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🦠 Las enfermedades infecciosas

Qué es un patógeno, cómo se demuestra que causa una enfermedad y por qué los antibióticos no sirven contra los virus.

Patógenos: quién causa qué

Una enfermedad INFECCIOSA es la que produce un organismo que entra al cuerpo y se multiplica en él. A ese organismo se le llama PATÓGENO, y hay cuatro grupos principales. La distinción no es de trivia: determina si un tratamiento puede funcionar o no.

  • Bacterias

    Células completas, procariontes, que se multiplican por su cuenta. Causan la tuberculosis, el tétanos, muchas infecciones de garganta. Contra ellas sí sirven los antibióticos.

  • Virus

    No son células: son material genético dentro de una cápsula de proteína. No pueden reproducirse solos, así que secuestran la maquinaria de tus células. Causan la gripe, el sarampión, el COVID-19, el VIH. Los antibióticos no les hacen absolutamente nada.

  • Hongos

    Causan sobre todo infecciones de piel, uñas y mucosas: pie de atleta, candidiasis. Se tratan con antifúngicos.

  • Protozoarios y parásitos

    Organismos más complejos. El paludismo y la amibiasis son ejemplos, y en México importan de verdad.

Bacteria contra virus
AspectoBacteriaVirus
¿Es una célula?Sí, procarionte completaNo: material genético en una cápsula
¿Se reproduce sola?Sí, se divide por su cuentaNo: necesita secuestrar una célula
TamañoGrande en comparaciónMucho más pequeño
¿Le sirven los antibióticos?No, en absoluto
EjemplosTuberculosis, tétanos, cóleraGripe, sarampión, COVID-19, VIH

Dato: La inmensa mayoría de las bacterias con las que convives no son patógenas, y muchas te hacen falta: las de tu intestino grueso producen vitaminas y ocupan el espacio que si no ocuparían otras. Tratar a todas las bacterias como enemigas es tan inexacto como creer que todos los hongos son venenosos.

Los postulados de Koch: cómo se demuestra una causa

En el siglo XIX, cuando por fin se pudo ver microbios al microscopio, apareció un problema lógico serio. Sí, en los enfermos de tuberculosis había una bacteria. ¿Y eso qué demuestra?

No demuestra causa. Esa bacteria podría haber llegado DESPUÉS, aprovechando un cuerpo ya debilitado. Podría acompañar a la verdadera causa sin ser ella. Podría estar también en gente sana. Encontrar algo junto a una enfermedad es una correlación, y una correlación no es una causa.

Robert Koch propuso el procedimiento que cierra ese hueco, y es método científico puro: cuatro pasos que, cumplidos los cuatro, sí demuestran que ese microbio causa esa enfermedad.

Los cuatro postulados

  1. 1. Está siempre en los enfermos y nunca en los sanos

    El microbio se encuentra en todos los casos de la enfermedad.

    • Se busca el microbio en muchos enfermos y se encuentra en todos.
    • Se busca en personas sanas y no está.

    Ojo: Este paso solo, que es hasta donde llega la intuición, todavía no demuestra nada: es una correlación.

  2. 2. Se puede aislar y cultivar

    Se obtiene el microbio puro, separado de todo lo demás.

    • Se toma del enfermo y se cultiva en el laboratorio.
    • Se obtiene un cultivo puro, sin ningún otro organismo.

    Ojo: Que sea PURO es lo importante: si hubiera algo más, no se sabría cuál de los dos hace qué.

  3. 3. Reproduce la enfermedad

    Inoculado en un huésped sano, este enferma igual.

    • Se introduce ese cultivo puro en un huésped sano.
    • El huésped desarrolla la misma enfermedad.

    Ojo: Este es el paso que convierte la correlación en causa: se provoca el efecto a voluntad. Es un experimento, no una observación.

  4. 4. Se recupera el mismo microbio

    Del nuevo enfermo se aísla otra vez el mismo organismo.

    • Se toma una muestra del huésped ya enfermo.
    • Se aísla y se comprueba que es el mismo microbio del principio.

    Ojo: Cierra el círculo: descarta que la enfermedad la haya causado otra cosa del procedimiento.

Dato: Los postulados no siempre se pueden cumplir, y eso también enseña algo. Hay patógenos que no se dejan cultivar fuera de un ser vivo, y hay enfermedades para las que no existe un animal que las desarrolle igual. Y el tercer postulado no se puede aplicar a personas por razones éticas evidentes. La ciencia tuvo que desarrollar otros criterios para esos casos, sin abandonar la exigencia de fondo: distinguir causa de coincidencia.

Cómo se transmiten

Un patógeno vive en algún sitio entre una infección y la siguiente. A ese sitio se le llama RESERVORIO: puede ser una persona enferma, una persona portadora sin síntomas, un animal, el agua o el suelo.

Y de ahí llega a alguien por alguna vía. Conocer las vías es lo que permite cortarlas, y cortar la transmisión es casi siempre más barato y más efectivo que tratar la enfermedad.

  • Contacto directo

    De persona a persona: tocar, besar, contacto sexual. Muchas infecciones de piel y todas las de transmisión sexual.

  • Gotas y aire

    Al toser, estornudar o hablar. Gripe, tuberculosis, sarampión, COVID-19. Es la vía que explica por qué el cubrebocas y la ventilación funcionan.

  • Agua y alimentos

    Cólera, tifoidea, hepatitis A, amibiasis. Se corta con agua potable, saneamiento y lavado de manos.

  • Vectores

    Un animal que transporta el patógeno sin ser la enfermedad. El mosquito del dengue, del zika y del chikungunya es el vector más importante en el sureste de México.

