🦠 Los protozoarios: cilios, flagelos y seudópodos
Los protistas que comen: cómo se mueven, cómo mantienen la homeostasis y cuáles causan paludismo y amebiasis.
Cuatro grupos, tres formas de moverse
Los protozoarios son protistas unicelulares que se alimentan de otros organismos. Viven en toda clase de ambientes acuáticos: charcos, lagos, mar, suelo húmedo y también dentro de otros seres vivos.
Se agrupan por su forma de desplazarse, que es lo primero que se distingue al microscopio. Los ciliados se mueven con cilios, pelillos cortos y numerosos que baten de forma coordinada, como los remos de una lancha: es el método más rápido y más preciso. Los flagelados usan uno o pocos flagelos, látigos largos que giran y empujan. Los sarcodinos o ameboides no tienen ninguna estructura permanente: forman seudópodos, literalmente «pies falsos», empujando su citoplasma hacia un lado mientras el resto de la célula fluye detrás.
Hay un cuarto grupo que rompe el criterio: los esporozoos, que en su fase adulta no se mueven en absoluto. Todos son parásitos, y el más conocido es el Plasmodium del paludismo.
Conviene decirlo con las mismas palabras del tema de los cladogramas: esta clasificación es PRÁCTICA, no filogenética. Agrupa por cómo se ganan la vida, no por de dónde vienen, y las comparaciones de ADN muestran que varios de estos grupos no son clados. Sirve para identificar y para estudiar, y no para afirmar parentescos.
Dato: Un seudópodo no es un apéndice que la ameba tenga guardado y saque cuando le conviene: se forma y se deshace cada vez, empujando el citoplasma. Por eso una ameba no tiene forma fija, y por eso su nombre viene del griego «amoibe», que quiere decir cambio.
El paramecio por dentro
El paramecio merece un apartado propio porque es el protozoario que sí vas a ver por el microscopio de la escuela, y porque tiene resueltos, en una sola célula, problemas que en un animal requieren órganos enteros.
Su superficie no es una membrana desnuda: tiene una película, una capa firme y flexible que le da su forma característica de suela de zapato y que le permite mantenerla mientras se mueve. Debajo de la película lleva tricocistos, unas estructuras que puede disparar hacia afuera como pequeños arpones para defenderse o para anclarse.
Come por una hendidura bucal: los cilios barren el agua hacia ella arrastrando bacterias, que quedan encerradas en una vacuola alimentaria. Esa vacuola recorre el interior de la célula mientras el alimento se digiere, y los restos se expulsan por un punto fijo de la superficie.
Y tiene una vacuola contráctil, que es la pieza más interesante. Un paramecio vive en agua dulce, donde hay más agua afuera que soluto adentro, así que el agua entra sin parar por ósmosis. Si no hiciera nada, se hincharía hasta reventar. La vacuola contráctil recoge ese exceso y lo bombea hacia afuera, y hacerlo cuesta energía. Eso es homeostasis, la misma palabra que estudiaste con la piel y con la glucosa, resuelta aquí dentro de una sola célula.
Cómo come un paramecio
1. Los cilios barren
El movimiento coordinado de los cilios arrastra agua hacia la hendidura bucal.
- Los cilios de la hendidura baten hacia adentro creando una corriente.
- Esa corriente arrastra bacterias y partículas de alimento.
2. Se forma la vacuola alimentaria
El alimento queda encerrado en una burbuja de membrana dentro del citoplasma.
- Al final de la hendidura, la membrana se cierra alrededor del alimento.
- La vacuola se desprende hacia el interior de la célula.
3. Digestión
La vacuola recorre la célula mientras el contenido se descompone.
- Se fusionan con ella vesículas cargadas de enzimas digestivas.
- Los nutrientes ya digeridos pasan al citoplasma.
Ojo: Esto es digestión INTRACELULAR: ocurre dentro de la célula, no en un tubo. Un hongo, en cambio, digiere por fuera y después absorbe.
4. Se expulsan los restos
Lo que no sirve sale por un punto fijo de la superficie.
- La vacuola llega a un punto concreto de la película.
- Se fusiona con la membrana y suelta los restos al exterior.
