👥 La población humana y la transición demográfica
Cómo se lee una pirámide de población, qué es la transición demográfica y por qué el impacto no depende solo de cuántos somos.
Nosotros también somos una población
Todo lo que viste en el tema anterior se aplica a la especie humana: tenemos densidad, dispersión, cuatro flujos que nos mueven y factores que nos limitan. La DEMOGRAFÍA es el estudio de las poblaciones humanas, y usa las mismas herramientas que la ecología de poblaciones, con algunos datos que en otras especies no se pueden conseguir.
Durante casi toda la historia de la humanidad la población creció despacio: nacía mucha gente y moría mucha, sobre todo de niña. En 1800 éramos alrededor de mil millones. En 1900, unos 1 600 millones. Y a partir de ahí la curva se disparó: hoy somos más de 8 000 millones.
Lo importante es entender QUÉ cambió, porque la respuesta intuitiva es la equivocada. La explosión demográfica no ocurrió porque la gente empezara a tener más hijos. Ocurrió porque dejaron de morirse: agua potable, drenaje, vacunas, antibióticos y mejor alimentación hicieron desplomarse la mortalidad infantil, mientras la natalidad seguía siendo la de antes. Durante unas décadas siguió naciendo la misma cantidad de gente y dejó de morir la mitad, y ese desfase es toda la explosión.
Y también es la clave para entender lo que vino después, porque una vez que la gente confía en que sus hijos van a sobrevivir, la natalidad empieza a bajar.
Dato: La esperanza de vida mundial pasó de unos 30 años en 1900 a más de 70 hoy. Y ese número engaña si se lee mal: no es que antes la gente se muriera a los 30, sino que morían tantísimos niños que el promedio se hundía. Quien sobrevivía a la infancia podía llegar a viejo.
La transición demográfica
El patrón que acabas de leer se ha repetido en decenas de países, con distintas velocidades, y se llama transición demográfica. Tiene cuatro etapas.
En la ETAPA 1 la natalidad es alta y la mortalidad también, así que la población crece muy despacio. Es la situación de casi toda la historia humana.
En la ETAPA 2 la mortalidad se desploma —agua potable, drenaje, vacunas, antibióticos— y la natalidad sigue alta. La población crece rapidísimo. Aquí es donde ocurre la explosión demográfica.
En la ETAPA 3 la natalidad empieza a bajar. El crecimiento sigue, pero se va frenando.
En la ETAPA 4 natalidad y mortalidad son las dos bajas y la población se estabiliza. Cuando el número de nacimientos e inmigrantes iguala al de muertes y emigrantes, se dice que hay crecimiento demográfico nulo.
La pregunta interesante es por qué baja la natalidad en la etapa 3, y la respuesta que muestran los datos no es la que se suele suponer. Lo que más se asocia a esa bajada es la escolaridad de las mujeres y su acceso a educación y a servicios de salud; también influyen la urbanización —en la ciudad los hijos no ayudan en el campo y cuestan más— y la confianza en que los hijos sobrevivirán, que reduce la necesidad de tener muchos.
Conviene decir con claridad qué es esto y qué no es. Es una descripción de un patrón observado, no una receta ni un juicio sobre nadie. Cuántos hijos tener es una decisión personal con dimensiones íntimas, económicas y culturales, y una clase de biología no tiene ninguna autoridad sobre ella.
| Aspecto | Natalidad y mortalidad | Qué le pasa a la población |
|---|---|---|
| Etapa 1 | Natalidad alta, mortalidad alta | Crece muy despacio. Casi toda la historia humana |
| Etapa 2 | Natalidad alta, mortalidad en caída | Crece rapidísimo. Aquí ocurre la explosión demográfica |
| Etapa 3 | Natalidad bajando, mortalidad baja | Sigue creciendo, pero cada vez más despacio |
| Etapa 4 | Natalidad baja, mortalidad baja | Se estabiliza; puede llegar al crecimiento nulo |
| Qué dispara la etapa 3 | Escolaridad de las mujeres y acceso a salud | También la urbanización y la confianza en que los hijos sobrevivirán |
Dato: México recorrió estas etapas en muy poco tiempo. En 1970 el promedio era de casi 7 hijos por mujer; hoy está por debajo de 2. Es una de las transiciones más rápidas que se han documentado, y ocurrió en el lapso de dos generaciones: probablemente puedas comprobarlo contando los hermanos de tus abuelos y comparándolos con los tuyos.
