🧱 Qué quedó después de la guerra
El país que hereda 1920: una Constitución sin aplicar, un ejército con generales propios y ningún modo pacífico de cambiar de gobierno.
Lo que dejó la década armada
Diez años de guerra dejaron un país con la población disminuida, la red férrea destrozada en los tramos que más se disputaron, la minería y la agricultura comercial paradas, la moneda desacreditada por la cantidad de papel que emitió cada facción, y una deuda externa impagada desde hacía años. Nada de eso es lo más grave.
Lo más grave era político y no se ve en las cifras. La guerra había producido una generación de jefes militares con tropa leal a su persona, con base en una región concreta y con la experiencia reciente de que un gobierno se cambia levantándose. El país no tenía un ejército: tenía varios ejércitos que habían coincidido en ganar. Un gobierno que quisiera mandar de verdad tenía primero que resolver eso.
Y había una Constitución promulgada en 1917 que prometía reparto agrario, jornada de ocho horas, derecho de huelga, educación laica y propiedad nacional del subsuelo. Estaba escrita y no operaba: no existían las leyes que la reglamentaran, ni las oficinas que la ejecutaran, ni la fuerza para imponerla contra quien se opusiera. Una Constitución sin eso es un documento, no un orden.
1917 · 5 de febrero
Se promulga la Constitución de 1917
1919 · 10 de abril
Emiliano Zapata es asesinado en la emboscada de Chinameca
1920 · 21 de mayo
Carranza muere en Tlaxcalantongo y termina la fase armada de la Revolución
Dato: El artículo 123 se promulgó en 1917 y su ley reglamentaria federal no existió hasta 1931. Catorce años entre lo que decía la Constitución y lo que un trabajador podía exigir con ella en la mano.
Por qué manda Sonora
Carranza intentó imponer como sucesor a un civil sin fuerza propia, y los generales sonorenses —Obregón, Calles y De la Huerta— respondieron con el Plan de Agua Prieta. El levantamiento triunfó en semanas porque casi todo el ejército se les sumó, y Carranza murió en Tlaxcalantongo cuando intentaba llegar a Veracruz. De la Huerta quedó como presidente provisional y organizó la elección que ganó Obregón.
El grupo que llega al poder viene del noroeste y esa procedencia explica su programa. Sonora no era una región de haciendas antiguas como el Bajío ni de comunidades indígenas con títulos coloniales como Morelos: era una zona de agricultura comercial reciente, con propietarios medianos que producían para vender y con frontera con Estados Unidos. De ahí sale una idea del campo que no es la de Zapata: para los sonorenses el objetivo no era devolver la tierra comunal sino crear productores privados eficientes, y el ejido les parecía un paso de transición, no una meta.
Esa diferencia importa para leer los catorce años siguientes. Cuando el gobierno reparte poca tierra, no es solo por presión de los hacendados: es porque quien gobierna piensa que repartir mucha tierra en pedazos pequeños empobrece la producción. Es un desacuerdo de proyecto, y saberlo evita explicar el periodo entero como una traición al programa revolucionario.
1920 · abril
Los sonorenses se levantan contra Carranza con el Plan de Agua Prieta
1920 · 1 de diciembre
Obregón asume la presidencia y empieza el turno de los sonorenses
De la sucesión de 1920 al primer gobierno
La sucesión que nadie acepta
Carranza impulsa a un candidato civil y el ejército no lo reconoce.
- Obregón, el general con más prestigio militar, se postula y rompe con Carranza.
- Sonora se declara en rebeldía y proclama el Plan de Agua Prieta, que desconoce al gobierno.
- La mayor parte del ejército se suma al plan en cuestión de semanas.
Ojo: El Plan de Agua Prieta no propone un programa social nuevo: reclama que se respete el resultado de una elección. Es un conflicto de sucesión, no de proyecto.
El interinato
De la Huerta gobierna seis meses y usa el tiempo para pacificar.
- Negocia la rendición de Villa a cambio de la hacienda de Canutillo y una escolta pagada.
- Consigue que se sumen o se retiren varios jefes que seguían levantados.
- Organiza la elección presidencial y entrega el cargo sin conflicto.
El primer gobierno de la reconstrucción
Obregón asume con dos prioridades: que lo reconozcan y que no lo tumben.
- Necesita el reconocimiento de Estados Unidos para volver a tener crédito externo.
- Necesita reducir el peso de los generales sin provocar que se levanten todos a la vez.
- Crea la Secretaría de Educación Pública y le entrega un presupuesto que ningún gobierno anterior había dado a la enseñanza.
El problema que ordena los catorce años
Todo lo que pasa entre 1920 y 1934 se entiende mejor con una sola pregunta de fondo: cómo se cambia de gobierno sin guerra. Cada vez que hubo una sucesión presidencial en este periodo hubo un levantamiento armado o un asesinato, y cada uno de esos episodios empujó un poco más hacia la misma solución.
La primera respuesta fue el reparto de posiciones: darle a cada general un mando, un negocio o una gubernatura para que le conviniera más obedecer que rebelarse. Funcionó a medias y era carísimo. La segunda fue reducir el ejército, profesionalizarlo y hacer que los soldados dependieran del presupuesto y no de su jefe. La tercera, la que acabó imponiéndose, fue crear un partido donde los grupos pudieran disputarse el poder por dentro y perder sin morirse.
Vale la pena decir desde el principio a dónde llega esa búsqueda, porque de otro modo el final parece un accidente: en 1929 se funda un partido de Estado que resuelve el problema de la sucesión durante setenta años, y lo resuelve suprimiendo la competencia real por fuera. Es la misma operación del porfiriato con otro método, y a la vez es distinta: aquí el que manda cambia cada seis años. Sostener las dos cosas al mismo tiempo es lo que esta unidad pide aprender.
1923 · diciembre
De la Huerta se levanta contra la sucesión y buena parte del ejército lo sigue
1928 · 17 de julio
Obregón es asesinado en La Bombilla poco después de ser reelegido
1929 · marzo
Se funda el Partido Nacional Revolucionario para dirimir la sucesión sin balas
Reconstrucción
No significa reparar puentes. Significa volver a tener un Estado capaz de cobrar impuestos, hacerse obedecer y relevarse sin balas.
El costo del arreglo
Cada sucesión del periodo —1923, 1927, 1928— costó una rebelión o una muerte. Ese es el precio que el arreglo de 1929 se propuso dejar de pagar.
Constitución y aparato
Tener el derecho escrito y tener con qué ejercerlo son dos cosas distintas, y entre una y otra pasaron años.
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.