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🛡️ El sistema inmunológico

Las tres líneas de defensa, cómo funciona la memoria que hace posibles las vacunas y qué pasa cuando el sistema falla.

Tres líneas, en orden

El sistema inmunitario se organiza en tres líneas de defensa, y cada una entra cuando la anterior no bastó. Verlo en ese orden explica muchas cosas de una sola vez.

La PRIMERA línea son las barreras: la piel, las mucosas, el moco, los cilios, el ácido del estómago, las lágrimas, el sudor. No distinguen a nadie ni aprenden nada: simplemente impiden entrar. Es la más importante en la práctica y la menos apreciada, porque funciona tan bien que casi nunca te enteras. La atraviesas cada vez que te cortas.

La SEGUNDA línea es la respuesta INESPECÍFICA, que actúa dentro del cuerpo contra cualquier invasor, sin distinguir cuál. Es rápida —minutos u horas— e incluye a los fagocitos, la inflamación y la fiebre.

La TERCERA es la respuesta ESPECÍFICA, que sí identifica al invasor concreto y fabrica armas hechas a su medida. Es lenta la primera vez —días— y es la única que deja MEMORIA.

Tres líneas, y cada una entra si la anterior no bastópatógeno1ª línea · BARRERASpiel, mucosas, moco, ácido del estómago, lágrimasimpide entrar · siempre2ª línea · RESPUESTA INESPECÍFICAfagocitos, inflamación y fiebre · contra cualquiera, sin distinguirsi algo entró · minutos u horas3ª línea · RESPUESTA ESPECÍFICAcélulas B con anticuerpos · células T contra células infectadassi no bastó · días la primera vezy solo esta deja MEMORIA →La barrera es la mejor defensa, y solo se nota cuando falta.Las quemaduras extensas matan por infección: no falla nada de adentro, falla la piel.
Las tres líneas de defensa, en orden

Dato: Que la primera línea sea la mejor tiene una demostración triste: las quemaduras extensas matan sobre todo por infección. No falla ninguna defensa interna; falla la barrera, y sin ella lo demás no alcanza.

La segunda línea: fagocitos, inflamación y fiebre

Cuando algo atraviesa la barrera, la respuesta inespecífica se activa de inmediato. Sus tres componentes son cosas que ya has visto en tu propio cuerpo, aunque quizá sin saber qué eran.

Los FAGOCITOS son glóbulos blancos que se comen a los invasores, literalmente: los envuelven y los digieren. Salen de los vasos y se meten en el tejido a buscarlos.

La INFLAMACIÓN es lo que ves alrededor de una herida: rojo, hinchado, caliente y dolorido. Los cuatro síntomas tienen su explicación y ninguno es un fallo. Los vasos de la zona se dilatan y se vuelven más permeables, así que llega más sangre —de ahí el rojo y el calor—, sale líquido al tejido —de ahí la hinchazón— y esa presión más las sustancias liberadas estimulan los receptores de dolor. Y el dolor tampoco es un accidente: hace que dejes quieta la zona lastimada.

El pus, dicho sea de paso, no es suciedad: es la acumulación de glóbulos blancos que murieron peleando, junto con restos de patógenos y tejido. Es el registro de una batalla.

La FIEBRE es la más malentendida de las tres. No es que el cuerpo pierda el control de su temperatura: es que el hipotálamo SUBE deliberadamente el valor que quiere mantener. Y lo hace por dos razones concretas: muchos patógenos se reproducen peor a temperatura alta, y las defensas trabajan más rápido. La fiebre es un arma, no un daño.

Eso explica una experiencia rara: cuando te está subiendo la fiebre, tienes frío y escalofríos, aunque tu temperatura ya esté por encima de lo normal. Es porque el hipotálamo subió su objetivo a 39 °C y tus 38 °C ahora le parecen poco: activa los mismos mecanismos que usarías con frío de verdad. Sabiendo esto, la sensación deja de ser paradójica.

Dato: Que la fiebre sea útil no significa que cualquier fiebre haya que dejarla correr. Muy alta o sostenida sí hace daño, y en niños pequeños o con ciertos antecedentes hay que atenderla. Entender para qué sirve no sustituye a saber cuándo consultar.

