🌱 Qué es la biología y qué cuenta como estar vivo
Las ocho características que comparten todos los seres vivos, y los casos que ponen a prueba la lista.
Qué estudia la biología
Biología viene de dos palabras griegas: bios, que es vida, y logos, que es estudio o tratado. Literalmente, el estudio de la vida.
Pero eso deja fuera lo interesante, que es hasta dónde llega. Un biólogo estudia cómo está hecho un organismo por dentro y qué hace cada parte, cómo funciona, cómo se relaciona con lo que lo rodea, de dónde viene su historia y cómo cambia con el tiempo. Cabe ahí el que secuencia un genoma y el que pasa doce años en un bosque de Tanzania viendo chimpancés.
Y no es una materia que se estudie solo para el examen. La biología es de dónde salen las vacunas, los antibióticos, el diagnóstico de una enfermedad hereditaria, el maíz que resiste una plaga y el argumento para no talar un manglar. Casi todas las decisiones de salud que vas a tomar en tu vida se apoyan en algo de este libro.
Dato: Jane Goodall se fue a observar chimpancés sin título universitario. Descubrió que fabricaban herramientas, algo que hasta entonces se creía exclusivo de los humanos, y obligó a redefinir qué es una herramienta.
Las ocho características de la vida
Aquí está el punto que hay que llevarse del tema: nada se declara vivo por cumplir UNA de estas características. Se declara vivo por cumplirlas todas.
Es la trampa favorita de los exámenes. El fuego crece, se mueve, consume oxígeno y hasta se «reproduce» al saltar a otro árbol; una computadora responde a estímulos; un cristal de sal crece hasta ordenadamente. Ninguno de los tres cumple la lista completa, y por eso ninguno está vivo.
1. Está formado por una o más células
La célula es la unidad básica de la vida y nada vivo carece de ella. Un Paramecium es una sola célula; tú traes decenas de billones. Esta es la característica que deja fuera a los virus, que no son células.
2. Presenta organización
Las partes no están revueltas: están ordenadas en niveles, de los átomos a las moléculas y de ahí para arriba, y cada estructura tiene una función. El hocico alargado del oso hormiguero tiene esa forma porque adentro va una lengua larguísima.
3. Crece y se desarrolla
Crecer es aumentar de masa; desarrollarse es adquirir capacidades nuevas. Un renacuajo que se vuelve rana no solo pesa más: cambia de forma y empieza a respirar aire. Son dos cosas distintas y se preguntan por separado.
4. Se reproduce
Los organismos transmiten sus características a la siguiente generación. Ojo: la reproducción es necesaria para que continúe la ESPECIE, no para que un individuo esté vivo. Una mula no se reproduce y está perfectamente viva.
5. Responde a estímulos
Un estímulo es un cambio —de luz, de temperatura, de olor, de presencia de comida— y la respuesta es lo que el organismo hace ante él. El guepardo ve a la gacela y corre; la gacela ve al guepardo y huye. Un mismo estímulo, dos respuestas.
6. Requiere energía
Todos los procesos de la vida cuestan energía. Unos organismos la consiguen comiendo y otros la capturan del Sol y se fabrican su alimento, pero nadie funciona gratis.
7. Mantiene la homeostasis
Aunque el ambiente de afuera cambie, adentro las condiciones se mantienen estables dentro de un rango que permite vivir. Sudas para no calentarte de más, tiritas para no enfriarte, orinas para regular tu agua y tus sales.
8. Sus adaptaciones evolucionan con el tiempo
Una adaptación es un rasgo hereditario que ayuda a la especie a sobrevivir en su ambiente, y aparece a lo largo de muchas generaciones. Las orquídeas tropicales viven sobre los árboles y tienen raíces adaptadas a un lugar donde no hay suelo.
Dato: Cuando la NASA busca vida en Marte no busca marcianos: busca señales de esta lista —membranas, metabolismo, moléculas ordenadas—, porque es lo único que sabemos definir.