Cómo se lee una pirámide de población
Una pirámide de población es una gráfica que muestra cuánta gente hay de cada edad, con los hombres a un lado y las mujeres al otro. Se lee de abajo hacia arriba: la base son los niños y la punta, los ancianos.
Su forma permite predecir el futuro cercano de un país sin ninguna fórmula, solo mirando.
Una pirámide de BASE ANCHA, en triángulo, significa que hay muchísimos niños y jóvenes. Ese país va a crecer bastante en las próximas décadas aunque cada pareja tenga pocos hijos, sencillamente porque hay mucha gente a punto de entrar en edad reproductiva. A eso se le llama impulso demográfico, y es la razón de que la población siga creciendo un tiempo después de que la natalidad ya bajó.
Una pirámide con forma de CAMPANA o de columna significa que hay cantidades parecidas en cada edad: una población estable, que ni crece ni mengua mucho.
Y una pirámide ESTRECHA POR ABAJO, más ancha en el centro y arriba, significa que nacen menos de los que hay: esa población va a menguar y a envejecer. Trae sus propios problemas —menos gente en edad de trabajar sosteniendo a más personas mayores— y es la situación de Japón y de varios países europeos.
Base ancha
Muchos niños y jóvenes. La población crecerá en las próximas décadas por impulso demográfico, aunque la natalidad ya esté bajando.
Forma de campana
Cantidades parecidas por edad. Población estable, con crecimiento cercano a cero.
Base estrecha
Nacen menos de los que hay. La población menguará y envejecerá, con menos personas en edad de trabajar por cada persona mayor.
Impulso demográfico
El motivo de que una población siga creciendo años después de que la natalidad bajó: los que ya nacieron todavía tienen que llegar a la edad de tener hijos.
Dato: La pirámide de México cambió de forma en una sola vida. La de 1970 era un triángulo casi perfecto; la de hoy tiene la base más estrecha que el centro, porque los grupos de edad más numerosos ya no son los niños sino los adultos jóvenes.
Cuántos somos y cuánto consume cada quien
Queda la pregunta grande: ¿cuál es la capacidad de carga de la Tierra para la especie humana? Y la respuesta honesta empieza por reconocer que no hay un número, y por explicar por qué.
En cualquier otra especie, la capacidad de carga depende de los recursos disponibles y de cuánto consume cada individuo. En la nuestra, ese segundo término no es constante ni de lejos: una persona puede consumir muchísimo o muy poco según dónde y cómo viva, y esa diferencia entre unas personas y otras es enorme, mucho mayor que cualquier variación entre individuos de otras especies.
Por eso, hablar solo de «cuántos somos» describe la mitad del problema. El impacto de una población es, a grandes rasgos, cuánta gente hay MULTIPLICADO por cuánto consume cada quien. Un país con población estable y consumo altísimo puede pesar más sobre los recursos del planeta que uno con muchos más habitantes y consumo bajo.
Y hay un tercer término que cambia la cuenta: la tecnología. La misma cantidad de gente y el mismo consumo tienen impactos muy distintos según cómo se produzca la energía, cómo se cultive y cuánto se reutilice. La agricultura de hoy alimenta a muchísima más gente por hectárea que la de hace un siglo, aunque con sus propios costos.
Las proyecciones actuales de la ONU estiman que la población mundial se estabilizará alrededor de los 10 000 millones hacia finales de siglo, conforme más países completen la transición demográfica. Que eso sea sostenible o no depende bastante menos del número y bastante más de las otras dos variables.
Dato: Una manera de medir esto es la huella ecológica: la superficie de tierra y agua que haría falta para producir lo que una persona consume y absorber sus desechos. Entre países, esa huella por persona varía en más de un orden de magnitud, y esa desigualdad es parte del problema y no un detalle.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 4 «Ecología de poblaciones», sección 2.