Volver a El cuerpo humano

🩸 La sangre y los grupos sanguíneos

Los cuatro componentes de la sangre, cómo transporta el oxígeno y por qué la regla de quién dona a quién se puede deducir.

La sangre es un tejido

Suena raro dicho así, porque un tejido se imagina sólido. Pero la definición de tejido es un conjunto de células parecidas con una función común, más el material que las rodea, y la sangre cumple: tiene células y tiene matriz. Lo único distinto es que su matriz es líquida.

Si dejas reposar sangre en un tubo, se separa en dos partes. Arriba queda un líquido amarillento que es un poco más de la mitad del volumen: el PLASMA. Abajo se acumulan las células, algo menos de la mitad, casi todas glóbulos rojos.

Un adulto tiene alrededor de 5 litros de sangre. Que ese número coincida con los cinco litros por minuto que bombea el corazón en reposo no es casualidad: significa que toda tu sangre completa una vuelta cada minuto.

  • Plasma

    La parte líquida, un 90% agua. Lleva disueltos nutrientes, hormonas, proteínas, sales y desechos. Es el medio de transporte de todo lo que no viaja dentro de una célula.

  • Glóbulo rojo o eritrocito

    El más abundante con enorme diferencia. Transporta oxígeno. En los mamíferos pierde su núcleo al madurar, y ese hueco extra le deja más espacio para hemoglobina.

  • Glóbulo blanco o leucocito

    La defensa. Hay varios tipos y son muchísimo menos numerosos que los rojos, pero son los únicos que pueden salir del vaso y meterse en los tejidos a perseguir un invasor.

  • Plaqueta

    No son células enteras, sino fragmentos de una célula más grande. Inician el taponamiento de una herida.

Dato: Por cada glóbulo blanco hay alrededor de setecientos glóbulos rojos. Un análisis de sangre cuenta esas proporciones, y por eso puede detectar una infección: los blancos suben.

Cómo viaja el oxígeno

El oxígeno se disuelve muy mal en agua, y el plasma es casi todo agua. Si dependiéramos de lo que se disuelve en el plasma, la sangre transportaría una fracción minúscula del oxígeno que el cuerpo necesita.

La solución es la HEMOGLOBINA: una proteína que ocupa casi todo el interior del glóbulo rojo y que lleva hierro. El oxígeno se une a ese hierro de forma reversible —se pega donde hay mucho, en el pulmón, y se suelta donde hay poco, en los tejidos que lo están gastando—, y ese comportamiento reversible es lo que la vuelve un transportador y no un simple depósito.

El hierro también explica el color. La hemoglobina cargada de oxígeno es de un rojo brillante y la descargada es de un rojo oscuro, casi vinoso. Ese es todo el misterio del color de la sangre venosa: es roja oscura, no azul. Se ve azulada a través de la piel por cómo la piel dispersa la luz, no porque la sangre lo sea.

Y de aquí sale la conexión con la nutrición: sin hierro suficiente no se fabrica hemoglobina suficiente, y la sangre transporta menos oxígeno aunque los pulmones funcionen perfecto. Eso es la anemia por deficiencia de hierro, y su síntoma principal —cansancio— es exactamente lo que uno esperaría de células que reciben menos oxígeno del que gastan.

  • Hemoglobina

    Proteína con hierro que llena el glóbulo rojo y une oxígeno de forma reversible. Cada glóbulo rojo lleva cientos de millones de moléculas de ella.

  • Sin núcleo

    El glóbulo rojo maduro de los mamíferos no tiene núcleo ni mitocondrias. Gana espacio para hemoglobina y, de paso, no consume el oxígeno que transporta. El precio es que no puede repararse y vive unos 120 días.

  • Forma de disco hundido

    Su forma achatada por el centro le da más superficie para intercambiar gases y le permite doblarse para pasar por los capilares más estrechos.

  • Dónde se fabrican

    En la médula ósea roja, dentro de los huecos del hueso esponjoso. Se producen unos dos millones por segundo, solo para reponer los que se gastan.

Dato: El monóxido de carbono es peligroso justamente por esto: se une a la hemoglobina en el mismo sitio que el oxígeno, pero muchísimo más fuerte y sin soltarse. Los glóbulos rojos quedan ocupados y ya no pueden cargar oxígeno, aunque haya aire de sobra. La persona se asfixia respirando.

Cuando la sangre tiene que dejar de salir

Un sistema de tubos a presión tiene un problema evidente: cualquier agujero lo vacía. La sangre lo resuelve pudiendo pasar de líquida a sólida justo donde hace falta, y solo ahí.

El equilibrio es delicado en los dos sentidos. Si coagula de menos, una herida pequeña sangra sin parar: eso es la hemofilia, que se vio en herencia ligada al sexo. Si coagula de más, se forma un tapón dentro de un vaso sano y lo obstruye: eso es una trombosis.

Cómo se cierra una herida

  1. 1. El vaso se estrecha

    Lo primero es reducir el flujo hacia la fuga.

    • El músculo liso de la pared del vaso se contrae.
    • Sale menos sangre por unidad de tiempo, lo que da tiempo a lo demás.
  2. 2. Las plaquetas se pegan

    Forman un tapón provisional.

