Volver a Las primeras décadas

🧾 El costo de tres décadas

Qué dejaron treinta años de inestabilidad y por qué la discusión siguiente ya fue otra.

Lo que quedó al terminar la etapa

Territorialmente, el país que llega a 1854 tiene poco más de la mitad del que había nacido en 1821. La pérdida no fue solo de extensión: se fueron los puertos del Pacífico norte, las tierras que se estaban colonizando y, poco después, los yacimientos de oro que California resultó tener.

Financieramente, la situación era peor que al principio. El pago recibido por el tratado se consumió en deudas y en gasto corriente sin dejar nada construido, y el gobierno siguió sin poder sostenerse con sus propios ingresos. En 1853, un gobierno urgido de dinero vendió a Estados Unidos la franja de La Mesilla, y esa venta —hecha sin necesidad militar, solo por caja— es la que colmó la paciencia de mucha gente.

Políticamente, se habían probado tres formas de gobierno en treinta años: imperio, república federal y república centralista, con vueltas y revueltas entre ellas. Ninguna había durado lo suficiente para asentarse, y ninguna había resuelto el problema de fondo, que era no tener una instancia reconocida por todos para decidir las disputas.

En orden
  1. 1853 · diciembre

    Santa Anna vende La Mesilla a Estados Unidos

Lo que sí se construyó

Decir solo lo anterior sería contar la mitad. En estas décadas el país sostuvo su independencia frente a tres intentos externos: la reconquista española de 1829, el bloqueo francés de 1838 y la invasión de 1846. Perdió territorio en la última, pero no dejó de existir como nación soberana, que era el riesgo real.

Se construyó también un vocabulario político y una práctica de discusión pública que la Colonia no permitía. Aparecieron periódicos, se debatieron constituciones, se formaron corrientes con posiciones definidas. Que se resolvieran a tiros no borra que existieran: la Reforma sale de esas discusiones, no de la nada.

Y quedó claro qué no funcionaba, que es una forma de saber. Después de tres décadas, cada bando había gobernado y cada bando había fracasado. Esa experiencia acumulada es la que permite que la generación siguiente formule el problema en otros términos.

  • Guerra de los pasteles

    Bloqueo francés de Veracruz en 1838 para cobrar deudas reclamadas por ciudadanos franceses. Su nombre viene de una de esas reclamaciones y suele hacer que se estudie como anécdota, cuando muestra algo serio: la debilidad del país frente a cualquier presión externa.

  • Intento de reconquista

    Expedición española de 1829, derrotada en Tampico. Fue el último intento de España por recuperar el territorio, y dio a Santa Anna el prestigio con el que gobernó después.

  • Deuda externa

    Los préstamos contratados en el extranjero desde los primeros años del país. Sus intereses consumían buena parte de los ingresos, y su cobro fue el pretexto de varias intervenciones.

Por qué la discusión siguiente fue otra

Aquí está el puente con la unidad que sigue. Si federalismo y centralismo se habían probado y ninguno había funcionado, una parte del país empezó a pensar que el problema no era cómo repartir el poder, sino qué había debajo de ese poder impidiéndole funcionar.

La respuesta que dieron señalaba dos instituciones que ninguna de las formas de gobierno ensayadas se había atrevido a tocar, porque el Plan de Iguala las había garantizado desde el primer día: la Iglesia y el ejército. Las dos tenían fuero propio, es decir, tribunales aparte; la Iglesia era además la mayor propietaria de bienes raíces del país y su principal prestamista, y el ejército consumía la mayor parte del presupuesto sin que ningún gobierno pudiera reducirlo.

Formulado así, el problema deja de ser de diseño constitucional y pasa a ser de privilegios. Esa reformulación es lo que hace posible la Reforma, y también lo que la vuelve inevitablemente violenta: no se discutía dónde poner una atribución, sino quitarle a dos instituciones poderosas lo que tenían desde la Colonia.

Cómo cambia la pregunta entre una etapa y la siguiente
Aspecto1821-1854A partir de 1854
Qué se discuteCómo repartir el poder: centro o estados.Qué lugar deben tener la Iglesia y el ejército en el país.
Quiénes se enfrentanFederalistas y centralistas, en alianzas cambiantes.Liberales y conservadores, con programas ya definidos.
Qué está en juegoImpuestos, milicias y nombramientos.Fueros, bienes de la Iglesia y el lugar de la religión en el Estado.
Cómo se resuelvePronunciamientos que cambian el gobierno cada pocos años.Una guerra civil de tres años y después una intervención extranjera.
Qué dejaNinguna forma de gobierno asentada.Una constitución que dura y un Estado con la última palabra.

Dato: El país tuvo alrededor de cincuenta cambios de gobierno entre 1821 y 1854. Santa Anna ocupó el poder once veces, con banderas de los dos signos, y ninguna de esas once terminó con una entrega ordenada del cargo.

Cómo se contesta esto en un examen

La pregunta típica de esta unidad —por qué México fue tan inestable en sus primeras décadas— se contesta mal de dos maneras. Una culpa a las personas: que si Santa Anna, que si la ambición de los militares. La otra lo atribuye a una supuesta incapacidad del país, que es una explicación que no explica nada.

La respuesta que se sostiene señala causas concretas y verificables: una hacienda pública quebrada desde el primer día, un ejército enorme que no se podía pagar ni reducir, una discusión de fondo sin resolver sobre la forma de gobierno, y ninguna instancia reconocida por todos para decidir entre las posturas. Con eso, cada pronunciamiento deja de ser un capricho y se vuelve consecuencia.

Y conviene distinguir siempre lo que se perdió por decisión de lo que se perdió por derrota. Texas se separó tras un cambio de reglas y una campaña mal sostenida; California y Nuevo México se cedieron tras una invasión y con la capital ocupada; La Mesilla se vendió sin guerra de por medio, solo por dinero. Son tres cosas distintas y en un examen conviene no mezclarlas.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.