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🧀 Las bacterias y nosotros: de la tortilla a los antibióticos

Por qué la mayoría son indispensables, cómo enferman las pocas que enferman, y por qué la resistencia a los antibióticos es evolución en vivo.

Lo que se caería sin ellas

La gran mayoría de los procariontes son beneficiosos, y varios procesos de los que depende la vida en la Tierra no ocurren sin ellos.

El más importante es la fijación de nitrógeno. La atmósfera es 78 % nitrógeno, pero en una forma —N₂— que ninguna planta ni animal puede usar. Solo ciertas bacterias son capaces de romper esa molécula y convertirla en compuestos aprovechables. O sea que todo el nitrógeno de todas las proteínas de tu cuerpo pasó, en algún momento, por dentro de una bacteria.

Después está la descomposición. Las bacterias descomponedoras deshacen la materia orgánica muerta y devuelven al suelo los nutrientes que estaban encerrados en ella. Sin ese trabajo, los nutrientes se quedarían atrapados en los cadáveres y las plantas se quedarían sin materia prima.

Y luego está lo que hacen dentro de ti. En tu intestino viven billones de bacterias que ayudan a digerir lo que tú no puedes, ocupan el espacio que si no ocuparían otras dañinas y producen vitaminas —la K y varias del complejo B— que tú no sabes fabricar.

  • Fijación de nitrógeno

    Bacterias que viven en los nódulos de las raíces del frijol, del haba y de otras leguminosas convierten el nitrógeno del aire en compuestos que la planta puede usar. Por eso sembrar frijol enriquece el suelo, y por eso la milpa mexicana combina maíz, frijol y calabaza.

  • Descomposición

    Junto con los hongos, devuelven al suelo el carbono y el nitrógeno de todo lo que muere. Sin descomponedores no hay ciclo de nutrientes.

  • Tu microbiota

    Los billones de bacterias que viven en tu intestino, tu piel y tu boca. Digieren, ocupan espacio y fabrican vitaminas. Un antibiótico fuerte también las afecta, y por eso a veces causa diarrea.

  • Alimentos

    El yogur, el queso, la crema, el chocolate, el vinagre y el pozol se hacen con fermentación bacteriana. Son bacterias trabajando a propósito y bajo control.

  • Medicina e industria

    Bacterias modificadas producen insulina, hormona del crecimiento y varias vacunas, porque se les inserta el gen humano y ellas fabrican la proteína.

  • Biorremediación

    Bacterias que digieren petróleo se usan para limpiar derrames, y otras se usan en las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Dato: Las cianobacterias llenaron de oxígeno la atmósfera hace unos 2 400 millones de años. Antes de eso, el aire no tenía oxígeno libre y ningún animal habría podido respirar. Todo el oxígeno que estás respirando ahora empezó siendo un desecho bacteriano.

Las pocas que enferman, y cómo lo hacen

Una minoría de bacterias son patógenas, es decir, causan enfermedades. Y no lo hacen por estar presentes, sino por dos mecanismos concretos.

El primero es dañar directamente el tejido, multiplicándose en él y destruyéndolo. El segundo, más frecuente y más grave, es producir toxinas: sustancias venenosas que actúan a distancia. En el tétanos, por ejemplo, la bacteria se queda en la herida y lo que provoca las contracciones musculares es su toxina viajando por el cuerpo.

Que el daño venga de una toxina explica dos cosas que suelen confundir. Una, que se pueda enfermar sin que haya bacterias vivas: en algunas intoxicaciones alimentarias lo que ingeriste fue la toxina que quedó en la comida, no la bacteria. Y dos, que recalentar no siempre resuelva, porque varias toxinas resisten el calor que sí mata a la bacteria.

Enfermedades bacterianas frecuentes en México
AspectoEnfermedad y bacteriaCómo se transmite y cómo se previene
Faringitis estreptocócicaStreptococcus pyogenesPor gotitas al toser o hablar. Se trata con antibiótico indicado por un médico
SalmonelosisSalmonellaAlimentos contaminados, sobre todo huevo y pollo crudos. Se previene cocinando bien y refrigerando
CóleraVibrio choleraeAgua contaminada con heces. Se previene con agua potable y drenaje
TétanosClostridium tetaniEndosporas de la tierra que entran por una herida. Se previene con la vacuna
TuberculosisMycobacterium tuberculosisPor el aire. Su tratamiento dura meses porque la bacteria se divide muy despacio
CariesBacterias de la bocaSe alimentan del azúcar y producen ácido que disuelve el esmalte. Se previene con higiene y menos azúcar

Dato: La tuberculosis se divide cada 15 a 20 horas, cuando otras bacterias lo hacen cada 20 minutos. Esa lentitud es justamente lo que obliga a tratamientos de seis meses o más: el antibiótico solo actúa sobre bacterias que están creciendo.

