Volver a Reconstruir el país

📚 La educación de Vasconcelos

La SEP, las misiones culturales y el muralismo: cómo un gobierno sin dinero decidió que la escuela y el muro eran el modo de hacer una nación.

Por qué la educación primero

Cuando Obregón asume, el país tenía cerca de dos tercios de su población sin saber leer, una escuela rural casi inexistente fuera de las cabeceras y una experiencia reciente que había demostrado que la mayoría de los mexicanos no compartía ni la misma lengua ni la misma idea de qué era México. José Vasconcelos, rector de la Universidad, sostuvo que ese era el problema de fondo y no una consecuencia de otros.

Su argumento tenía dos partes. La primera: la Constitución había dejado la educación en manos de los municipios, y los municipios no tenían dinero, así que en la práctica la escuela rural dependía de que la pagara alguien que sí lo tuviera. La segunda: para que hubiera un ministerio federal de educación había que reformar la Constitución, porque la de 1917 lo había suprimido a propósito. Vasconcelos hizo campaña por esa reforma y la consiguió; en 1921 se creó la Secretaría de Educación Pública y él la encabezó.

El presupuesto que recibió fue el gesto político más claro del gobierno: un país quebrado, con deuda impagada y sin crédito, multiplicó varias veces el gasto en enseñanza. Para los historiadores de la educación en México ese es el momento en que la escuela deja de ser un asunto local y se vuelve una tarea del Estado nacional, y desde entonces no ha dejado de serlo.

En orden
  1. 1920 · 1 de diciembre

    Obregón asume la presidencia y empieza el turno de los sonorenses

  2. 1921 · octubre

    Se crea la Secretaría de Educación Pública y Vasconcelos la encabeza

«La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares.»
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 3°, texto original · 5 de febrero de 1917

Qué hay que ver aquí: El artículo obliga al laicismo también en la escuela particular, que es lo que lo vuelve un conflicto y no solo una declaración. Y fíjate en lo que NO dice: no crea ninguna autoridad federal encargada de cumplirlo. Esa ausencia es exactamente el hueco que la reforma de 1921 vino a llenar, y por eso la SEP no fue un trámite administrativo sino un cambio de quién manda en la escuela.

Las misiones culturales y la escuela rural

El plan no consistía en construir escuelas y esperar maestros: consistía en mandar equipos a los pueblos a formar en el lugar a quien fuera a dar clase. Eso son las misiones culturales, que arrancan en 1922 y son la pieza más original del proyecto. Un grupo pequeño —un maestro, alguien de oficios, alguien de higiene, alguien de música y educación física— llegaba a una región, se quedaba semanas y capacitaba a los vecinos que iban a sostener la escuela cuando ellos se fueran.

La escuela que salía de ahí, llamada casa del pueblo, no se parecía a la urbana. Enseñaba a leer y a contar, y también a sembrar mejor, a hervir el agua, a construir letrinas, a coser y a cantar. La idea era que sirviera al pueblo entero y no solo a los niños, y que la comunidad la sintiera suya porque la había levantado. Donde funcionó, funcionó por eso; donde falló, falló porque el maestro llegaba a un lugar con conflictos de tierra o de religión y su escuela quedaba en medio.

Vasconcelos acompañó todo esto con una campaña de alfabetización con maestros voluntarios, con bibliotecas públicas repartidas por el país y con una edición masiva de clásicos —Homero, Dante, Cervantes— impresos baratos para regalar. Esa decisión se le criticó mucho entonces y sigue discutiéndose: quienes la defienden dicen que negarle a un campesino los libros que sí leían los ricos era otra forma de desigualdad; quienes la objetan sostienen que hacían falta antes libros de agricultura y de salud.

En orden
  1. 1922

    Arrancan las misiones culturales, que llevan maestros a los pueblos del campo

Cómo llegaba una misión cultural a un pueblo

  1. El instituto de la misión

    El equipo se instala unas semanas y abre un curso para los vecinos.

    • Llegan cuatro o cinco misioneros con oficios distintos y sin edificio propio.
    • Convocan a los vecinos que pueden hacerse cargo de la escuela y les dan formación intensiva.
    • Enseñan a la vez lectura, oficios, higiene, canto y educación física.

    Ojo: No iban a dar clase a los niños: iban a formar al que se la iba a dar todo el año. Confundir las dos cosas hace ver la misión como un paseo y no como lo que era.

  2. La casa del pueblo

    Queda una escuela sostenida por la comunidad, no solo por el gobierno.

    • Los vecinos aportan el terreno, el trabajo y a veces el material de construcción.
    • La escuela abre también para adultos y funciona como centro de la vida del pueblo.
    • El maestro rural queda como la autoridad civil con más presencia cotidiana en la comunidad.
  3. El seguimiento y sus límites

    La misión vuelve o manda inspectores, y ahí se ve qué sobrevivió.

    • Donde había conflicto de tierra o de religión, la escuela quedaba en medio de la disputa.
    • El sueldo del maestro rural era bajo e irregular, y muchas plazas se quedaban vacías.
    • Con el cambio de gobierno cambió el presupuesto, y con él el alcance del programa.

Dato: El lema que Vasconcelos le dio a la Universidad en 1921, «Por mi raza hablará el espíritu», sigue en el escudo de la UNAM. Está escrito en el mismo año en que se crea la SEP y con la misma idea detrás: que la cultura era el instrumento para hacer una nación.

El muralismo: enseñar historia a quien no sabe leer

En 1922 Vasconcelos empezó a entregar los muros de los edificios públicos a un grupo de pintores: Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y otros. La decisión tiene una lógica exacta con lo anterior. Si la mayoría del país no sabía leer, un mural en un edificio al que la gente entra a hacer un trámite alcanzaba a un público que ningún libro alcanzaba.

Lo que pintaron cambió qué contaba como historia nacional. En los muros aparecen el trabajo indígena, la conquista contada desde el lado de los vencidos, el campesino, el obrero, la máquina; y aparecen con el mismo tamaño y la misma importancia que antes tenían los próceres a caballo. Fue un programa de Estado y a la vez un arte con posiciones propias: Rivera y Siqueiros militaban en la izquierda y no pintaban lo que el gobierno les hubiera pedido punto por punto, y Orozco miraba la Revolución con bastante menos entusiasmo que los otros dos.

Conviene notar la tensión de todo el proyecto, porque es lo que hace interesante el tema. Un gobierno paga un arte que critica al poder, y una escuela que enseña a leer también enseña a quién agradecerlo. Para los estudiosos del periodo, el muralismo y la escuela rural son a la vez una obra cultural de primer orden y una operación de legitimación del grupo gobernante, y las dos lecturas se sostienen sobre los mismos hechos.

En orden
  1. 1922

    Rivera, Orozco y Siqueiros empiezan a pintar los muros de los edificios públicos

  2. 1929 · julio

    La Universidad Nacional obtiene su autonomía

  • Muro y analfabetismo

    El mural se elige porque llega a quien no lee y está donde la gente ya va: escuelas, palacios, secretarías.

  • Un pasado nuevo

    El indígena y el trabajador entran al relato nacional con el tamaño que antes tenían solo los próceres.

  • La tensión de fondo

    El mismo Estado que quiere legitimarse paga a artistas que lo critican, y eso no se resuelve: se describe.

  • Vasconcelos sale en 1924

    Renuncia por desacuerdos con el rumbo del gobierno, y el proyecto continúa con otro énfasis y menos presupuesto.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.