🧠 El sistema nervioso y sus divisiones
Central y periférico, voluntario e involuntario, acelerador y freno: el árbol completo con la lógica de cada rama.
El árbol, con una pregunta en cada rama
El sistema nervioso se divide varias veces, y los nombres se parecen tanto que se confunden. La manera de no perderse es no aprenderlos como lista, sino como respuestas a tres preguntas encadenadas.
PRIMERA PREGUNTA: ¿dónde está? El sistema nervioso CENTRAL es el encéfalo y la médula espinal: es donde se procesa y se decide. El PERIFÉRICO son todos los nervios que salen de ahí hacia el resto del cuerpo: es el cableado que trae y lleva. Central decide, periférico comunica.
SEGUNDA PREGUNTA, solo para el periférico: ¿lo decides tú? El sistema SOMÁTICO maneja lo voluntario: los músculos esqueléticos que mueves cuando quieres. El AUTÓNOMO maneja lo involuntario: el corazón, la digestión, las glándulas, el diámetro de los vasos. La palabra lo dice: autónomo es el que funciona por su cuenta.
TERCERA PREGUNTA, solo para el autónomo: ¿acelera o calma? El SIMPÁTICO es el acelerador, el que prepara para actuar. El PARASIMPÁTICO es el freno, el que devuelve al reposo. Los dos van a los mismos órganos y hacen cosas opuestas, y el estado del cuerpo en cada momento es el saldo entre ambos.
Dato: Fíjate en que la segunda y la tercera división ocurren solo dentro del periférico. El encéfalo y la médula no se dividen en somático y autónomo: son el centro al que ambos reportan.
El acelerador y el freno
El par simpático–parasimpático merece detenerse porque es lo que explica un montón de sensaciones cotidianas.
Cuando algo te asusta o te exige, el simpático se activa: el corazón se acelera, las pupilas se dilatan para dejar entrar más luz, los bronquios se abren para meter más aire, el hígado suelta glucosa a la sangre y la digestión se detiene. A eso se le llama la respuesta de «pelear o huir», y no es una metáfora: cada uno de esos cambios sirve para hacer un esfuerzo físico inmediato.
Que la digestión SE DETENGA es la parte reveladora. Digerir es caro y puede esperar; en una emergencia, esa energía y esa sangre hacen más falta en los músculos. Por eso el nervio en el estómago antes de un examen no es una casualidad: tu sistema nervioso trata un examen como una emergencia y apaga el aparato digestivo.
El parasimpático hace exactamente lo contrario: baja el pulso, contrae las pupilas y reactiva la digestión. Es el estado de «descansar y digerir», y es donde el cuerpo pasa la mayor parte del tiempo.
| Aspecto | Simpático: acelerador | Parasimpático: freno |
|---|---|---|
| Cuándo domina | Ante peligro, esfuerzo o estrés | En reposo, después de comer |
| Corazón | Se acelera | Se calma |
| Pupilas | Se dilatan: entra más luz | Se contraen |
| Bronquios | Se abren: entra más aire | Se estrechan |
| Digestión | Se detiene: puede esperar | Se reactiva |
| Glucosa en sangre | Sube: el hígado la suelta | Se guarda |
| Cómo se llama | Pelear o huir | Descansar y digerir |
Dato: Los dos están siempre activos a la vez; lo que cambia es cuál pesa más. No es un interruptor de encendido y apagado, es un balance que se inclina.
El encéfalo, por lo que hace cada parte
El encéfalo pesa alrededor de kilo y medio, consume cerca del 20% de la energía del cuerpo aunque sea el 2% de su peso, y está protegido por el cráneo, por tres membranas y por un líquido en el que literalmente flota.
Sus partes se aprenden mejor de abajo hacia arriba, porque esa es también la escala de lo que hacen: abajo lo que no puede fallar nunca, arriba lo que nos distingue.
Bulbo raquídeo
En la base, donde el encéfalo se continúa con la médula. Controla el latido, la respiración y la presión arterial. Es lo más antiguo y lo más indispensable: un daño ahí es mortal de inmediato.