La tercera línea: reconocer a este invasor y no a otro

La respuesta específica es la que hace la diferencia entre sobrevivir a algo una vez y no volver a padecerlo nunca.

Todo empieza con el ANTÍGENO: cualquier molécula que el sistema reconozca como ajena, casi siempre una proteína de la superficie del invasor. Es su identificación.

Los protagonistas son los LINFOCITOS, un tipo de glóbulo blanco, y hay dos clases con trabajos distintos.

Las CÉLULAS B fabrican ANTICUERPOS: proteínas con forma de Y que encajan específicamente en un antígeno y en ningún otro. Se pegan al invasor y lo neutralizan, lo marcan para que los fagocitos lo coman, o lo pegan en grumos. Es la vía que actúa sobre lo que anda suelto en la sangre y en los líquidos.

Las CÉLULAS T actúan sobre células. Las T CITOTÓXICAS destruyen células propias que ya fueron infectadas por un virus, o que se volvieron cancerosas: matan a lo tuyo que dejó de servir. Las T AYUDANTES coordinan todo, activando a las B y a las citotóxicas. Son el director de orquesta, y por eso el VIH es tan grave: ataca precisamente a estas.

El anticuerpo y su antígeno funcionan como una llave y una cerradura, igual que la enzima con su sustrato y la hormona con su receptor. Es la tercera vez que el mismo principio aparece en la materia: en biología, el reconocimiento casi siempre es cuestión de formas que encajan.

  • Antígeno

    Molécula que el sistema reconoce como ajena. Es la identificación del invasor.

  • Anticuerpo

    Proteína en forma de Y que encaja en un antígeno concreto. Lo neutraliza, lo marca o lo aglutina.

  • Célula B

    Linfocito que fabrica anticuerpos. Actúa sobre lo que circula suelto.

  • Célula T citotóxica

    Linfocito que destruye células propias ya infectadas o cancerosas. Actúa sobre lo que está adentro de una célula, donde el anticuerpo no llega.

  • Célula T ayudante

    Linfocito que coordina la respuesta activando a las demás. Es la célula que ataca el VIH.

  • Células de memoria

    Linfocitos que quedan después de una infección, listos para reaccionar mucho más rápido si el mismo antígeno vuelve.

Dato: Tu cuerpo puede fabricar anticuerpos contra prácticamente cualquier molécula, incluidas algunas que nunca han existido en la naturaleza. No los tiene todos hechos: tiene un mecanismo que genera una variedad enorme de linfocitos distintos al azar, y cuando entra un invasor se seleccionan y multiplican los que casualmente encajan. Es selección natural ocurriendo dentro de ti, en días.

La memoria, y por qué funcionan las vacunas

Esta es la sección clave del tema.

La primera vez que un patógeno entra, la respuesta específica tarda entre cinco y diez días: hay que encontrar los linfocitos que casualmente encajan, multiplicarlos y producir anticuerpos. Durante esos días estás enfermo, y el resultado es una respuesta lenta y modesta. Es la RESPUESTA PRIMARIA.

Pero al terminar no todo se desmonta: quedan CÉLULAS DE MEMORIA, linfocitos específicos para ese antígeno que se quedan patrullando durante años o toda la vida.

Si el mismo patógeno vuelve, la RESPUESTA SECUNDARIA es otra cosa: arranca en horas en vez de días, y produce muchísimos más anticuerpos. Tan rápida que el invasor se elimina antes de causar síntomas. Por eso hay enfermedades que solo se padecen una vez: no es que el patógeno desaparezca, es que la segunda vez ni te enteras.

Y ahora la vacuna se explica sola. Una VACUNA presenta el antígeno sin la enfermedad: un patógeno muerto, uno debilitado, un fragmento suyo, o instrucciones para que tus células fabriquen ese fragmento. El sistema monta una respuesta primaria y deja células de memoria. Cuando llegue el patógeno de verdad, tu cuerpo responderá con la respuesta secundaria, la rápida.

