Volver a La Independencia

🧭 Qué país quedó

El balance de once años de guerra y por qué el país nuevo arrancó sin nada acordado.

Lo que sí cambió

Cambió lo más grande: México dejó de ser una posesión de otra monarquía y pasó a decidir sobre sí mismo. Eso, que suena obvio dicho así, es lo que once años de guerra consiguieron y no hay que darlo por descontado.

Cambió también la clasificación legal de las personas. Las castas dejaron de existir como categoría jurídica, y con ellas las restricciones formales de oficio y cargo según el origen. La igualdad ante la ley quedó proclamada, aunque el peso real de esos orígenes tardara generaciones en aflojarse.

Y quedó abierta una posibilidad que la Colonia tenía cerrada: la de que alguien discutiera en público cómo debía gobernarse el país. Con la independencia aparecieron periódicos, congresos y partidos, y esa discusión —ruidosa y muchas veces violenta— es en sí misma una diferencia con lo anterior.

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  1. 1821 · 27 de septiembre

    El Ejército Trigarante entra a la Ciudad de México

Lo que costó

El costo humano fue grande y difícil de precisar: las estimaciones más citadas hablan de varios cientos de miles de muertos en once años, en un territorio que tenía alrededor de seis millones de habitantes. A eso se suman la caída de la población en las zonas donde más se peleó y el desplazamiento de familias enteras.

La economía quedó peor de lo que suele contarse. La minería, que era la principal fuente de riqueza y de ingresos fiscales, se hundió: minas inundadas, socavones abandonados y capital que salió del país junto con los peninsulares que se fueron. La agricultura y el comercio interno quedaron rotos por la inseguridad de los caminos.

Y el país nació endeudado y sin ingresos. El gobierno nuevo heredó las deudas del anterior, perdió las remesas de plata que sostenían la hacienda pública y tuvo que empezar a pedir prestado casi de inmediato. Ese problema fiscal, que parece técnico, está detrás de buena parte de los golpes y pronunciamientos que vienen después: un gobierno que no puede pagarle a su ejército no dura.

  • Deuda heredada

    El país nuevo asumió compromisos del gobierno virreinal sin recibir los ingresos que los sostenían. Empezó a pedir prestado en el extranjero desde sus primeros años.

  • Caída de la minería

    Minas inundadas y abandonadas durante la guerra. Recuperar una mina inundada cuesta años y capital, y ninguno de los dos había.

  • Fuga de capital

    Buena parte de los peninsulares con fortuna salió del país llevándose su dinero, en un momento en que hacía falta para reactivar todo lo demás.

Lo que quedó sin decidir

Aquí está el punto del tema. El Plan de Iguala logró unir a enemigos de once años prometiéndole algo a cada grupo, y para conseguirlo evitó toda pregunta de fondo. El país arrancó, entonces, sin acuerdo sobre lo esencial.

¿Monarquía o república? El plan decía monarquía y ofrecía la corona a un príncipe europeo que nunca llegó; los herederos de Morelos querían república. ¿Poder concentrado o repartido entre los estados? No se había discutido. ¿Qué hacer con los fueros del clero y del ejército, que el plan había garantizado y que contradecían la igualdad que el mismo plan proclamaba? Sin resolver. ¿Y con la tierra y con los pueblos que la trabajaban? Ni mencionado.

Esa lista es el programa de las tres décadas siguientes, y explica su inestabilidad mejor que cualquier juicio sobre las personas que gobernaron. No es que faltara capacidad: es que cada una de esas preguntas tenía dos respuestas con partidarios armados, y no había ninguna instancia reconocida por todos para decidir entre ellas.

Tres maneras de contestar «¿qué logró la Independencia?»
AspectoLo que se puede sostenerLo que no se sostiene
Sobre la soberaníaMéxico pasó a decidir sobre sí mismo, y eso no tiene vuelta atrás.Que con eso quedaran resueltos los problemas del país.
Sobre la igualdadSe suprimieron las castas como categoría legal.Que la desigualdad real desapareciera con el decreto.
Sobre la economíaQuedó destruida, y tardó décadas en recuperarse.Que la independencia haya traído prosperidad inmediata.
Sobre el gobiernoSe abrió la discusión pública sobre cómo gobernarse.Que hubiera acuerdo sobre qué forma de gobierno adoptar.
Sobre los de abajoSe acabaron el tributo y la esclavitud como instituciones legales.Que la vida del campesino cambiara de manera apreciable.

Cómo se contesta esto en un examen

La pregunta de balance admite dos respuestas fáciles y las dos se califican mal. Una celebra la independencia y enumera libertades como si estuvieran vigentes desde el día siguiente; la otra dice que no cambió nada y que solo se sustituyó a un grupo por otro. Las dos dejan fuera la mitad de la evidencia.

La respuesta que se sostiene separa planos y dice con qué se mide cada uno: qué cambió en la soberanía, qué en la ley, qué en la economía y qué en la vida diaria de la mayoría. Los cuatro se movieron a velocidades muy distintas, y ahí está casi siempre lo que el examen quiere ver.

Y conviene fechar. «La Independencia acabó con las castas» es defendible; «la Independencia acabó con la desigualdad» no lo es. En Historia, la diferencia entre una respuesta buena y una regular suele estar en poner la fecha y en distinguir lo escrito de lo cumplido.

Dato: El príncipe europeo que el Plan de Iguala ofrecía como monarca nunca llegó: España desconoció los Tratados de Córdoba. Ese hueco es el que Iturbide acabó llenando él mismo, y con eso empieza la unidad siguiente.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.