🌐 Neoliberalismo, tecnocracia y globalización
Cómo se le llama al conjunto de políticas económicas de estas tres décadas, quién usa cada nombre y qué comparte con un debate que empezó fuera de México.
Qué significa la palabra
El neoliberalismo es el nombre con el que —sobre todo sus críticos— se refieren a un conjunto de ideas económicas que proponen reducir el papel del Estado en la economía: vender empresas públicas, abrir el comercio con el exterior, equilibrar las finanzas públicas y dejar que los precios los fijen los mercados en vez de una autoridad. Quienes impulsaron estas políticas y quienes las defienden prefieren hablar de reformas de mercado o reformas estructurales, y esa diferencia de nombre no es un detalle: cada bando elige la palabra que mejor cuenta su versión de lo ocurrido.
En México la palabra se usa, en su sentido más común, para un conjunto de gobiernos que va de 1982 a 2018 aproximadamente —no es una fecha cerrada, sino un uso extendido—, y dentro de ese periodo los que más se nombran son Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. La crisis de la deuda de 1982 dejó al país sin acceso a crédito internacional, y organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial condicionaron nuevos préstamos a que el gobierno aplicara reformas de ese tipo.
La idea no nació en México. Gobiernos como el de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y el de Ronald Reagan en Estados Unidos impulsaban políticas parecidas por esas mismas fechas, aunque cada país las aplicó con su propio ritmo y sus propias razones. En México esas ideas se tradujeron en vender empresas del Estado, abrir la economía y dar autonomía al banco central.
Dato: «Neoliberalismo» es, sobre todo, una palabra de quien juzga desde fuera de la política que describe: casi ningún gobierno de esos años se llamó a sí mismo neoliberal, y ese desacuerdo sobre el nombre es ya una parte del debate.
El Consenso de Washington
En noviembre de 1989 el economista John Williamson resumió en diez puntos las reformas que en Washington —el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el gobierno de Estados Unidos— se recomendaban entonces para los países de América Latina. Williamson no inventó esas políticas: las describió, poniendo nombre a una lista de recomendaciones que ya circulaba entre esos organismos.
El nombre que les dio, «Consenso de Washington», se volvió después sinónimo de neoliberalismo en buena parte del debate público, un uso más amplio del que el propio Williamson había escrito: su texto original describía una lista técnica de reformas, no un programa político completo, y el término terminó usándose para cosas que van más allá de esa lista.
1989 · noviembre
John Williamson resume en diez puntos las reformas que Washington recomendaba a América Latina
Disciplina fiscal
Mantener el gasto público dentro de lo que los ingresos permiten cubrir.
Gasto público reordenado
Dirigir el gasto hacia salud, educación e infraestructura en vez de subsidios generalizados.
Reforma tributaria
Ampliar la base de quienes pagan impuestos y simplificar el cobro.
Tasas de interés de mercado
Que sea el mercado, y no una autoridad, quien determine las tasas de interés.
Tipo de cambio competitivo
Un tipo de cambio que no encarezca de manera artificial las exportaciones del país.
Liberalización comercial
Bajar aranceles y quitar permisos previos de importación.
Apertura a la inversión extranjera
Permitir que capital de otros países entre a invertir sin restricciones excesivas.
Privatización
Vender a particulares empresas que eran propiedad del Estado.
Desregulación
Reducir los trámites y las reglas que limitan la entrada de nuevos competidores a un mercado.
Derechos de propiedad
Garantizar jurídicamente que quien es dueño de algo pueda hacer valer esa propiedad.
La tecnocracia
Desde los años ochenta llegaron a la presidencia y a los gabinetes economistas con estudios de posgrado en universidades de Estados Unidos que habían hecho carrera dentro de la administración pública y no en la vía electoral: Miguel de la Madrid cursó una maestría en Harvard, Carlos Salinas de Gortari un doctorado en la misma universidad, y Ernesto Zedillo un doctorado en Yale. Muchos de ellos venían de la Secretaría de Programación y Presupuesto y del Banco de México.
A ese grupo se le llamó tecnócratas, un término que se usa sobre todo como crítica: apunta a que llegaron al poder por su formación técnica y su carrera administrativa, y no por una trayectoria política o electoral previa. Dentro del propio PRI se habló entonces de un choque entre técnicos y políticos —entre quienes venían de esa ruta administrativa y quienes venían de cargos de elección y de la estructura del partido—, y ese choque contribuyó, en 1987, a la salida de la Corriente Democrática.
La globalización y el debate
La globalización es la integración creciente de las economías del mundo por medio del comercio, la inversión, las finanzas y las cadenas de producción repartidas entre distintos países. Es otra palabra que se usa con cargas distintas según quién la pronuncie: para unos describe un proceso técnico e inevitable; para otros, una consecuencia directa de las mismas políticas que sus críticos llaman neoliberales.
México se sumó a ese proceso por varias vías: la entrada al GATT en 1986 abrió la economía a la competencia externa; el Tratado de Libre Comercio, negociado con Estados Unidos y Canadá, amarró esa apertura en un acuerdo internacional; y la entrada a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, en 1994, lo sumó a un club de países, casi todos industrializados, que coordinan sus políticas económicas.
Sobre el saldo de estas décadas hay hechos documentados y hay lecturas en disputa, y conviene distinguirlos con el mismo cuidado con el que se distinguen las palabras.
| Aspecto | Qué se afirma | Qué tan firme es |
|---|---|---|
| El comercio y las empresas públicas | Que el país abrió su comercio, vendió empresas públicas y aumentó sus exportaciones manufactureras. | Documentado: son hechos medibles con cifras de comercio exterior y del sector público. |
| La inflación y las finanzas públicas | Que la inflación bajó y las finanzas públicas se ordenaron durante los años noventa. | Documentado: son series estadísticas públicas y verificables. |
| El crecimiento por habitante | Que el crecimiento económico por habitante fue bajo en esas décadas, comparado con el del llamado milagro mexicano. | Documentado: la comparación entre ambos periodos se hace con las mismas cuentas nacionales. |
| La causa del bajo crecimiento y la desigualdad | Que ese bajo crecimiento y la desigualdad fueron responsabilidad del modelo aplicado. | En disputa: sus críticos lo sostienen; sus defensores atribuyen el resultado a reformas incompletas, a las crisis del periodo y a problemas anteriores a 1982. |
| Si había una alternativa real | Que tras la crisis de 1982 existía un camino distinto y viable para el país. | En disputa: depende de comparar con una historia que no ocurrió, y ahí no hay dato que lo zanje. |
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México»; John Williamson, «What Washington Means by Policy Reform» (1989), y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.