🫁 El sistema respiratorio
La diferencia entre ventilar y respirar, cómo funciona un alveolo y por qué lo que te obliga a inhalar es el dióxido de carbono.
Tres cosas distintas que se llaman «respiración»
Antes de nada hay que separar tres significados, porque la misma palabra los cubre y eso confunde de verdad.
VENTILACIÓN es meter y sacar aire de los pulmones: inhalar y exhalar. Es puramente mecánico, es lo que cuentas cuando cuentas respiraciones, y no consume oxígeno: lo acerca.
RESPIRACIÓN EXTERNA es el intercambio de gases entre el aire de los alveolos y la sangre. Ahí el oxígeno pasa a la sangre y el dióxido de carbono sale de ella.
RESPIRACIÓN INTERNA es el intercambio entre la sangre y las células del cuerpo, donde el oxígeno se entrega y el dióxido de carbono se recoge.
Y después de las tres viene la que ya conoces de la unidad de la célula: la RESPIRACIÓN CELULAR, dentro de la mitocondria, donde el oxígeno por fin se usa para sacar energía de la glucosa y donde se produce el dióxido de carbono que hay que sacar.
Puesto en fila, todo el asunto tiene una sola lógica: la mitocondria necesita oxígeno y produce un desecho gaseoso; el sistema respiratorio es la puerta y el circulatorio es la carretera.
| Aspecto | Ventilación | Respiración celular |
|---|---|---|
| Dónde ocurre | En los pulmones | En la mitocondria de cada célula |
| Qué tipo de proceso es | Mecánico: entra y sale aire | Químico: se oxida la glucosa |
| Qué hace con el oxígeno | Lo acerca al cuerpo | Lo consume |
| Produce energía | No; de hecho gasta un poco | Sí: es de donde sale todo tu ATP |
| Se puede controlar a voluntad | Sí, dentro de un límite | No, en absoluto |
Dato: Por eso «aguantar la respiración» es una expresión imprecisa: lo que aguantas es la ventilación. Tus células siguen haciendo respiración celular todo el rato, y precisamente por eso no puedes aguantar mucho.
El camino del aire
El aire recorre un tubo que se ramifica cada vez más, como un árbol puesto de cabeza.
Entra por la nariz —donde se calienta, se humedece y se filtra en el vello y el moco— o por la boca, que hace peor las tres cosas. Sigue por la faringe, pasa la laringe, donde están las cuerdas vocales, y entra a la TRÁQUEA, un tubo reforzado con anillos de cartílago para que no se colapse.
La tráquea se divide en dos BRONQUIOS, uno por pulmón. Cada bronquio se ramifica en bronquios menores y estos en BRONQUIOLOS cada vez más finos. Y al final de los bronquiolos más pequeños están los ALVEOLOS: saquitos diminutos donde termina el viaje del aire y empieza el del oxígeno.
Todo lo anterior a los alveolos es tubería. El intercambio ocurre solo ahí.
Epiglotis
Lámina de cartílago que tapa la entrada de la vía respiratoria al tragar. Cuando falla, la comida se va «por el otro lado» y toses.
Tráquea
El tubo principal, sostenido por anillos de cartílago incompletos. Puedes sentirlos con los dedos en la garganta.
Cilios y moco
La vía respiratoria está recubierta de moco que atrapa partículas y de cilios que lo empujan hacia arriba para tragarlo. Es una escalera mecánica de limpieza que trabaja todo el día.
Bronquiolo
Las ramas más finas del árbol. Su pared tiene músculo liso, y cuando se contrae de más el aire pasa con dificultad: eso es una crisis de asma.
Alveolo
Saquito de una sola capa de células, envuelto en capilares. El único sitio donde el oxígeno pasa a la sangre.
Dato: El humo del tabaco paraliza y destruye los cilios. Por eso quien fuma acumula el moco que ya no puede subir, y de ahí la tos característica: es el cuerpo intentando a la fuerza lo que los cilios hacían solos.
El alveolo: otra vez el problema de la superficie
Un alveolo es una bolsita microscópica de una sola capa de células, pegada por fuera a capilares que también tienen una sola capa. Entre el aire y la sangre hay, literalmente, dos células de espesor.
Hay entre 300 y 500 millones de alveolos en los pulmones. Sumando la superficie de todos ellos se obtienen entre 70 y 100 metros cuadrados: la superficie de un departamento, guardada en el tórax.
Y aquí está la tercera aparición del mismo principio en esta unidad. El intestino delgado lo resolvió con vellosidades, el pulmón con alveolos y el riñón lo va a resolver con nefrones. Siempre que un órgano tiene que intercambiar mucho a través de una pared, la respuesta es la misma: plegar la superficie hasta multiplicarla. Vale la pena reconocerlo como un principio de diseño del cuerpo y no como tres datos separados.
El intercambio en sí no cuesta energía: es DIFUSIÓN pura. Cada gas se mueve de donde hay más a donde hay menos. En el alveolo hay mucho oxígeno y en la sangre que llega hay poco, así que el oxígeno entra a la sangre; con el dióxido de carbono ocurre al revés. Nadie empuja nada: el trabajo ya lo hicieron el corazón, que trajo la sangre, y el diafragma, que renovó el aire.
Dato: Los alveolos están recubiertos por dentro de una sustancia que impide que se peguen al vaciarse, como se pegarían dos paredes húmedas de una bolsa. Los bebés muy prematuros a veces nacen sin haberla fabricado todavía, y por eso les cuesta tanto respirar.
