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⛵ Los viajes europeos y las primeras expediciones

Por qué Europa se lanzó al mar, qué ensayó en las Antillas y qué vio en las costas de México antes de Cortés.

Por qué Europa se echó al mar

A finales del siglo XV, las especias, la seda y el oro llegaban a Europa por rutas terrestres largas y caras que pasaban por el Mediterráneo oriental. Quien controlaba un tramo de la ruta cobraba por dejar pasar la mercancía, así que buscar un camino por mar hacia Asia no era una aventura de curiosos: era un negocio con inversionistas, con cuentas y con contratos.

Portugal llevaba la delantera. Había bajado por la costa africana durante décadas, tenía las mejores cartas de navegación y una embarcación hecha para eso, la carabela, que podía navegar contra el viento en zigzag. La Corona de Castilla llegó tarde a esa carrera y por eso aceptó apostarle a la ruta que Portugal había rechazado por mal calculada: cruzar el Atlántico hacia el poniente.

En 1492 la apuesta salió, aunque no como se había prometido. La expedición de Cristóbal Colón tocó tierra en una isla del Caribe el 12 de octubre y volvió convencida de haber llegado a las orillas de Asia. Esa confusión duró años y dejó una palabra que todavía usamos mal: «indios», que no nombra a ningún pueblo y solo dice a dónde creyeron los europeos que habían llegado.

El reparto vino después y sin consultar a nadie de este lado. En 1494, Castilla y Portugal firmaron en Tordesillas un tratado que trazaba una línea imaginaria en el Atlántico: lo que quedara al oriente sería portugués y lo que quedara al poniente, castellano. De esa línea viene que Brasil hable portugués y el resto del continente, español.

En orden
  1. 1492 · 12 de octubre

    Cristóbal Colón llega a una isla del Caribe y empieza el contacto entre Europa y América

  2. 1494 · 7 de junio

    Castilla y Portugal se reparten por tratado las tierras que faltaba explorar

«Que se haga e señale por el dicho mar Océano una raya o línea derecha de polo a polo, conviene a saber, del polo Ártico al polo Antártico, que es de norte a sur, la cual raya o línea […] se haya de dar, e dé derecha, como dicho es, a trecientas e setenta leguas de las islas del Cabo Verde, hacia la parte del Poniente.»
Tratado de Tordesillas, cláusula del reparto · 7 de junio de 1494

Qué hay que ver aquí: Está copiado con la ortografía del documento, por eso lees «e» donde hoy escribimos «y» y «trecientas» sin la ese. Y fíjate en lo que el texto no dice: no menciona a nadie que viva en esas tierras. Dos reinos europeos se reparten por escrito un territorio que no conocen y cuya gente no fue consultada, con la naturalidad con que se parte una herencia. Ese silencio es el punto: el derecho que se alegó para conquistar se construyó entre europeos y para europeos.

  • Carabela

    Embarcación ligera de velas triangulares que podía avanzar contra el viento. Sin ella, cruzar el Atlántico y regresar no era una empresa que un inversionista financiara.

  • Capitulación

    Contrato entre la Corona y quien encabezaba una expedición: qué se le permitía, qué parte le tocaba y qué se le reservaba al rey. La conquista se hizo con contratos, no con un ejército pagado por el Estado.

  • Tratado de Tordesillas

    El acuerdo de 1494 que repartió entre Castilla y Portugal lo que faltaba explorar. Ningún pueblo de América participó en él ni supo de su existencia hasta mucho después.

Las Antillas: donde se ensayó todo

Antes de llegar a Mesoamérica, los españoles pasaron una generación en las islas: La Española primero, Cuba después. Ahí no hubo un gran señorío que someter, sino pueblos con poblaciones pequeñas, y ahí se probó el modo de sacarles provecho.

Lo primero que se ensayó fue la encomienda: la Corona «encomendaba» a un español un grupo de personas para que trabajaran para él, con el compromiso de instruirlas en la fe católica y protegerlas. En los papeles no era esclavitud; en los hechos, el encomendero disponía del trabajo de esa gente y eso es lo que iba a llegar después al continente.