Dicho en una frase: una vacuna te da la segunda respuesta sin haber pasado por la primera. Eso es todo lo que hace, y es enorme.

De ahí salen dos cosas que suelen preguntarse. Que una vacuna produzca un poco de fiebre o malestar es señal de que el sistema está montando la respuesta primaria: es el mecanismo funcionando, no un efecto raro. Y que algunas requieran refuerzos es porque la memoria contra ciertos antígenos se va debilitando con los años, o porque el patógeno cambia, como el de la gripe.

La segunda vez, ni te enterasanti-cuerpostiempo →con esto basta para eliminarlo sin síntomas1ª exposiciónenfermaprimaria: 5 a 10 díasy poca cantidadcélulas de memoriapatrullando años2ª exposiciónsecundaria: horas, y muchísima másno da tiempo de enfermarY una vacuna hace exactamente estoPresenta el antígeno sin la enfermedad, así que la primera curva ocurre sin que te enfermes.Quedan las células de memoria, y cuando llegue el patógeno real responderá la segunda curva.Una vacuna te da la segunda respuesta sin haber pasado por la primera.
Primera y segunda respuesta: por qué funcionan las vacunas
Respuesta primaria contra secundaria
AspectoPrimera vezSegunda vez
Cuánto tarda en arrancarDe cinco a diez díasHoras
Cuántos anticuerpos produceRelativamente pocosMuchísimos más
¿Hay síntomas?Sí: estás enfermo mientras tantoCasi nunca: se elimina antes
Qué dejaCélulas de memoriaMás células de memoria todavía
Para qué sirve saberloEs lo que provoca una vacuna a propósitoEs lo que te protege cuando llega el patógeno real

Dato: Hay dos maneras de tener anticuerpos. La ACTIVA es fabricarlos tú, tras una infección o una vacuna, y deja memoria. La PASIVA es recibirlos ya hechos: es lo que ocurre con los anticuerpos que pasan de la madre al bebé por la placenta y por la leche. Protegen de inmediato y no dejan memoria, así que se acaban en unos meses. Es un préstamo, no un aprendizaje.

Cuando el sistema falla, falla en tres direcciones

Un sistema que distingue lo propio de lo ajeno y responde con fuerza proporcionada puede equivocarse de tres maneras, y las tres tienen nombre.

RESPONDER DE MENOS es la inmunodeficiencia. Puede ser de nacimiento o adquirida, como en el sida. El resultado no es una enfermedad nueva: son infecciones que un sistema íntegro habría resuelto sin que te enteraras.

RESPONDER DE MÁS contra algo inofensivo es la ALERGIA. El polen, el polvo, el pelo de gato o un cacahuate no son peligrosos, y el sistema reacciona como si lo fueran. Todos los síntomas —estornudos, mocos, ojos llorosos, comezón— son la respuesta inmunitaria, no el alérgeno: es tu propio sistema haciéndote eso.

La forma grave de una alergia es el CHOQUE ANAFILÁCTICO: una reacción generalizada en la que la presión cae y las vías respiratorias se cierran. Es una urgencia médica de minutos, y por eso quien tiene una alergia grave conocida carga un tratamiento de emergencia.

RESPONDER CONTRA UNO MISMO es la AUTOINMUNIDAD. El sistema deja de reconocer como propio algún tejido y lo ataca. La diabetes tipo 1 es autoinmunitaria: ya viste que el sistema destruye las células del páncreas que fabrican insulina. También lo son la artritis reumatoide y varias otras.

Las tres fallas se siguen del mismo diseño. Un sistema capaz de reconocer casi cualquier cosa como enemiga y de atacarla con fuerza es, por construcción, un sistema que puede equivocarse de blanco.

Dato: Las enfermedades no infecciosas —cardiovasculares, cáncer, diabetes, degenerativas— tienen casi siempre un componente genético y uno ambiental. Ninguno de los dos decide solo: se hereda una predisposición, no un destino. Es la misma idea que en herencia compleja, y es la que hace que valga la pena cuidar lo que sí está en la mano de cada quien.

Basado en: Biggs, Biología, cap. 37 «El sistema inmunológico», secciones 2 y 3.