    • Las plaquetas reconocen el tejido dañado, que normalmente no está expuesto.
    • Se adhieren a él, se vuelven pegajosas y se apilan.
    • Se forma un tapón blando que frena la salida.

    Ojo: Que reconozcan tejido «que normalmente no está expuesto» es lo que impide que se peguen dentro de un vaso sano.

  3. 3. Se forma la red de fibrina

    Una cascada de proteínas del plasma teje una malla.

    • Se activan en cadena varios factores de coagulación del plasma.
    • Al final, una proteína soluble se convierte en fibrina, que es insoluble.
    • La fibrina forma hilos que se entrecruzan sobre el tapón de plaquetas.
  4. 4. Queda el coágulo

    Los glóbulos rojos quedan atrapados en la malla.

    • Los glóbulos rojos se enredan en la red de fibrina.
    • El conjunto se contrae y endurece: eso es la costra.
    • Debajo, el tejido se repara, y al terminar la costra se desprende.

    Ojo: La costra no es suciedad ni piel muerta: es el coágulo, y arrancarla reabre la herida a medio reparar.

Dato: La vitamina K hace falta para fabricar varios de los factores de coagulación, y buena parte de la que usas la producen las bacterias de tu intestino grueso. Es un caso en el que dependes de microorganismos que no son tuyos para no desangrarte.

Los grupos sanguíneos, deducidos y no memorizados

La tabla de quién puede donar a quién se puede aprender de memoria, y se olvida. Vale mucho más deducirla, porque sale de dos hechos y una regla.

Hecho uno: los glóbulos rojos pueden llevar en su superficie unas marcas llamadas ANTÍGENOS. Hay dos, el A y el B. Tu grupo dice cuáles llevas: el A lleva la marca A, el B lleva la B, el AB lleva las dos y el O no lleva ninguna.

Hecho dos: tu plasma trae ANTICUERPOS contra las marcas que tú NO tienes. Y esto tiene toda la lógica del mundo: un anticuerpo contra tu propia marca te atacaría a ti mismo. Así que el grupo A trae anti-B, el B trae anti-A, el AB no trae ninguno, y el O trae los dos.

La regla: si un anticuerpo del receptor se encuentra con su antígeno en los glóbulos que le llegan, los pega entre sí en grumos y esos grumos tapan los vasos. Por eso la transfusión incompatible es peligrosa.

Con eso ya puedes deducir todo. ¿Puede un O donarle a un A? Los glóbulos del O no llevan ninguna marca, así que el anti-B del receptor no encuentra a quién atacar: sí puede. Por eso el O es DONANTE universal. ¿Puede un A donarle a un O? Los glóbulos del A llevan la marca A, y el O trae anti-A: no puede. Y el AB, que no trae ningún anticuerpo, no ataca nada de lo que le llegue: es RECEPTOR universal.

Fíjate en que las dos condiciones son opuestas y por la misma razón: el O es el mejor donante por no llevar marcas y el peor receptor por traer los dos anticuerpos. El AB, exactamente al revés.

Los cuatro grupos del sistema ABO
AspectoQué antígenos lleva en sus glóbulosQué anticuerpos trae en su plasma
Grupo AAntígeno AAnti-B
Grupo BAntígeno BAnti-A
Grupo ABAntígenos A y BNinguno: por eso es receptor universal
Grupo ONinguno: por eso es donante universalAnti-A y anti-B

Dato: Estos grupos son un caso de codominancia, que ya se vio en Genética: en el grupo AB los dos alelos se expresan al mismo tiempo y completos, no se mezclan en un intermedio. El alelo O, en cambio, es recesivo frente a los otros dos.

El factor Rh, que no funciona igual

Además del ABO existe el factor Rh, y hay que tratarlo aparte porque se comporta de otra manera. Quien lleva ese antígeno es Rh positivo y quien no, Rh negativo. Eso es el «+» o el «−» que va después de la letra.

La diferencia clave: los anticuerpos anti-Rh NO vienen de fábrica. Una persona Rh negativa solo los fabrica después de haber estado expuesta a sangre Rh positiva. En el ABO los anticuerpos ya están desde siempre; aquí hay que provocarlos.

Eso tiene una consecuencia con nombre propio. Si una madre Rh negativa tiene un bebé Rh positivo, en el parto puede pasar algo de sangre del bebé a la madre y ella empieza a fabricar anti-Rh. Al primer bebé casi nunca le pasa nada, porque para cuando los anticuerpos existen ya nació. El riesgo es para un SEGUNDO embarazo Rh positivo: esos anticuerpos ya están, atraviesan la placenta y atacan los glóbulos rojos del feto.

Se previene desde hace décadas con una inyección que se le pone a la madre y que impide que se sensibilice. Es un buen ejemplo de un problema entendido y resuelto: saber por qué ocurre fue lo que permitió evitarlo.

Dato: El nombre «Rh» viene del mono Rhesus, en cuya sangre se identificó el antígeno por primera vez en los años cuarenta.

Basado en: Biggs, Biología, cap. 34 «Los sistemas circulatorio, respiratorio y excretor», sección 1.