Estímulo y respuesta, adaptación y homeostasis
Cuatro palabras de la lista se confunden entre sí una y otra vez en los exámenes, y vale la pena separarlas bien porque la diferencia es de tiempo y de quién cambia.
El estímulo y la respuesta pasan en segundos y le pasan a UN individuo: aprietas un ojo cuando te dan la luz de frente. La homeostasis también le pasa al individuo y es constante, pero su objetivo es que nada cambie adentro. La adaptación es lo contrario: es un cambio, y no le pasa al individuo sino a la ESPECIE, a lo largo de muchísimas generaciones.
El ejemplo que lo aclara todo: broncearte en la playa es una respuesta al estímulo de la radiación. Que existan poblaciones humanas con piel oscura en las zonas de más radiación solar es una adaptación. Nadie se adapta solo, en su propia vida: por eso «me adapté al frío de Toluca» es correcto en español y falso en biología.
Dato: Tu temperatura interna se mantiene cerca de 37 °C aunque el día ande en 15 o en 40. Cuando ese control falla y la temperatura sube unos grados, se llama fiebre, y arriba de 42 °C las proteínas empiezan a desnaturalizarse.
Los casos que ponen a prueba la lista
La lista se entiende de verdad cuando se aplica a algo que no es obvio. Estos son los tres casos que aparecen siempre.
El fuego
Crece, se mueve, consume oxígeno, libera energía y se propaga. Pero no tiene células, no está organizado en niveles, no mantiene ninguna condición interna estable y no hereda nada a nadie. No está vivo.
Un cristal de sal
Crece en tamaño y tiene una organización interna preciosa y regular. Pero crece por acumulación de más de lo mismo, no por procesos internos; no usa energía, no responde a estímulos y no tiene células. No está vivo.
Una semilla seca
Parece tan inerte como una piedra y sí está viva: sus células están intactas y su metabolismo, aunque lentísimo, no se detuvo. Por eso una semilla guardada germina y una piedra no.
Dato: Se han hecho germinar semillas de palmera datilera de unos 2 000 años encontradas en excavaciones de Masada, en Israel. Estuvieron dos milenios sin verse vivas y lo estaban.
El virus: el caso que no cierra
Y luego está el virus, que es el ejemplo incómodo y honesto del tema. Un virus tiene material genético, evoluciona, se adapta y produce copias de sí mismo. Suena a ser vivo.
Pero no está formado por células, no tiene metabolismo propio, no obtiene ni usa energía por su cuenta y no mantiene ninguna homeostasis. Y sobre todo: no puede reproducirse solo. Necesita meterse en una célula ajena y usar la maquinaria de esa célula para copiarse. Fuera de un hospedero es una partícula inerte que puede quedarse así durante años.
La respuesta que se pide en el examen es que el virus NO se considera un ser vivo, porque no cumple las características de la lista. Pero la respuesta honesta es que la frontera está en discusión entre biólogos, y quien te diga que el asunto está cerrado te está ahorrando la parte interesante.
| Aspecto | Célula | Virus |
|---|---|---|
| ¿Está formado por células? | Es una célula, la unidad de la vida | No: es material genético dentro de una cápsula de proteína |
| ¿Tiene metabolismo? | Sí: hace reacciones químicas y produce su propio ATP | No: no realiza ninguna reacción por su cuenta |
| ¿Cómo se reproduce? | Sola, dividiéndose | Solo dentro de una célula ajena y con la maquinaria de ella |
| ¿Mantiene homeostasis? | Sí: regula lo que entra y sale y sus condiciones internas | No: fuera de un hospedero queda inerte |
| ¿Evoluciona? | Sí | Sí, y rapidísimo: por eso la vacuna de la gripe cambia cada año |
Dato: El virus es el único caso donde la respuesta de examen y la respuesta de la ciencia no coinciden del todo. En un examen, contesta «no se considera un ser vivo porque no cumple todas las características»; esa es la que califica.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 1 «El estudio de la vida», sección 1.