🐢 Darwin y la selección natural
El viaje del Beagle, las cuatro condiciones de la selección natural y por qué el individuo no se adapta.
Lo que Darwin vio en el viaje
En 1831, con veintidós años, Charles Darwin se embarcó como naturalista en el HMS Beagle para un viaje que iba a durar cinco años y le dio la vuelta al mundo. No salió a demostrar nada: salió a recolectar, describir y anotar.
Tres observaciones le quedaron dando vueltas durante las dos décadas siguientes.
Fósiles que se parecían a los vivos
En Sudamérica desenterró fósiles de mamíferos gigantes extintos que se parecían mucho a especies vivas de la misma región. ¿Por qué el pariente extinto de una especie vivía justo donde vive ella?
Especies distintas en islas vecinas
En las Galápagos, cada isla tenía su propia variedad de tortuga y de pinzón, parecidas entre sí pero distintas. Los picos de los pinzones diferían y cada forma servía para el alimento disponible en esa isla.
Parecidos según la distancia, no según el clima
Las especies de las Galápagos se parecían a las del continente sudamericano cercano, no a las de otras islas del mundo con clima igual. Eso apunta a parentesco y no a que el ambiente fabrique especies a la medida.
Dato: Darwin publicó «El origen de las especies» en 1859, veintitrés años después de volver. Lo apuró Alfred Russel Wallace, que le escribió desde Indonesia con la misma idea a la que había llegado por su cuenta.
La pista que ya tenía en casa: la selección artificial
Darwin era criador de palomas, y ahí encontró su mejor analogía. Los criadores llevaban siglos transformando especies: escogían qué individuos se reproducían y, generación tras generación, obtenían palomas, perros y vacas que no se parecían a sus antepasados. A eso se le llama selección artificial.
Su razonamiento fue: si escoger deliberadamente cambia tanto a una especie en unos cuantos siglos, ¿qué podría hacer un proceso de selección que actuara sin intención durante millones de años?
La diferencia entre las dos es quién selecciona, y solo eso. En la artificial escoge una persona, según lo que le conviene o le gusta. En la natural no escoge nadie: sobreviven y se reproducen más los que resultan más aptos para ese ambiente, y el ambiente no tiene intenciones ni metas.
| Aspecto | Selección artificial | Selección natural |
|---|---|---|
| Quién selecciona | Una persona, a propósito | Nadie: el ambiente, sin intención |
| Con qué criterio | Lo que le sirve o le gusta al criador | Lo que aumenta la supervivencia y la reproducción ahí |
| Qué tan rápido | Décadas o siglos | Casi siempre miles o millones de años |
| Ejemplo | Las razas de perro, el maíz, las palomas de Darwin | El pico de los pinzones de las Galápagos |
| Qué comparten | Las dos necesitan variación heredable previa | Las dos necesitan variación heredable previa |
Dato: La última fila es la que importa: ninguna de las dos crea variantes nuevas a voluntad. Las dos escogen entre las que ya existían.
El mecanismo, en cuatro condiciones
La selección natural no es una fuerza ni una intención: es lo que forzosamente ocurre cuando se cumplen cuatro condiciones. Y lo bueno es que las cuatro se pueden comprobar por separado, sin necesidad de creer en nada.
1. Hay variación
Los individuos de una población no son idénticos: difieren en tamaño, color, velocidad, resistencia. Se comprueba mirando cualquier grupo de seres vivos.
2. Parte de esa variación se hereda
Algunas de esas diferencias pasan a los hijos, porque están en los genes. Es lo que estudió la unidad de Genética.
3. Nacen más de los que pueden sobrevivir
Un solo pez desova miles de huevos y una planta suelta miles de semillas. Si todos sobrevivieran, el planeta se llenaría en unas generaciones. Como los recursos son limitados, la mayoría no llega a reproducirse.
4. Algunas variantes ayudan más que otras
En un ambiente concreto, ciertas características hacen más probable sobrevivir y dejar descendencia. Los que las tienen dejan más hijos, y esos hijos heredan la característica.
Dato: Nada de las cuatro condiciones habla de intención, de esfuerzo ni de mejorar. La consecuencia sale sola: si las cuatro se cumplen, la proporción de esa variante sube generación tras generación. A eso se le llama evolución.
El error de Lamarck, que todos cometemos
Antes de Darwin, Jean-Baptiste Lamarck había propuesto otra explicación, y es la que el cerebro produce solo cuando uno no se fija: los organismos cambian durante su vida por usar o no usar sus partes, y le pasan esos cambios a sus hijos.
En su ejemplo famoso, las jirafas estiraban el cuello para alcanzar hojas altas, el cuello se les alargaba un poco, y sus crías nacían con el cuello más largo.
El problema es concreto y comprobable: los cambios que uno adquiere durante su vida NO se heredan, porque no están en los gametos. Un fisicoculturista no tiene hijos musculosos, y alguien que perdió un dedo no tiene hijos sin ese dedo.
La explicación de Darwin para las mismas jirafas es otra. En la población ya había jirafas con cuellos de distintas longitudes —eso es la variación—; las de cuello más largo alcanzaban más comida, sobrevivían mejor y dejaban más crías; y como el largo del cuello se hereda, la proporción de cuellos largos subió generación tras generación. Ninguna jirafa se estiró nada.
| Aspecto | Lamarck | Darwin |
|---|---|---|
| Cuándo aparece la variación | Durante la vida del individuo, por usar la parte | Ya existía antes, en la población |
| Quién cambia | El individuo | La población, a lo largo de generaciones |
| Cómo pasa a los hijos | Se heredan los caracteres adquiridos | Se heredan los genes que ya se tenían |
| Papel del ambiente | Provoca el cambio | Solo selecciona entre lo que ya había |
| Por qué falla | Lo adquirido en vida no llega a los gametos | No falla: se puede comprobar por sus cuatro condiciones |
Dato: La prueba rápida para detectar el error de Lamarck en tu propia redacción: si escribiste que un organismo se adaptó, cambió o desarrolló algo PARA lograr un fin, estás usando el modelo equivocado. En biología nadie cambia para algo.
Qué significa «apto» de verdad
«Sobrevive el más apto» es la frase más malentendida de la biología, y ni siquiera es de Darwin: la acuñó Herbert Spencer.
Apto no quiere decir fuerte, ni grande, ni rápido, ni «mejor». En biología, la aptitud se mide en una sola moneda: cuántos descendientes fértiles deja un individuo. Nada más.
Por eso el más apto de un ambiente puede ser el más chiquito, el más lento o el más feo, si eso es lo que ahí funciona. Un pez pequeño que cabe en las grietas y esquiva a los depredadores es más apto que uno grande y fuerte que no cabe. Y si el ambiente cambia, la aptitud de cada variante cambia con él: no es una cualidad del individuo, es una relación entre el individuo y su ambiente.
También hay que ver por qué la frase es casi una trampa: el más apto es, por definición, el que deja más descendencia, así que decir «deja más descendencia porque es el más apto» no explica nada. Lo que explica es la característica concreta —el pico grueso, el pelaje oscuro— y cómo ayuda en ESE ambiente.
Dato: Un ejemplo que lo aclara: entre los ciervos, los machos con astas gigantescas gastan enormes cantidades de energía y se vuelven presa más fácil, pero consiguen más apareamientos. Su aptitud es alta aunque su supervivencia sea peor.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 15 «Evolución», sección 1.