Cómo entra el aire: no lo succionas, le haces espacio
Los pulmones no tienen músculo propio y no pueden inflarse solos. Quien respira, en rigor, es el DIAFRAGMA: una lámina muscular que separa el tórax del abdomen, ayudada por los músculos entre las costillas.
El mecanismo es de presiones. Cuando el diafragma se contrae, baja y aplana; las costillas suben y se abren; y el volumen de la caja torácica aumenta. Al aumentar el volumen, la presión de dentro baja por debajo de la del aire de afuera, y el aire entra solo, empujado por la atmósfera.
Dicho de otro modo: no jalas el aire hacia adentro, le haces espacio y él entra. Es la misma física de una jeringa.
Exhalar en reposo es todavía más simple: el diafragma se relaja, la caja se encoge por elasticidad, la presión de dentro sube y el aire sale. En reposo, exhalar no cuesta trabajo muscular; cuando soplas o hablas fuerte, sí intervienen músculos abdominales.
Una inhalación y una exhalación
1. El diafragma se contrae
Baja y se aplana; las costillas suben.
- El diafragma pasa de forma de cúpula a casi plano.
- Los músculos intercostales suben y separan las costillas.
2. Aumenta el volumen del tórax
La caja se hace más grande en los tres sentidos.
- El espacio de la cavidad torácica crece.
- Los pulmones, pegados a la pared, se estiran con ella.
Ojo: Los pulmones se estiran porque los estiran, no porque se inflen por su cuenta.
3. Baja la presión interna
Más volumen para el mismo aire significa menos presión.
- La presión dentro de los pulmones cae por debajo de la atmosférica.
- Queda una diferencia de presión entre el aire de afuera y el de adentro.
4. Entra el aire
La atmósfera empuja el aire hacia dentro.
- El aire fluye de mayor a menor presión, o sea hacia los pulmones.
- Llega hasta los alveolos y ahí ocurre el intercambio.
Ojo: El aire entra empujado desde afuera, no succionado desde adentro. Por eso una herida que abre el tórax al exterior impide respirar de ese lado: se pierde la diferencia de presión.
5. Exhalar: todo al revés
El diafragma se relaja y el tórax se encoge solo.
- El diafragma sube y las costillas bajan.
- El volumen disminuye y la presión interna sube.
- El aire sale hasta igualar la presión de afuera.
Ojo: En reposo, exhalar es pasivo: no gastas músculo en ello.
Dato: Un adulto respira entre doce y veinte veces por minuto en reposo, o sea más de veinte mil veces al día. Y de todo el aire de una inhalación normal, solo una parte llega a los alveolos: el resto se queda en la tubería y sale sin haber intercambiado nada.
Lo que te obliga a inhalar no es la falta de oxígeno
Aguanta la respiración. La sensación creciente de que TIENES que inhalar no la produce la falta de oxígeno: la produce la acumulación de dióxido de carbono en la sangre.
El cuerpo mide el CO₂ porque es una alarma más útil. Al disolverse en la sangre la acidifica, y el pH tiene que mantenerse en un rango estrechísimo. Unos receptores del encéfalo y de las arterias detectan ese cambio y disparan el impulso de respirar mucho antes de que el oxígeno llegue a niveles peligrosos. Es un margen de seguridad: la alarma suena temprano.
Esto se puede comprobar. Si respiras rápido y profundo un rato antes de aguantar la respiración —hiperventilar—, aguantas bastante más. No porque hayas cargado más oxígeno: la sangre ya venía casi saturada y no admite mucho más. Lo que hiciste fue barrer el CO₂ que tenías, así que la alarma tarda más en sonar.
Y de ahí sale la advertencia que conviene conocer. Hiperventilar antes de bucear en apnea es peligroso justamente por eso: apagaste la alarma sin añadir reserva. El oxígeno se sigue gastando igual, y puede caer lo bastante como para que pierdas el conocimiento sin haber sentido nunca las ganas de respirar. Bajo el agua, eso se ahoga sin aviso. Es un caso claro de por qué entender un mecanismo no es un adorno académico.
Qué detecta el cuerpo
Sobre todo el CO₂ disuelto y el pH de la sangre. La falta de oxígeno también se detecta, pero es una alarma secundaria y mucho más tardía.
Dónde se decide
En el bulbo raquídeo, en la base del encéfalo. Es involuntario: puedes modificar el ritmo un rato, pero no desactivarlo.
Por qué no puedes suicidarte aguantando el aire
Porque antes de que el oxígeno baje a niveles críticos pierdes el conocimiento, y en cuanto lo pierdes el bulbo raquídeo retoma el control y respiras.
Asma
Los bronquiolos se estrechan por contracción del músculo liso e inflamación. El aire entra, pero cuesta sacarlo, y de ahí el silbido al exhalar.
Enfisema
Las paredes de los alveolos se destruyen y varios se fusionan en bolsas grandes. Con eso se pierde superficie de intercambio, y es irreversible. La causa principal es el tabaco.
Dato: El enfisema es la prueba en negativo de todo este tema: no falla la ventilación, falla la superficie. La persona mete aire pero tiene mucho menos alveolo con el que intercambiarlo, y por eso se ahoga con un esfuerzo pequeño.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 34 «Los sistemas circulatorio, respiratorio y excretor», sección 2.