🔬 Qué es un protista y por qué su reino es un cajón de sastre
El reino que se define por exclusión, cómo se clasifica por su nutrición, y los mohos que parecen hongos sin serlo.
Un reino definido por lo que NO es
Un protista es un organismo con núcleo que no es hongo, ni planta, ni animal. Esa es la definición, y es una definición por exclusión: dice a qué grupos no pertenece, no qué tienen en común sus miembros.
Si intentas encontrar una característica que valga para todos, no vas a encontrarla, y no es que se te esté escapando. Los hay unicelulares y pluricelulares. Autótrofos y heterótrofos. Con pared celular y sin ella. Microscópicos y de decenas de metros: un alga parda gigante es un protista, y puede medir más que un edificio de diez pisos.
Y aquí está lo importante, con la herramienta que ya trabajaste en esta unidad: Protista NO es un clado. Sus miembros no descienden de un antepasado común exclusivo suyo; de hecho, algunos protistas están más emparentados con las plantas o con los animales que con otros protistas. Es exactamente el mismo tipo de problema que tenía el viejo reino Monera.
Entonces, ¿por qué sigue existiendo? Por comodidad, y sabiendo que es provisional. Reunir a todos los eucariontes «sencillos» en un cajón permite estudiarlos juntos mientras se termina de reconstruir su parentesco real, que hoy se reparte en varios grupos grandes. Que un libro lo conserve no es un descuido: es un andamio declarado.
Dato: El alga parda gigante Macrocystis puede crecer más de 30 centímetros al día y superar los 45 metros de largo. Es un protista, en el mismo reino que una ameba de medio milímetro.
Cómo se clasifican: por cómo comen
Como no se pueden agrupar por parentesco, los protistas se agrupan de manera práctica: por su forma de obtener el alimento. Salen tres grupos, y esa división es la que estructura el capítulo y el examen.
Los tipo animal, o protozoarios, son heterótrofos y se alimentan de otros organismos. Los tipo planta, o algas, son autótrofos y hacen fotosíntesis. Y los tipo hongo absorben materia orgánica en descomposición.
Estas etiquetas —«tipo animal», «tipo planta»— hay que usarlas con cuidado, porque describen un parecido de estilo de vida y no un parentesco. Un protozoario no es un animal ni desciende de uno, igual que un moho mucilaginoso no es un hongo. Son maneras de ganarse la vida que se parecen, y ya vimos en esta unidad que agrupar por parecido de estilo de vida es el error de Aristóteles.
| Aspecto | Grupo y cómo come | Ejemplos y qué conviene recordar |
|---|---|---|
| Tipo animal (protozoarios) | Heterótrofos: se alimentan de otros organismos | Paramecio, ameba, euglena. Se clasifican por cómo se mueven |
| Tipo planta (algas) | Autótrofas: hacen fotosíntesis | Diatomeas, algas verdes, pardas y rojas. Producen la mayor parte del oxígeno del planeta |
| Tipo hongo | Absorben materia orgánica en descomposición | Mohos mucilaginosos y acuáticos. Su pared NO tiene quitina, y por eso no son hongos |
| Dónde viven todos | En agua o en ambientes húmedos, sin excepción práctica | Ninguno tiene tejidos ni órganos verdaderos |
Dato: La euglena es el ejemplo favorito de los libros porque rompe la clasificación: tiene cloroplastos y hace fotosíntesis, pero si la dejas a oscuras se alimenta como heterótrofa. Un organismo que cambia de grupo según la iluminación es la mejor prueba de que estas categorías son prácticas y no naturales.
De dónde salieron: la endosimbiosis, otra vez
Los primeros protistas probablemente se formaron por endosimbiosis, el proceso que estudiaste en la unidad de la célula: una célula grande engulló a una bacteria y, en lugar de digerirla, se quedó con ella dentro trabajando.
Las mitocondrias vienen de una bacteria que sabía usar oxígeno para sacar energía, y los cloroplastos de una cianobacteria que sabía hacer fotosíntesis. Las pruebas son las mismas que ya viste: los dos organelos tienen su propio ADN circular, tienen ribosomas del tipo bacteriano, están rodeados por doble membrana y se dividen por su cuenta.
Los protistas fueron probablemente las primeras células eucariontes con mitocondrias y cloroplastos, hace más de mil millones de años. Y todavía se ven en ellos las distintas etapas del proceso: hay protistas con cloroplastos de doble membrana —los de una endosimbiosis— y otros con cloroplastos de tres o cuatro membranas, que se explican porque un eucarionte se tragó a OTRO eucarionte que ya tenía cloroplastos. La endosimbiosis ocurrió varias veces, y ahí está la evidencia.
Dato: Hay un grupo de protistas parásitos, los microsporidios, que perdieron sus mitocondrias por completo al volverse parásitos: como toman la energía de la célula que invaden, dejaron de necesitarlas. Durante años se pensó que eran eucariontes primitivos que nunca las tuvieron; el ADN mostró que sí las tuvieron y las perdieron.
Los mohos que no son hongos
Los protistas tipo hongo se llaman así porque viven como hongos: crecen en filamentos sobre materia en descomposición y absorben nutrientes. Pero no son hongos, y la diferencia estructural es concreta: su pared celular NO contiene quitina.
Los mohos mucilaginosos acelulares tienen una etapa asombrosa: forman un plasmodio, una masa de citoplasma con MUCHOS núcleos y sin paredes que separen células. Es un solo saco gigante de citoplasma que se arrastra despacio sobre el suelo del bosque engullendo bacterias, y puede llegar a medir varios centímetros.
Los mohos mucilaginosos celulares hacen algo distinto y todavía más raro. Viven como células ameboides independientes mientras haya comida; cuando se acaba, liberan una sustancia llamada acrasina que las convoca, se juntan por miles y forman una estructura colectiva que produce esporas. Miles de células independientes que se organizan en un cuerpo, y algunas se sacrifican formando el tallo para que otras se reproduzcan.
Los mohos acuáticos, por su parte, envuelven su fuente de alimento con una masa de filamentos. Varios son parásitos de plantas, y uno de ellos tiene un lugar en la historia: Phytophthora infestans arrasó las cosechas de papa de Irlanda en la década de 1840 y provocó una hambruna que mató a cerca de un millón de personas y obligó a emigrar a otro millón. Durante mucho tiempo se le llamó «hongo de la papa», y no era un hongo.
Dato: El moho mucilaginoso Physarum polycephalum, sin tener ni una neurona, encuentra el camino más corto entre dos fuentes de alimento en un laberinto. En un experimento famoso, colocado sobre un mapa de Japón con comida en las ciudades, reprodujo aproximadamente la red ferroviaria de Tokio.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 19 «Los protistas», secciones 1 y 4.