🌸 La flor y la polinización
Sépalos, pétalos, estambres y pistilo; flores completas y perfectas; cómo se contrata a un polinizador y qué mide la fotoperiodicidad.
Los cuatro órganos de una flor
Desde un punto de vista científico, la función más importante de una flor es la reproducción sexual de una antofita. Todo lo demás —que nos parezca bonita, que se regale, que huela— es consecuencia de eso.
Una flor típica tiene cuatro órganos, dispuestos en anillos de fuera hacia dentro.
Los SÉPALOS son las piezas de más afuera, casi siempre verdes: son las que envolvían y protegían al capullo antes de que se abriera.
Los PÉTALOS son las piezas de colores. Su función es atraer polinizadores, y por eso no todas las flores los tienen llamativos: una flor que se poliniza por el viento no necesita atraer a nadie y suele tener pétalos discretos o no tenerlos.
Los ESTAMBRES son el órgano masculino. Cada estambre es un filamento delgado que sostiene en su punta una antera, y dentro de la antera se produce el polen.
El PISTILO es el órgano femenino, y tiene tres partes: el estigma arriba, que es pegajoso para retener el polen que llega; el estilo, que es el cuello que lo conecta hacia abajo; y el ovario en la base, que contiene los óvulos y que, después de la fecundación, se convertirá en el fruto.
Una flor puede tener uno o más pistilos. Y en algunas plantas se puede saber si son monocotiledóneas o eudicotiledóneas con solo mirar la flor: en las primeras las partes van en múltiplos de tres, y en las segundas en múltiplos de cuatro o de cinco.
Dato: El ovario de la flor es lo que después te comes. Un durazno es un ovario maduro; el hueso de adentro es la semilla que ese ovario protegía.
Completa o incompleta, perfecta o imperfecta
Con los cuatro órganos en la cabeza, las dos clasificaciones que más se confunden se vuelven dos conteos.
La primera pareja: una flor es COMPLETA si tiene los cuatro órganos —sépalos, pétalos, estambres y pistilo— e INCOMPLETA si le falta alguno.
La segunda pareja: una flor es PERFECTA si tiene los dos órganos sexuales, estambres y pistilo, e IMPERFECTA si solo tiene uno de los dos, es decir si es solo masculina o solo femenina.
Conviene notar que una flor imperfecta es necesariamente incompleta —le falta uno de los cuatro órganos—, pero una flor incompleta no tiene por qué ser imperfecta: puede tener los dos sexos y faltarle los pétalos, por ejemplo.
El ejemplo que lo fija es la calabaza. Sus flores son imperfectas: unas son masculinas y otras femeninas, en la misma planta. Para que se forme una calabaza, una abeja u otro insecto tiene que llevar polen de la flor masculina a la femenina.
De ahí sale una consecuencia agrícola directa: si no hay polinizadores, no hay calabazas, aunque la planta esté sanísima y llena de flores. Por eso la desaparición de las abejas y otros polinizadores es un problema de producción de alimentos, y no nada más una preocupación ecológica.
| Aspecto | Qué se cuenta | Cómo queda |
|---|---|---|
| Completa | Los CUATRO órganos: sépalos, pétalos, estambres y pistilo | Si están los cuatro, es completa; si falta alguno, incompleta |
| Perfecta | Solo los DOS sexuales: estambres y pistilo | Si están los dos, es perfecta; si solo hay uno, imperfecta |
| Relación entre las dos | Toda flor imperfecta es también incompleta | Pero una incompleta puede ser perfecta: le puede faltar solo el pétalo |
Dato: Una flor de calabaza macho nunca dará una calabaza, por bien cuidada que esté. La calabaza sale de la flor hembra, y solo si alguien le llevó el polen.
Cómo se contrata a un polinizador
El polen tiene que ir de la antera de una flor al estigma de otra, y una planta no puede moverse. Tiene dos opciones: el viento o un animal.
El VIENTO es gratis y no apunta a ningún lado. Las flores polinizadas por viento no gastan en pétalos ni en olor ni en néctar: gastan en cantidad. El roble cuelga borlas que el viento agita y suelta polen liviano en cantidades enormes, que es también lo que provoca alergias en muchísima gente.