Antibióticos y resistencia: evolución en tiempo real

Un antibiótico es una sustancia que mata bacterias o impide que se multipliquen, sin dañar demasiado a las células del paciente. La penicilina, descubierta por Alexander Fleming en 1928 a partir de un hongo, funciona impidiendo que la bacteria construya su pared celular; como tus células no tienen pared, a ti no te afecta.

Un antibiótico no sirve absolutamente de nada contra un virus. La gripe, el resfriado común y la mayoría de los dolores de garganta son virales, y tomar antibióticos ahí no acorta la enfermedad ni un día: solo daña a las bacterias buenas y contribuye al problema que sigue.

Porque el problema que sigue es la resistencia, y es selección natural pura, con las cuatro piezas de siempre. Primera: en cualquier población bacteriana hay variación, y por azar alguna tiene una mutación que la hace sobrevivir a ese antibiótico. Esa variante existía ANTES del tratamiento; el medicamento no la creó. Segunda: el antibiótico es una presión selectiva brutal, que mata a casi todas. Tercera: sobreviven justamente las resistentes. Cuarta: se dividen cada veinte minutos y le pasan el gen a otras por conjugación, así que en poco tiempo la población entera es resistente.

De ahí salen las dos recomendaciones médicas que todo el mundo repite y casi nadie sabe explicar. No tomar antibióticos para infecciones virales, porque no hacen nada bueno y sí seleccionan resistencia. Y terminar el tratamiento completo que el médico indicó: si lo cortas cuando ya te sientes bien, las que quedan vivas son precisamente las más difíciles de matar, y son las que van a repoblar.

Y una corrección de lenguaje que importa: quien se vuelve resistente es la BACTERIA, no tú. Tu cuerpo no «se acostumbra» a los antibióticos ni les pierde efecto. Lo que cambia es la población de bacterias que traes encima, y por eso la resistencia se puede contagiar de una persona a otra.

Cómo aparece una población resistente, paso por paso

  1. 1. La variación ya está ahí

    En una población enorme, alguna bacteria tiene por azar una mutación que la protege.

    • Las mutaciones ocurren al copiar el ADN, sin relación con lo que la bacteria necesita.
    • Con millones de bacterias, hasta una mutación rarísima aparece en alguna.
    • Esa variante existe antes de que llegue el antibiótico.

    Ojo: El antibiótico no crea la resistencia ni «enseña» a la bacteria a defenderse. Solo decide quién sobrevive entre las que ya había.

  2. 2. Llega la presión selectiva

    El antibiótico mata a la enorme mayoría de la población.

    • Las bacterias sin la mutación mueren o dejan de multiplicarse.
    • La persona se siente mejor en pocos días, porque quedan muy pocas.
  3. 3. Sobreviven y se multiplican las resistentes

    Las que quedaron tienen el campo libre y se dividen sin competencia.

    • Con el espacio y el alimento disponibles, se multiplican rapidísimo.
    • Todas sus hijas heredan la resistencia.

    Ojo: Aquí es donde cortar el tratamiento antes de tiempo hace daño: deja vivas justo a las más difíciles de matar y les regala el espacio.

  4. 4. El gen se propaga a otras

    Por conjugación, el gen de resistencia pasa incluso a bacterias de otras especies.

    • El gen suele viajar en un plásmido, que se transfiere por un pilus.
    • Una bacteria inofensiva puede entregarle el gen a una patógena.
    • La resistencia deja de ser un problema de una persona y pasa a ser un problema de salud pública.

Dato: Fleming lo advirtió en su discurso del Premio Nobel de 1945: dijo que llegaría el día en que cualquiera podría comprar penicilina en una tienda, y que el peligro estaría en la persona que se administra una dosis insuficiente y, al exponer a los microbios a una cantidad no letal, los vuelve resistentes. Lo dijo con la penicilina recién estrenada, y ocurrió.

Basado en: Biggs, Biología, cap. 18 «Bacterias y virus», sección 1.