El resultado en las islas fue una catástrofe. Entre el trabajo forzado, la guerra y sobre todo las enfermedades traídas de Europa, contra las que la población de América no tenía ninguna defensa previa, los pueblos de las Antillas quedaron casi extinguidos en pocas décadas. Es un dato incómodo y es también un dato clave: cuando los españoles pisan la costa de Yucatán ya venían de una experiencia así, y traían consigo, sin saberlo, los microbios que la habían causado.

De ahí sale otra cosa que suele pasarse por alto: la falta de trabajadores en las islas fue una de las razones de que se organizaran expediciones hacia el poniente, y también el origen del comercio de personas esclavizadas traídas de África, que en Nueva España iba a tener un peso propio.

Dato: Los caballos, los cerdos, la caña de azúcar y el trigo llegaron a Mesoamérica desde las islas del Caribe, no directamente desde España: las Antillas funcionaron como el almacén y el criadero de la conquista continental.

Las dos expediciones que llegaron antes

En 1517, una expedición al mando de Francisco Hernández de Córdoba salió de Cuba y llegó a las costas de Yucatán. Encontró algo que no esperaba: ciudades de piedra, templos y una población numerosa y organizada. También encontró resistencia. En Champotón fue derrotada en combate y regresó a Cuba con la mitad de la gente y con su capitán herido de muerte.

Al año siguiente, en 1518, Juan de Grijalva recorrió la costa desde Yucatán hasta el norte del actual Veracruz. Evitó los combates y se dedicó a cambiar cuentas de vidrio y objetos de poco valor por piezas de oro. Volvió con dos noticias que valían más que el oro: que tierra adentro había un señorío grande que cobraba tributo a muchos pueblos, y que ese señorío tenía enemigos.

Las dos expediciones son la razón de que la tercera fuera distinta. Cuando el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, organiza en 1519 una nueva salida, ya no se trata de explorar: se sabe adónde se va, cuánta gente hace falta y qué se puede esperar. Esa tercera expedición es la de Hernán Cortés, y es el tema que sigue.

En orden
  1. 1517

    Hernández de Córdoba llega a las costas de Yucatán y es rechazado en Champotón

  2. 1518

    Juan de Grijalva recorre la costa del Golfo y trae las primeras noticias del imperio mexica

  3. 1519 · 22 de abril

    La expedición de Hernán Cortés desembarca frente a la costa de lo que hoy es Veracruz

Las tres expediciones, una tras otra
AspectoHernández de Córdoba (1517)Grijalva (1518)
A qué ibaA explorar y, según varias fuentes, a buscar gente para trabajar en Cuba.A reconocer la costa y comerciar, con instrucciones de no fundar poblados.
Hasta dónde llegóA la costa de Yucatán.Desde Yucatán hasta el norte del actual estado de Veracruz.
Cómo le fue en el combateFue derrotada en Champotón y su capitán murió por las heridas.Evitó los enfrentamientos grandes y prefirió el trueque.
Qué trajo de vueltaLa noticia de que había ciudades de piedra y pueblos numerosos.Oro obtenido en el trueque y la noticia de un señorío poderoso tierra adentro.
Qué dejó para la siguienteLa certeza de que no era una isla más ni un territorio despoblado.Un mapa de la costa, un rumbo y la idea de que ese señorío tenía enemigos.

Qué sabía cada quién del otro

Conviene detenerse en esto porque el examen lo pregunta y porque casi siempre se cuenta mal. Los españoles que salieron de Cuba en 1519 no sabían qué había tierra adentro: tenían la descripción de una costa y rumores de un señorío rico. No conocían el tamaño de Tenochtitlan ni el mapa político del centro de México, y buena parte de lo que hicieron después fue ir aprendiéndolo sobre la marcha, preguntando a quien se les unía.

Del otro lado tampoco había ignorancia total. Las noticias de que unas casas flotantes habían aparecido dos veces en la costa viajaron tierra adentro por los mismos caminos por los que viajaban el tributo y el comercio. Lo que no había era una manera de saber qué eran esos recién llegados ni cuántos venían detrás.

Y hay una tercera cosa que ninguno de los dos lados podía saber, y que resultó decisiva: los españoles llegaban con enfermedades que aquí no existían. Nadie lo sabía porque nadie en el mundo entendía entonces cómo se contagiaba una epidemia. Eso hace que sea un factor y no un plan, y así conviene contarlo.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.