⚖️ El balance de la transición
Doce años en los que México cambió a la vez de modelo económico y de régimen político: qué consiguió cada cambio, qué costó y por qué los dos ocurrieron juntos.
Dos transiciones a la vez
Lo primero que hay que ver de este periodo es que ocurrieron dos cambios de fondo al mismo tiempo, y que normalmente los países los viven por separado. Uno es económico: se privatizó, se abrió la frontera, se le dio autonomía al banco central y se firmó un tratado que volvió esa apertura difícil de revertir. El otro es político: se construyó reforma por reforma un árbitro electoral que el gobierno no controlaba, y en doce años se pasó de una elección cuyo cómputo se interrumpió a una alternancia reconocida la misma noche.
La simultaneidad no fue casual. El mismo gobierno que impulsó las privatizaciones necesitaba legitimidad después de 1988 y la buscó, entre otras vías, aceptando reformas electorales; y cada crisis económica del periodo debilitó al partido en el poder y fortaleció a quienes pedían apertura política. Los dos procesos se empujaron mutuamente, y separarlos al estudiarlos hace perder justo eso.
Pero la simultaneidad tuvo un costo que se ve mejor con los años. Para millones de personas, los años en que llegó la democracia electoral fueron también los de la crisis de 1994, la pérdida de patrimonio, el desempleo y la migración. Que las dos cosas coincidieran hizo que en la experiencia de mucha gente quedaran asociadas, y esa asociación ha pesado en la discusión política mexicana desde entonces. Un balance honesto tiene que decirlo, porque explica cosas que las cifras de crecimiento no explican.
1988 · 6 de julio
En la elección presidencial el conteo se interrumpe y el resultado queda en disputa
1994 · diciembre
El peso se devalúa a las tres semanas del cambio de gobierno y estalla otra crisis
2000 · 2 de julio
Vicente Fox gana la presidencia y el PRI pierde el cargo después de setenta y un años
| Aspecto | La económica | La política |
|---|---|---|
| De dónde parte | Economía cerrada, con el Estado como dueño de más de mil empresas. | Partido hegemónico y autoridad electoral que dependía del gobierno. |
| Cómo avanza | Privatización, apertura, autonomía del banco central y tratado. | Cuatro reformas electorales entre 1990 y 1996. |
| A dónde llega | Economía abierta e integrada, con inflación bajo control. | Árbitro autónomo, gobierno dividido desde 1997 y alternancia en 2000. |
| Qué deja pendiente | Crecimiento modesto, desigualdad intacta y brecha regional mayor. | Capacidades del Estado sin tocar: justicia, seguridad y recaudación. |
Qué se consiguió y qué costó
Del lado político el resultado es claro y conviene no minimizarlo por costumbre. México pasó de tener elecciones que no decidían a tener elecciones que sí, con una autoridad que el gobierno no controla, un tribunal con facultades plenas, financiamiento fiscalizado y alternancia efectiva en todos los niveles. Ese cambio se hizo además sin violencia, en un país que en su historia había resuelto casi todos sus relevos con guerra, y en una región donde otras transiciones costaron mucho más.
Del lado económico el balance es mixto y las dos mitades son verificables. Se controló la inflación y no ha vuelto a descontrolarse; el país se volvió exportador de manufacturas y atrajo inversión; las finanzas públicas dejaron de financiarse con emisión. Y al mismo tiempo el crecimiento por habitante fue modesto, los salarios crecieron poco, la desigualdad no se movió de manera significativa y la brecha entre el norte y el sur se ensanchó.
El costo mayor, sin embargo, es de otro tipo y ninguna de las dos transiciones lo cubrió. Ni la apertura económica ni las reformas electorales tocaron las capacidades del Estado: la justicia, la seguridad, la recaudación y la administración local siguieron igual de débiles al final del periodo que al principio. Todo el trabajo se concentró en cómo se accede al poder y en cómo se organiza la economía, y nada en con qué se gobierna. Esa omisión es la herencia que la unidad siguiente encuentra al empezar, y es la razón por la que la alternancia decepcionó a tanta gente.
1996 · agosto
La reforma electoral saca al gobierno del IFE y lo vuelve un árbitro autónomo
1995
El gobierno asume deudas de los bancos para evitar que el sistema de pagos se detenga
Dato: Ninguna de las cuatro reformas electorales del periodo tocó a las fiscalías, a las policías ni a los tribunales locales. La transición mexicana se ocupó a fondo de cómo se llega al poder y no se ocupó de con qué se gobierna, y esa distinción explica buena parte de lo que vino después.
Cómo se contesta esto, y el cierre de la materia
La pregunta de examen suele venir en forma de juicio: si la transición fue un éxito o si México cambió de régimen sin cambiar de resultados. Como en todos los balances de esta materia, las dos respuestas fáciles son ciertas en su mitad. La que se sostiene distingue planos —el político, el económico y el de las capacidades del Estado—, fecha dentro del periodo, y sobre todo explica por qué los tres avanzaron a ritmos tan distintos.
Con este tema se cierra el siglo XX, así que vale la pena mirar juntos, una vez, los periodos que van de la Independencia hasta aquí. Desde 1810 México buscó dos cosas que casi nunca coincidieron: un gobierno capaz de hacerse obedecer y una manera de cambiarlo sin violencia. Este periodo resolvió la segunda de manera duradera: desde 1997 ningún gobierno mexicano ha tenido el poder que tuvieron los del siglo XX, y desde 2000 la presidencia ha cambiado de partido varias veces sin que nadie tome las armas.
Y dejó la primera exactamente donde estaba. Un Estado que cobre pocos impuestos, que resuelva pocos delitos y que no llegue igual a todo el territorio es el mismo problema que arrastraban Juárez, Madero y Cárdenas, cada uno con su vocabulario. Ver eso —que el problema pendiente del México de hoy es el más viejo de todos, y que el que sí se resolvió costó dos siglos— es probablemente lo más útil que un alumno se puede llevar de esta materia, y contesta por sí solo la pregunta que cierra cualquier examen de Historia de México.
1997 · 6 de julio
El PRI pierde la mayoría en la Cámara y la Ciudad de México elige a su jefe de gobierno
Distinguir planos
El político, el económico y el de las capacidades del Estado avanzaron a ritmos muy distintos. Mezclarlos produce las respuestas que no explican nada.
Explicar la simultaneidad
Las dos transiciones se empujaron mutuamente, y su coincidencia dejó asociadas en la experiencia de mucha gente la democracia y la crisis.
La omisión que hereda el siglo XXI
Nada de lo que se reformó tocó justicia, seguridad, recaudación ni administración local.
El cierre de la materia
Lo que México resolvió en este periodo lo buscaba desde 1810; lo que sigue pendiente lo arrastra desde entonces.
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.