Puente troncoencefálico
Justo encima del bulbo. Comunica las partes entre sí y participa en la regulación de la respiración y del sueño.
Cerebelo
Atrás y abajo, con aspecto de coliflor. Coordina el movimiento, el equilibrio y la postura. No decide moverse: hace que el movimiento salga fino en vez de a tirones.
Hipotálamo
Pequeño y central. Es el termostato del cuerpo, y además regula el hambre, la sed y el sueño. Es la bisagra entre el sistema nervioso y el endocrino: manda sobre la glándula pituitaria.
Tálamo
La estación de paso: casi toda la información sensorial se detiene aquí antes de subir. Filtra y distribuye.
Cerebro (telencéfalo)
La parte grande y arrugada de arriba, dividida en dos hemisferios. Aquí ocurren el pensamiento, el lenguaje, la memoria, la voluntad y la interpretación de los sentidos.
Dato: Las arrugas del cerebro son otra vez el principio de la superficie plegada, el mismo del intestino, el pulmón y el riñón. La capa que piensa está en la superficie, así que plegarla mete mucha más superficie en el mismo cráneo. Es la cuarta vez que aparece la misma solución en esta unidad.
El arco reflejo: cuando la médula decide sola
Toca algo muy caliente y fíjate bien en el orden de lo que ocurre: primero retiras la mano, y DESPUÉS te das cuenta de que quema. No es una impresión: pasa así de verdad, y tiene una sola explicación.
La orden de retirar la mano no la dio el encéfalo. La dio la médula espinal.
En un reflejo, la neurona sensorial entra a la médula, ahí una interneurona la conecta directamente con una neurona motora, y la orden sale de vuelta. El circuito se cierra en la médula, sin subir. Al mismo tiempo, otra señal sí sube al encéfalo, y por eso te enteras: pero llega después, cuando la mano ya se movió.
La ventaja es de tiempo, y se puede estimar. La ida y vuelta de la mano a la médula son unos 2 metros, que a 100 m/s son 20 milisegundos. Subir hasta el encéfalo, procesarlo conscientemente y bajar la orden tomaría bastante más, y en una quemadura esa diferencia es piel.
Por eso un reflejo no se puede evitar aunque sepas que va a ocurrir: la decisión no pasa por donde está tu voluntad. Es también la razón de que el médico te golpee la rodilla: si el reflejo no aparece, algo falla en ese circuito, y saber en qué punto falla ayuda a ubicar el problema.
El arco reflejo, paso a paso
1. El receptor detecta
Un receptor de la piel registra el estímulo.
- Receptores de calor y de dolor de la piel se activan al tocar la superficie.
- Se genera un impulso nervioso en la neurona sensorial de esa zona.
2. La sensorial lleva a la médula
La señal sube por el nervio hasta la médula espinal.
- La neurona sensorial conduce el impulso desde la mano hasta la médula.
- El recorrido es de aproximadamente 1 metro, y a 100 m/s tarda unos 10 milisegundos.
3. La médula conecta directo
Una interneurona une la entrada con la salida, ahí mismo.
- La interneurona pasa la señal a la neurona motora sin subir al encéfalo.
- Al mismo tiempo, otra vía sí manda la señal hacia arriba.
Ojo: Este es el paso que ahorra el tiempo: la decisión se toma a mitad del camino.
4. La motora ejecuta
La orden baja al músculo y la mano se retira.
- La neurona motora lleva la orden al músculo del brazo.
- El músculo se contrae y la mano se aparta.
5. El encéfalo se entera
Llega la señal consciente, cuando ya te moviste.
- La señal que subió llega a la corteza y aparece la sensación de dolor.
- Recién entonces sabes qué pasó.
Ojo: Que este paso sea el último es toda la lección del arco reflejo.
Dato: La médula espinal no es un cable: es sistema nervioso CENTRAL, y toma decisiones. Tratarla como un simple cable de conexión es el error más común de este tema.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 33 «El sistema nervioso», sección 2.