⚖️ El balance del siglo XXI
Qué se puede decir ya de este cuarto de siglo, qué no se puede decir todavía, y cómo se escribe sobre un periodo que aún no termina.
Los tres rasgos largos
El primero es que el país tiene una democracia electoral que funciona en lo que se le pidió. Desde el año 2000 ha habido alternancia en la presidencia en tres ocasiones, gobiernos de todos los signos en los estados, y ninguna elección presidencial se ha decidido fuera de las instituciones. Eso, medido contra el siglo XX mexicano entero, es un cambio enorme y conviene no darlo por descontado.
El segundo es que las capacidades del Estado siguen siendo débiles en los puntos que más importan. La recaudación es baja para el tamaño de la economía; la proporción de delitos que se denuncian, se investigan y se resuelven es muy pequeña; la mitad de la población ocupada trabaja sin seguridad social. Estas tres cosas no dependen de qué partido gobierna, están documentadas de manera consistente por mediciones oficiales y explican buena parte de lo que la gente experimenta como fallas del gobierno, sea cual sea el gobierno.
El tercero es económico. México es hoy una economía abierta e integrada al mercado de América del Norte, con un sector exportador grande y moderno, y a la vez ha crecido poco y de manera muy desigual entre regiones: el norte y el Bajío se parecen cada vez más a economías industriales, y varios estados del sur siguen con indicadores muy distintos. Ese contraste interno es probablemente el hecho económico más importante del periodo y el que menos aparece en las discusiones públicas.
2000 · 1 de diciembre
Fox toma posesión y por primera vez la presidencia cambia de partido
2006 · 2 de julio
La elección presidencial se decide por menos de un punto y el resultado se impugna
2018 · 1 de julio
Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia con la mayoría más amplia desde 1988
2024 · octubre
Claudia Sheinbaum toma posesión: la primera mujer que preside el país
| Aspecto | Rasgo | Qué explica |
|---|---|---|
| Democracia electoral que funciona | Alternancia repetida y elecciones resueltas por las instituciones. | Que el conflicto político se procese por vías electorales y no por otras. |
| Capacidades estatales débiles | Poca recaudación, poca capacidad de investigar, mucha informalidad. | Que los resultados no mejoren aunque cambie el partido en el poder. |
| Economía abierta que crece poco | Sector exportador grande junto a un crecimiento promedio bajo. | Que haya modernización visible sin mejora general del ingreso. |
| Desigualdad entre regiones | El norte y el Bajío se industrializan; varios estados del sur no. | Que el promedio nacional describa mal la experiencia de cada lugar. |
Dato: Los tres rasgos se sostienen desde hace veinticinco años y con gobiernos de tres partidos distintos. Esa persistencia es el argumento más fuerte para no explicarlos por quién estaba en el cargo.
Cómo se escribe sobre lo que no ha terminado
Esta unidad ha aplicado un procedimiento y vale la pena dejarlo escrito, porque sirve más allá de la materia. Consiste en clasificar cada afirmación en una de tres cajas antes de escribirla. En la primera va lo documentado: qué se decidió, cuándo, con qué texto legal, con qué resultado electoral. En la segunda va lo que está en disputa entre quienes investigan con datos y publican sus métodos, y ahí la obligación es exponer las posiciones con su evidencia sin elegir. En la tercera va lo que no puede establecerse, y ahí la obligación es decir por qué no puede.
La tercera caja es la que más cuesta y la más importante. Decir «no se sabe cuántos murieron el 2 de octubre», «no se puede saber cuál habría sido el resultado de un recuento total en 2006» o «todavía no se puede evaluar una reforma que se revirtió antes de medirse» no es evadir la pregunta: es la respuesta correcta, y es lo que le da credibilidad a todo lo que sí se afirma. Un texto que afirma con la misma seguridad lo comprobado y lo dudoso invita a que se descarte el conjunto señalando la parte más débil.
Conviene notar que este procedimiento no es una precaución para temas polémicos: es cómo se trabaja en historia siempre. Lo que pasa es que en los periodos lejanos la clasificación ya la hicieron otros y llega hecha, mientras que aquí hay que hacerla uno mismo y con el tema todavía caliente. Practicarlo con el México reciente es la mejor manera de aprenderlo, precisamente porque cuesta.
2001 · noviembre
Se crea una fiscalía especial para investigar los delitos cometidos contra movimientos políticos del pasado
2011 · junio
La reforma constitucional pone los derechos humanos de los tratados al nivel de la Carta Magna
Cómo clasificar una afirmación antes de escribirla
Primera caja: lo documentado
Hay una fuente que lo sostiene y se puede citar.
- Textos legales con fecha de publicación, resultados electorales oficiales, sentencias.
- Registros administrativos publicados de manera regular, como los de homicidio o de remesas.
- Informes de organismos con acceso a archivos, como los de la fiscalía especial del pasado.
Ojo: Aquí se afirma sin rodeos. Suavizar un hecho documentado por prudencia es un error tan grave como afirmar sin pruebas.
Segunda caja: lo que está en disputa
Hay investigación seria en más de un sentido y ninguna conclusión establecida.
- Se exponen las posiciones y la evidencia que cada una invoca.
- Se atribuye cada explicación a quien la sostiene, nunca en voz del narrador.
- No se elige por el lector, aunque una posición sea más popular.
Tercera caja: lo que no puede establecerse
Falta la evidencia o fue destruida, o falta el tiempo para medirlo.
- Se dice que no puede establecerse y se explica por qué.
- Se distingue entre no saberlo todavía y no poder saberlo nunca.
- Se evita rellenar el hueco con la versión más difundida.
El cierre de la materia
Vale la pena mirar juntas las once unidades que van de la Independencia a hoy, porque desde aquí se ve algo que dentro de cada una no se nota. La historia de México desde 1810 puede leerse como la búsqueda de dos cosas que casi nunca coincidieron: un gobierno capaz de hacerse obedecer, y una manera de cambiarlo sin violencia. El siglo XIX tuvo el segundo problema sin resolver y por eso vivió medio siglo de guerras; el porfiriato consiguió lo primero suprimiendo lo segundo; el sistema del siglo XX consiguió las dos cosas a medias, con relevo pacífico pero sin competencia real.
Lo que este siglo tiene de distinto es que la parte del relevo ya está resuelta: se cambia de gobierno votando, y eso lleva veinticinco años funcionando. La parte que sigue pendiente es la otra, la que el país arrastra desde 1821: un Estado capaz de cobrar, investigar, juzgar y hacer cumplir la ley de manera pareja en todo el territorio. Formulado así, el problema del México contemporáneo no es nuevo: es el más viejo de todos.
Con eso, la pregunta de examen que cierra la materia se contesta sola y no necesita opinión sobre nadie. Qué se resolvió, qué sigue pendiente, en qué momento cambió cada cosa y con qué evidencia se sostiene. Un alumno que pueda responder eso sobre cualquiera de los periodos de la materia sabe historia de México, y sabe además algo que sirve fuera del examen: distinguir lo que está probado de lo que se discute y de lo que nadie puede saber todavía.
Las dos búsquedas
Un gobierno capaz de hacerse obedecer, y una manera de cambiarlo sin violencia. Casi nunca coincidieron.
Lo resuelto
El relevo pacífico y competido lleva veinticinco años funcionando. Es lo que el país buscó durante dos siglos.
Lo pendiente
Un Estado que cobre, investigue, juzgue y haga cumplir la ley de manera pareja. Es el problema más viejo de todos.
La forma de responder
Qué se resolvió, qué sigue pendiente, cuándo cambió y con qué evidencia. Sirve para todos los periodos.
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.