Dato: Un paramecio en agua dulce puede tener que expulsar en una hora un volumen de agua equivalente a varias veces su propio cuerpo. Toda esa agua entró sola, por ósmosis, y sacarla le cuesta ATP: es el precio de vivir en agua dulce.
Cómo se reproducen
Los protozoarios se reproducen habitualmente de forma asexual, por fisión binaria: la célula copia su material genético y se divide en dos, produciendo copias idénticas. En condiciones favorables, así se multiplica una población rapidísimo.
Pero muchos tienen además un proceso sexual llamado conjugación —el mismo nombre que en bacterias, y por la misma razón: no es reproducción—. Dos paramecios se unen por su hendidura bucal, intercambian material genético y después se separan. Siguen siendo dos individuos; lo que cambió es que ahora tienen combinaciones genéticas nuevas.
La lógica es la que ya conoces: la fisión binaria produce cantidad y la conjugación produce variedad. Y como en las bacterias, hay que tener claro que la conjugación no aumenta el número de individuos, así que llamarla reproducción es un error frecuente y sencillo de evitar.
Algunos protozoarios, cuando las condiciones se ponen malas, forman un quiste: se rodean de una cubierta resistente y detienen su actividad hasta que la situación mejore. Ese detalle no es menor, porque es lo que hace posible que un protozoario intestinal sobreviva fuera del cuerpo y llegue al agua o a la comida de otra persona.
Dato: Los sarcodinos con testa, como los foraminíferos, construyen conchas de carbonato de calcio. Cuando mueren, sus conchas caen al fondo del mar y se acumulan durante millones de años: los acantilados blancos de Dover, en Inglaterra, son básicamente conchas de protistas apiladas.
Los que causan enfermedades
Una minoría de protozoarios son parásitos, y algunos están entre las causas de enfermedad más importantes del mundo.
El paludismo o malaria lo causa Plasmodium, un esporozoo que se transmite por la picadura de un mosquito del género Anopheles. El parásito entra a la sangre, invade el hígado y después los glóbulos rojos, que destruye al multiplicarse dentro de ellos; los ciclos de fiebre coinciden con las oleadas de glóbulos rojos rompiéndose. En México la transmisión se redujo muchísimo, pero sigue habiendo casos en zonas del sur.
La amebiasis, causada por Entamoeba histolytica, se transmite por agua o alimentos contaminados con heces. La ameba llega al intestino grueso, se instala en la pared y provoca diarrea y dolor; en los casos graves puede pasar a otros órganos. La forma en que viaja es el quiste, que resiste fuera del cuerpo, y por eso las medidas que funcionan son de agua y de higiene: agua potable, lavado de manos y lavado de verduras.
Y hay uno famoso por lo que revela: Trypanosoma, que causa la enfermedad del sueño en África y se transmite por la mosca tse-tsé. Es un flagelado, y su pariente americano, Trypanosoma cruzi, causa la enfermedad de Chagas y se transmite por la chinche besucona, presente en varias regiones de México.
En todos estos casos, la prevención tiene más que ver con el transmisor y con el agua que con el parásito mismo: mosquiteros y control de criaderos para el paludismo, agua limpia e higiene para la amebiasis. Entender el ciclo del parásito es entender dónde se puede cortar.
| Aspecto | Paludismo (Plasmodium) | Amebiasis (Entamoeba) |
|---|---|---|
| Grupo | Esporozoo: sin movimiento propio en su fase adulta | Sarcodino: se mueve con seudópodos |
| Cómo llega | Por la picadura de un mosquito Anopheles | Por agua o alimentos contaminados con heces |
| A dónde va | Al hígado primero y después a los glóbulos rojos | A la pared del intestino grueso |
| Qué provoca | Fiebres cíclicas y anemia, al destruir glóbulos rojos | Diarrea y dolor abdominal; en casos graves llega a otros órganos |
| Cómo sobrevive fuera | No lo hace: necesita al mosquito para viajar | Como quiste, con cubierta resistente |
| Dónde se corta | En el mosquito: mosquiteros y control de criaderos | En el agua: potabilización, higiene y lavado de alimentos |
Dato: El paludismo es una de las enfermedades que más han matado en la historia de la humanidad. Y su tratamiento clásico, la quinina, salió de la corteza del árbol de la quina, usada por los pueblos andinos mucho antes de que llegara a la medicina europea.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 19 «Los protistas», sección 2.