  • Objetos contaminados

    Superficies, jeringas, instrumentos. Es la vía que corta la esterilización.

  • Portador asintomático

    Alguien que lleva el patógeno y transmite sin sentirse enfermo. Es lo que vuelve difícil controlar muchas infecciones: nadie se aísla de lo que no sabe que tiene.

Dato: Las tres palabras que se confunden: una enfermedad ENDÉMICA está presente de forma constante en una región; una EPIDEMIA es un aumento inusual de casos en una zona y un tiempo; una PANDEMIA es una epidemia extendida por varios continentes. Lo que cambia no es la gravedad sino la extensión.

Antibióticos: por qué no sirven para la gripe

Este es el error más consecuente de toda la unidad, así que hay que explicarlo por el mecanismo y no como una regla que obedecer.

Un ANTIBIÓTICO funciona atacando algo que las bacterias tienen y tus células no: su pared celular, sus ribosomas —que son distintos de los tuyos—, su forma de copiar el ADN. Por eso puede matar a la bacteria sin matarte a ti.

Un virus no tiene NADA de eso. No tiene pared celular, no tiene ribosomas propios, no tiene metabolismo. Es material genético en una cápsula, y se reproduce usando la maquinaria de tus propias células. No hay dónde atacarlo con un antibiótico: no existe el blanco.

Por eso tomar antibiótico para una gripe no es «por si acaso» ni «no hace daño». No hace absolutamente nada contra el virus, y sí hace dos cosas malas: mata bacterias tuyas que sí te servían, y contribuye a la resistencia.

Dato: Contra los virus sí existen medicamentos: los antivirales, que bloquean pasos concretos de su reproducción dentro de tus células. Son mucho más difíciles de diseñar justamente porque el virus usa tu maquinaria, así que hay que estorbarlo sin estorbarte a ti.

La resistencia a los antibióticos es selección natural

Aquí la unidad de Evolución paga, porque este fenómeno se puede explicar con las cuatro condiciones de la selección natural, sin ninguna palabra nueva.

En una población de bacterias hay VARIACIÓN: por mutación, algunas resisten un antibiótico mejor que otras. Esa variación se HEREDA. Nacen muchísimas más de las que sobreviven. Y cuando llega el antibiótico, las que resisten dejan más descendencia. Las cuatro condiciones se cumplen, y el resultado es inevitable: la proporción de resistentes sube.

Fíjate en el error de Lamarck que hay que evitar aquí: la bacteria NO «se vuelve» resistente al exponerse. La resistencia ya existía en unas pocas, y el antibiótico solo eliminó a las demás. Es exactamente el mismo razonamiento que el del insecticida.

De ahí salen las dos recomendaciones que todo el mundo ha oído y casi nadie sabe por qué.

Por qué no automedicarse: cada uso innecesario es una ronda más de selección a favor de las resistentes, sin ningún beneficio a cambio.

Por qué terminar el tratamiento aunque ya te sientas bien: los primeros días mueren las bacterias más sensibles, y por eso te sientes mejor. Las que quedan son justamente las más resistentes. Si suspendes ahí, esas son las que se multiplican y las que transmites. Sentirse bien es señal de que el tratamiento está funcionando, no de que terminó.

Y la consecuencia colectiva vale decirla: una bacteria resistente no se queda en quien la generó. Circula. Por eso esto no es solo una decisión personal.

Dato: Ya existen bacterias resistentes a casi todos los antibióticos disponibles, y desarrollar uno nuevo toma años y cuesta muchísimo. La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia a los antimicrobianos una de las principales amenazas a la salud global, y no es una advertencia futura: ya hay infecciones que hace treinta años se curaban en una semana y hoy no.

Infecciones de transmisión sexual

Son enfermedades infecciosas como cualquier otra, y siguen la misma lógica: un patógeno, un reservorio, una vía de transmisión y una forma de cortarla. Van en este tema por eso, y no porque sean una categoría aparte.

Las hay bacterianas —clamidia, gonorrea, sífilis— que se curan con antibiótico si se detectan, y virales —VIH, virus del papiloma humano, herpes— que no se eliminan pero sí se controlan o se previenen.

El dato más importante, y el menos conocido, es que varias son ASINTOMÁTICAS durante mucho tiempo. Una persona puede tener clamidia o VPH sin ninguna señal, transmitirlos sin saberlo y, en el caso de la clamidia, desarrollar años después una infertilidad que se habría evitado con un tratamiento de una semana. Por eso la detección no depende de sentirse mal.

Sobre el VIH conviene precisar dos cosas. Ataca a un tipo concreto de célula del sistema inmunitario —el linfocito T ayudante, que es el coordinador—, y por eso su efecto es tan grave: no causa una enfermedad, deja el sistema sin director. Y hoy existe tratamiento que permite vivir con una carga viral tan baja que el virus no se transmite; el VIH dejó de ser lo que era hace treinta años.

Dos prevenciones concretas con evidencia sólida: el preservativo reduce la transmisión de la mayoría de ellas, y la vacuna contra el VPH previene infecciones que causan cáncer cervicouterino, que es una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres en México. Esa vacuna previene un cáncer, que es una frase que se puede decir de muy pocas vacunas.

Dato: El VPH es tan común que la mayoría de las personas sexualmente activas lo contraen en algún momento, y casi siempre el sistema inmunitario lo elimina solo. El problema son unos pocos tipos que persisten y que, años después, pueden producir cáncer. La vacuna va contra esos.

Basado en: Biggs, Biología, cap. 37 «El sistema inmunológico», sección 1.