🦋 La biodiversidad y lo que la está reduciendo
Los tres tipos de biodiversidad, por qué importa, y las cinco causas principales de su pérdida.
Tres tipos, no uno
Biodiversidad es la variedad de la vida, y se mide en tres niveles distintos. Usar la palabra como sinónimo de «número de especies» deja fuera dos que deciden si una especie sobrevive.
La DIVERSIDAD GENÉTICA es la variación dentro de una misma especie: cuántos alelos distintos hay en su acervo genético. Es la menos visible y la más importante para el futuro, porque es la materia prima de la selección natural. Una especie con muchísimos individuos pero casi idénticos entre sí es frágil: si llega una enfermedad nueva, o no hay ninguno resistente o los hay todos, y no existe término medio.
La DIVERSIDAD DE ESPECIES es el número de especies distintas de un lugar, y es la que todo el mundo tiene en mente. Se cuenta de dos maneras: cuántas hay, y qué tan repartidos están los individuos entre ellas.
La DIVERSIDAD DE ECOSISTEMAS es la variedad de ambientes de una región: selva, manglar, arrecife, duna, cenote. Importa porque conservar una especie sin su ambiente es conservarla en un frasco: sin ecosistema no hay dónde devolverla.
Por qué la genética es la más urgente
Sin variación, la selección natural no tiene sobre qué actuar. Una población uniforme puede desaparecer entera ante un cambio que otra, más variada, habría sobrevivido.
El caso de los cultivos
La agricultura moderna siembra enormes extensiones de variedades casi idénticas. Es eficiente y es exactamente la situación frágil descrita: una plaga nueva encuentra millones de plantas igual de vulnerables.
México, país megadiverso
México está entre los países con más especies del mundo, en buena medida por su variedad de ecosistemas: desiertos, selvas, bosques templados, arrecifes y costas en un mismo territorio.
Dato: México es el centro de origen del maíz, y en sus milpas se conservan decenas de razas locales. Ese acervo genético es una reserva real: de ahí han salido genes de resistencia usados para mejorar cultivos en todo el mundo.
Por qué importa, con argumentos de tres clases
Conviene separar los tipos de argumento, porque mezclarlos hace que el conjunto parezca sentimental cuando buena parte es contable.
El VALOR DIRECTO Y ECONÓMICO se puede facturar. De la biodiversidad salen alimentos, madera, fibras y medicamentos: una parte importante de los fármacos en uso deriva de compuestos descubiertos en seres vivos. La pesca, la agricultura y el turismo dependen de ella. Y cada especie que se pierde se lleva consigo lo que podría haber aportado y no se llegó a saber.
El VALOR INDIRECTO son los servicios que los ecosistemas prestan gratis y que habría que pagar si dejaran de hacerlo: los insectos que polinizan cultivos, los humedales que filtran agua y amortiguan inundaciones, los bosques que sostienen el suelo, los manglares que frenan huracanes, los descomponedores que reciclan nutrientes. Se pueden estimar en dinero, y las estimaciones dan cifras enormes.
El VALOR ESTÉTICO Y ÉTICO no se cuenta en dinero, y no por eso es menos válido. Mucha gente considera que las especies tienen derecho a existir independientemente de su utilidad para nosotros, y también que un lugar con vida es mejor que uno sin ella. Es un argumento de valores y conviene presentarlo como tal, no disfrazarlo de cálculo.
Dato: Alrededor de tres cuartas partes de los cultivos de los que dependemos necesitan algún polinizador. Ese trabajo lo hacen sobre todo abejas y otros insectos, gratis, y reemplazarlo a mano es carísimo: en algunas regiones de China se poliniza manualmente por la ausencia de insectos.
Las cinco causas de la pérdida
La extinción es un proceso natural: casi todas las especies que han existido se extinguieron, y a ese goteo se le llama extinción natural. Ha habido además cinco EXTINCIONES MASIVAS, episodios en que desapareció una fracción enorme de las especies en poco tiempo.
Lo que preocupa hoy es la velocidad: muchos científicos estiman que el ritmo actual de extinción es muy superior al de fondo, y por eso se habla de una sexta extinción masiva. Estas son las causas principales, y conviene conocer el mecanismo de cada una y no solo su nombre.
Eutroficación
Llegan al agua nutrientes de más —fertilizantes, aguas negras—, las algas se multiplican en exceso, cubren la superficie, y al morir y descomponerse consumen el oxígeno del agua. Los peces mueren asfixiados. El daño no lo hace un veneno: lo hace un exceso de comida.
Amplificación biológica
Un tóxico que no se degrada ni se excreta se acumula en los tejidos. Como cada depredador se come a muchas presas, va concentrando lo que traían todas: es la pirámide trófica al revés. La energía se pierde al subir; el tóxico se concentra.
Las especies isleñas
Son las más vulnerables de todas: poblaciones pequeñas, sin escapatoria y evolucionadas sin depredadores. Por eso una rata o un gato llevados a una isla pueden acabar con especies enteras.
| Aspecto | Causa | Cómo funciona |
|---|---|---|
| Pérdida y fragmentación del hábitat | Es la causa número uno, por encima de todas | No solo se destruye: se parte en trozos aislados. Cada trozo sostiene menos especies, y las poblaciones separadas pierden diversidad genética |
| Efecto de borde | La consecuencia menos evidente de fragmentar | En la orilla de un fragmento cambian la luz, la humedad y el viento. Un trozo pequeño es casi todo borde, así que las especies del interior no encuentran dónde vivir |
| Sobreexplotación | Extraer más rápido de lo que la población se repone | Es lo que llevó a la extinción a varias especies históricas y lo que agota pesquerías hoy |
| Especies introducidas | Especies llevadas a un lugar donde no evolucionaron | Las nativas no tienen defensas contra ellas y sus depredadores locales no las controlan, así que se multiplican sin freno |
| Contaminación | Sustancias que alteran el ambiente o envenenan | Incluye la eutroficación por exceso de nutrientes y la amplificación biológica de tóxicos que no se degradan |
Dato: El caso clásico de amplificación biológica es el DDT: se aplicaba contra insectos y terminó concentrado en las aves rapaces, que ponían huevos de cáscara tan delgada que se rompían al incubarlos. Poblaciones enteras de águilas y halcones se desplomaron sin que ningún adulto muriera envenenado directamente.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 5 «Biodiversidad y conservación», secciones 1 y 2.