Volver a La Independencia

🕊️ La consumación

Cómo se logró en meses lo que once años de guerra no habían conseguido, y con quién.

El encargo que se convirtió en pacto

Agustín de Iturbide era un militar criollo del bando realista con un historial largo de campañas contra la insurgencia, incluida la persecución de las fuerzas del sur. A fines de 1820 el virrey le encargó precisamente eso: terminar de una vez con el foco de Vicente Guerrero.

Iturbide intentó vencerlo por las armas y no pudo. Entonces cambió de método y empezó a escribirle. Las cartas fueron pasando de la exigencia de rendición a una propuesta distinta: unir las dos fuerzas y consumar la independencia juntos. Guerrero, que llevaba seis años resistiendo sin ganar nada, aceptó reunirse.

El acuerdo se selló en Iguala en febrero de 1821. Guerrero puso su fuerza moral —era el insurgente que nunca se había rendido— e Iturbide puso lo que a la insurgencia le faltaba: contactos en el ejército, en el clero y entre los comerciantes. De esa suma salió el Ejército Trigarante, y con él la independencia se consumó en siete meses.

En orden
  1. 1820

    El pronunciamiento de Riego obliga al rey a restablecer la Constitución de Cádiz

  2. 1821 · 24 de febrero

    Iturbide y Guerrero pactan el Plan de Iguala con las Tres Garantías

Las Tres Garantías

El Plan de Iguala se sostiene en tres promesas, y están diseñadas para que nadie que importara se quedara fuera. Religión: la católica sería la única, lo que tranquilizaba al clero, alarmado por las reformas venidas de España. Independencia: México sería una nación soberana, que era lo que la insurgencia pedía desde 1810. Unión: españoles y americanos serían iguales ante la ley y nadie perdería sus propiedades ni sus empleos, lo que le quitaba al peninsular el miedo a la ruina.

El plan proponía además una monarquía constitucional, y ofrecía la corona a Fernando VII o a un príncipe de su familia. Eso no es un detalle: significa que el país nuevo nacía como reino y no como república, justo lo contrario de lo que había propuesto Morelos.

Ahí está la genialidad del documento y también su falla. Consiguió que peleara del mismo lado gente que llevaba once años matándose, porque a cada quien le prometió lo que más le importaba. Pero para lograrlo evitó toda pregunta de fondo: qué forma de gobierno, quién manda, qué se hace con los privilegios, qué con la tierra. Todo eso quedó pendiente, y el país nuevo lo heredó sin resolver.

«1.º La Religión de la Nueva España es y será la Católica, Apostólica, Romana, sin tolerancia de otra alguna. 2.º La Nueva España es independiente de la antigua y de toda otra potencia, aun de nuestro Continente. […] 12.º Todos los habitantes de ella, sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciudadanos idóneos para optar cualquier empleo. 14.º El clero secular y regular será conservado en todos sus fueros y preeminencias.»
Plan de Iguala, artículos 1.º, 2.º, 12.º y 14.º · 24 de febrero de 1821

Qué hay que ver aquí: Lee juntos el 12 y el 14 y verás la contradicción que el país arrastró décadas: uno dice que todos son iguales para ocupar cualquier empleo, y el otro conserva intactos los fueros del clero, que son privilegios de un grupo. El plan no resuelve esa tensión, la aplaza. Y fíjate en el artículo 2: dice independiente «de toda otra potencia, aun de nuestro Continente» — está pensando también en Estados Unidos.

Siete meses y una entrada

Proclamado el plan, la adhesión fue rápida y en buena medida sin combate. Guarniciones enteras se pronunciaron a favor, ciudades lo aceptaron sin resistencia y jefes realistas se pasaron con sus tropas. Que en siete meses se lograra lo que once años de guerra no habían conseguido dice cuánto había cambiado la disposición de quienes antes sostenían el orden.

En agosto llegó a Veracruz Juan O'Donojú, enviado como jefe político superior. Encontró la situación resuelta en los hechos y firmó con Iturbide los Tratados de Córdoba, que reconocían la independencia y recogían lo esencial del Plan de Iguala. El gobierno español los desconoció después, así que su valor fue práctico y no jurídico: quitaron de en medio la última autoridad que quedaba.

El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México. Once años y once días después del llamado de Dolores, la independencia estaba consumada, y quien encabezaba el desfile era el militar que había combatido a la insurgencia durante casi toda la guerra.

En orden
  1. 1821 · 24 de agosto

    O'Donojú firma los Tratados de Córdoba y reconoce la independencia

  2. 1821 · 27 de septiembre

    El Ejército Trigarante entra a la Ciudad de México

El proyecto de Morelos frente al Plan de Iguala
AspectoSentimientos de la Nación (1813)Plan de Iguala (1821)
Forma de gobiernoRepública, con soberanía en el pueblo.Monarquía constitucional, con corona ofrecida a un príncipe europeo.
Los privilegios de grupoSe suprimen, salvo el militar y el eclesiástico.El clero conserva todos sus fueros y preeminencias.
Las castasSe abolen junto con la esclavitud, en el mismo punto.Se declara la igualdad para ocupar empleos, sin tocar el resto.
La desigualdad económicaLas leyes deben moderar la opulencia y la indigencia.No se menciona.
Quién lo firmaUn congreso insurgente en plena guerra.Un jefe realista y un insurgente, para dejar de pelear.

Dato: El Ejército Trigarante lo era por las Tres Garantías, y su bandera llevaba un color por cada una: blanco por la religión, verde por la independencia y rojo por la unión. De ahí vienen los colores de la bandera mexicana, aunque después cambiaran de orden y de significado.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.