El ANIMAL cuesta —hay que pagarle con néctar o con polen de sobra— pero apunta: un insecto que aprendió a visitar cierta flor va a ir a otra igual, no a cualquiera. Por eso las flores polinizadas por animales están llenas de señales dirigidas, y cada tipo de señal corresponde a un tipo de mensajero.
Las flores ROJAS atraen colibríes, cuyo pico largo alcanza el néctar del fondo. Algunos pigmentos amarillos y anaranjados reflejan luz en rangos invisibles para el ojo humano pero muy visibles para abejas y otros insectos: hay flores con marcas que nosotros no vemos y que para una abeja son señalizaciones enormes. Las flores que abren de noche, con aromas fuertes y colores pálidos, atraen polillas, que las encuentran a oscuras. Y la flor de carroña despide un olor rancio a podrido, que atrae a moscas y escarabajos: no todas las flores huelen bien, porque no todos los mensajeros buscan lo mismo.
Todo eso es publicidad y pago. La flor no es bonita para nosotros: es bonita para su cliente, y a veces su cliente es una mosca.
Por viento
Sin pétalos llamativos, sin olor y sin néctar; polen liviano y en cantidades enormes. El roble, el maíz y los pastos. Es lo que causa las alergias de temporada.
Por abejas e insectos
Colores vivos, néctar y marcas que reflejan luz que nosotros no vemos. La flor guía al insecto hasta el néctar, y de paso lo llena de polen.
Por colibríes
Flores rojas y tubulares, con el néctar en el fondo, donde solo llega un pico largo. La forma selecciona al mensajero.
Por polillas y murciélagos
Flores que abren de noche, pálidas y con aromas fuertes: cuando no se puede ver, hay que oler.
Por moscas
Flores con olor a carroña y colores oscuros. Le prometen a la mosca lo que una mosca busca, aunque a nosotros nos parezca repugnante.
Dato: Hay flores con dibujos que nosotros no podemos ver. Reflejan luz ultravioleta y para una abeja son pistas de aterrizaje muy marcadas que apuntan directo al néctar.
La fotoperiodicidad mide la noche, no el día
Una planta no florece cuando le da la gana: muchas florecen respondiendo a la duración relativa del día y la noche, algo que se llama FOTOPERIODICIDAD. Esa es la razón de que ciertas flores sean de temporada.
El libro distingue cuatro tipos. Las PLANTAS DE DÍA CORTO florecen cuando los días son cortos —otoño e invierno—, como la nochebuena y el crisantemo. Las PLANTAS DE DÍA LARGO florecen cuando los días son largos —primavera y verano—, como la espinaca, la lechuga y el rábano. Las PLANTAS DE DÍA INTERMEDIO necesitan que la duración quede dentro de cierto rango. Y las PLANTAS DE DÍA NEUTRO florecen cuando alcanzan cierta madurez, sin que la duración del día influya: el jitomate, el maíz y el chícharo.
Y ahora el hecho que los nombres esconden: lo que la planta mide NO es la duración del día, sino la de la NOCHE. Los nombres vienen de antes de que se supiera y ya no se cambiaron.
Se sabe por un experimento muy limpio. A una planta de día corto se le da su noche larga, pero se interrumpe esa noche con un destello breve de luz a la mitad. La duración del día no cambió en absoluto; lo único distinto es que la noche quedó partida en dos mitades cortas. Y la planta no florece. Con eso bastó.
Por eso conviene traducir los nombres al leerlos: una planta de día corto es en realidad una planta de NOCHE LARGA, y una de día largo es una de NOCHE CORTA.
Esto tiene una aplicación comercial que se ve en cualquier mercado mexicano de diciembre: las nochebuenas que se venden en esas fechas se producen tapando los invernaderos durante horas, para darles noches largas antes de que lleguen solas y adelantar así la floración.
Dato: Si alumbras con una linterna a media noche un campo de nochebuenas, puedes impedir que florezcan. El día no cambió; la noche se partió en dos, y eso es lo que la planta estaba midiendo.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 23 «La reproducción en las plantas», sección 2.