🎗️ Las mujeres en la Revolución
Del trabajo que sostenía a los ejércitos al voto que el Constituyente discutió y negó, pasando por las que escribieron y organizaron.
Las soldaderas
Miles de mujeres acompañaron a los ejércitos de todas las facciones —federales, villistas, zapatistas, carrancistas— y de ellas dependía lo que hoy se llamaría intendencia: cocinaban, cargaban el equipaje, curaban heridos, conseguían comida y agua en cada pueblo por el que pasaba la tropa. Sin ese trabajo ningún ejército podía moverse; no había otra estructura que lo hiciera.
Algunas iban más allá de esas tareas: llevaban mensajes y municiones, servían de espías cruzando líneas donde un hombre armado habría llamado la atención, y otras combatieron directamente. La villista Petra Herrera llegó a tener grado militar y a mandar tropa propia, un caso documentado y no el único, aunque sí de los pocos con nombre propio en las fuentes.
El nombre «Adelita» viene de un corrido popular de la época y con el tiempo se volvió una forma genérica de llamar a estas mujeres; que haya existido una Adelita concreta, con ese nombre, es algo que las fuentes no permiten cerrar y sigue en disputa. Tampoco puede establecerse cuántas mujeres participaron en total: no se llevó un registro que lo contara.
La imagen de la soldadera que camina al lado de su hombre por decisión propia es solo una parte del cuadro. Varios testimonios de la época documentan que muchas fueron incorporadas a la fuerza, por leva o por secuestro directo, y siguieron con la tropa porque no tenían otra manera de sobrevivir en un país en guerra.
Las que escribieron y organizaron
No todas las mujeres de este periodo estuvieron en campaña. Carmen Serdán participó, en Puebla, en la conspiración maderista junto con sus hermanos, y el 18 de noviembre de 1910 resistió con armas en su propia casa el ataque de la policía porfirista que buscaba desarticular el complot antes de que estallara.
Juana Belén Gutiérrez de Mendoza fundó el periódico opositor Vésper, desde el que atacó al gobierno de Porfirio Díaz, y estuvo presa por ello durante el porfiriato. Dolores Jiménez y Muro redactó el Plan Político Social de 1911, uno de los primeros documentos del periodo en plantear el reparto agrario, y después se sumó al zapatismo.
Hermila Galindo fue secretaria de Venustiano Carranza, fundó la revista La Mujer Moderna y defendió desde ahí el voto femenino y la educación sexual, temas que en su época causaban escándalo. Elena Arizmendi fundó en 1911 la Cruz Blanca Neutral, una organización que atendía heridos de todos los bandos sin distinguir de qué facción venían.
Carmen Serdán
Participó en la conspiración maderista en Puebla y resistió armada en su casa el ataque policiaco del 18 de noviembre de 1910.
Juana Belén Gutiérrez de Mendoza
Fundó el periódico opositor Vésper y estuvo presa por ello durante el porfiriato.
Dolores Jiménez y Muro
Redactó el Plan Político Social de 1911 y después se sumó al zapatismo.
Hermila Galindo
Secretaria de Carranza, fundó la revista La Mujer Moderna y defendió el voto femenino.
Elena Arizmendi
Fundó en 1911 la Cruz Blanca Neutral, que atendía heridos de todos los bandos.
El Primer Congreso Feminista de Yucatán
El gobernador Salvador Alvarado convocó en Yucatán el Primer Congreso Feminista, que se reunió en Mérida del 13 al 16 de enero de 1916 con más de seiscientas asistentes, en su mayoría maestras. Ahí se discutió la educación de las mujeres, su papel en la vida pública y su participación política.
Hermila Galindo no asistió, pero se leyó su ponencia «La mujer en el porvenir», que defendía la igualdad intelectual entre hombres y mujeres y el derecho al voto, y que causó escándalo por hablar también de educación sexual. Entre las asistentes hubo posturas divididas: muchas pidieron un voto solo municipal o gradual, y otras se opusieron abiertamente a cualquier participación política de la mujer.
Ese mismo año se reunió, en noviembre, un segundo congreso feminista en Yucatán, que retomó varios de los mismos temas. Ninguno de los dos congresos tenía facultad para legislar: eran espacios de discusión, y lo que ahí se planteó tardó todavía años en volverse ley, cuando llegó a volverse.
1916 · 13 de enero
Se inaugura en Mérida el Primer Congreso Feminista de Yucatán
Dato: De las más de seiscientas mujeres reunidas en Mérida, la mayoría eran maestras. El magisterio era de las pocas profesiones con estudios formales abiertas entonces a las mujeres, y por eso fue de ahí de donde salieron casi todas las que discutieron sus derechos en público.
El voto que el Constituyente negó
Al Congreso Constituyente de Querétaro llegaron escritos sobre el voto de las mujeres: uno a favor, firmado por Hermila Galindo, y uno en contra, de Inés Malváez. La comisión encargada de dictaminar sobre el artículo 35, el que enumera los derechos del ciudadano, como votar, rechazó extender el voto a las mujeres.
La Constitución de 1917 no prohibió de manera expresa que las mujeres votaran, pero el texto del artículo 34 se interpretó en los hechos como si la ciudadanía fuera solo masculina, y así se aplicó durante décadas. Ese mismo año, Carranza expidió la Ley de Relaciones Familiares, que reconoció igualdad de autoridad entre el padre y la madre dentro del hogar y permitió el divorcio con disolución completa del vínculo matrimonial, aunque sin tocar el derecho al voto.
El reconocimiento del voto femenino en elecciones federales llegó décadas después de este Constituyente, y con él la posibilidad de ser electa en esos comicios.
«El hecho de que algunas mujeres excepcionales tengan las condiciones necesarias para ejercer satisfactoriamente los derechos políticos no funda la conclusión de que éstos deben concederse a las mujeres como clase.»
Qué hay que ver aquí: El dictamen reconoce, en la misma frase, que hay mujeres con las «condiciones necesarias»: no niega su capacidad. Lo que hace es convertir el voto en algo que se «concede» según esa capacidad, medida caso por caso, y no en un derecho que corresponde por ser ciudadana. A ningún hombre se le pedía demostrar «condiciones» semejantes para votar: el mismo argumento, aplicado a los hombres como clase, habría dejado sin voto a buena parte del país.
| Aspecto | Qué se afirma | Qué tan firme es |
|---|---|---|
| Que hubo mujeres en los ejércitos de todas las facciones | Documentado en testimonios y crónicas de la época. | Firme: no depende de una sola facción ni de un solo relato. |
| Que se sabe cuántas mujeres participaron | No hay una cifra confiable. | No determinable: nunca se llevó un registro que las contara. |
| Que existió una «Adelita» concreta con ese nombre | El nombre viene de un corrido y se generalizó. | En disputa: las fuentes no permiten cerrar si hubo una mujer real detrás del nombre. |
| Que el Constituyente de 1917 negó el voto de las mujeres | Consta en el dictamen de la comisión sobre el artículo 35. | Firme: es un documento escrito y fechado, no una interpretación. |
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México»; estudios sobre el Primer Congreso Feminista de Yucatán y el sufragio en el Constituyente (Estudios Políticos, UNAM, y Signos Históricos), y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.