💪 Los músculos y el movimiento
Los tres tipos de músculo, por qué trabajan en pares antagónicos y cómo se contrae una fibra por dentro.
Tres tipos de músculo, tres trabajos
En el cuerpo hay tres tejidos musculares distintos, y no son variantes del mismo: se ven distinto al microscopio, obedecen a órdenes distintas y se cansan de manera distinta.
La distinción que más se pregunta es voluntario contra involuntario, y conviene entenderla bien: no significa que uno sea más fuerte, sino quién manda. El voluntario obedece a tu decisión consciente; el involuntario trabaja sin que tú intervengas, y de hecho no puedes detenerlo aunque quieras.
Músculo esquelético
El que mueve los huesos. Voluntario, con bandas visibles al microscopio —estriado—, y con células largas y con varios núcleos. Es fuerte y rápido, pero se cansa.
Músculo liso
Recubre los órganos huecos: estómago, intestino, vejiga, vasos sanguíneos. Involuntario, sin bandas, de células ahusadas con un solo núcleo. Es lento, sostenido y casi no se cansa.
Músculo cardíaco
Solo existe en el corazón. Involuntario y estriado como el esquelético, pero con células ramificadas que se conectan entre sí para contraerse en bloque. No se cansa nunca.
Tendón
Banda de tejido conectivo que une un músculo con un hueso. Ojo con no confundirlo: el tendón une músculo con hueso, y el ligamento une hueso con hueso.
| Aspecto | Esquelético | Liso y cardíaco |
|---|---|---|
| Quién lo controla | Tú, voluntariamente | El sistema nervioso autónomo, sin que decidas |
| Cómo se ve | Estriado: con bandas claras y oscuras | El liso, sin bandas; el cardíaco, estriado |
| Dónde está | Unido a los huesos por tendones | El liso en órganos huecos; el cardíaco solo en el corazón |
| Qué tan rápido | Rápido y potente | El liso, lento y sostenido; el cardíaco, rítmico |
| Se cansa | Sí, y bastante pronto | El liso casi no; el cardíaco no debe cansarse nunca |
Dato: El músculo cardíaco lleva latiendo desde antes de que nacieras y no descansa un solo minuto. Lo consigue porque sus células están repletas de mitocondrias y trabajan siempre con oxígeno: nunca entran en el modo anaeróbico que agota al músculo esquelético.
Un músculo solo puede jalar
Aquí está la idea que ordena todo el tema. Un músculo tiene exactamente una acción: contraerse, es decir, acortarse y jalar de sus dos extremos hacia el centro. No puede empujar. No puede alargarse por sí mismo. Para volver a su largo original necesita que algo lo estire.
La consecuencia es inmediata: con un solo músculo, una articulación se movería una vez y se quedaría trabada. Si el bíceps jala el antebrazo hacia arriba y después se relaja, nada lo baja.
Por eso los músculos del esqueleto vienen en PARES ANTAGÓNICOS: dos músculos a lados opuestos de la articulación, que jalan en sentidos contrarios. Cuando uno se contrae, el otro se relaja y es estirado por el movimiento. Después se invierten los papeles.
El par de manual es el del brazo. Para doblar el codo, el bíceps —al frente— se contrae y jala el antebrazo hacia arriba, mientras el tríceps —atrás— se relaja y se deja estirar. Para estirar el codo, el tríceps se contrae y jala, y el que se relaja es el bíceps. Ninguno de los dos empuja nunca.
Flexor
El músculo que al contraerse cierra el ángulo de la articulación. El bíceps es el flexor del codo.
Extensor
El que al contraerse abre el ángulo. El tríceps es el extensor del codo.
Par antagónico
Dos músculos con acciones opuestas sobre la misma articulación. Se necesitan porque ninguno puede deshacer su propio movimiento.
Tono muscular
Un grado de contracción leve y permanente que los músculos mantienen incluso en reposo. Es lo que te sostiene sentado sin que lo pienses.
Dato: Este mismo problema lo tienen los robots y las máquinas hidráulicas, y lo resuelven igual: con dos actuadores opuestos, o con uno que sí pueda empujar. La biología nunca encontró la segunda solución.
Qué pasa por dentro cuando un músculo se acorta
Un músculo esquelético está hecho de haces de fibras; cada fibra es una célula larga con varios núcleos; y cada fibra está rellena de miofibrillas. Dentro de las miofibrillas se repite una y otra vez la unidad que de verdad se contrae: el SARCÓMERO.
En cada sarcómero hay dos juegos de filamentos: los delgados, de actina, anclados en los extremos, y los gruesos, de miosina, en el medio. Las bandas claras y oscuras que se ven al microscopio son exactamente eso: zonas donde solo hay actina y zonas donde los dos se traslapan.
Y aquí está el punto que corrige la imagen equivocada. Cuando el músculo se contrae, los filamentos NO se encogen. Conservan su largo y se DESLIZAN unos sobre otros: la miosina tiene cabecitas que se enganchan a la actina, jalan un poco, se sueltan y vuelven a engancharse más adelante, como quien jala una cuerda mano sobre mano. Los extremos del sarcómero se acercan, el sarcómero se acorta, y como hay millones en serie, el músculo entero se acorta.
Para esto hacen falta dos cosas sin las cuales no ocurre nada: iones de calcio, que destapan los sitios de la actina donde la miosina se engancha, y ATP, que sirve tanto para el jalón como para SOLTAR la cabeza después.
El ciclo de la contracción, paso a paso
1. Llega la orden
Un nervio avisa a la fibra muscular.
- Una neurona motora libera un neurotransmisor sobre la fibra.
- La señal eléctrica recorre la fibra y entra hasta las miofibrillas.
2. Se libera calcio
El calcio guardado dentro de la célula sale a las miofibrillas.
- Un depósito interno de la fibra suelta iones de calcio.
- El calcio deja al descubierto los sitios de la actina donde la miosina puede engancharse.
Ojo: Sin calcio, esos sitios están tapados y la contracción no puede empezar aunque sobre ATP.
3. La miosina jala
Las cabezas de miosina se enganchan a la actina y tiran.
- Cada cabeza se une a la actina y gira, arrastrando el filamento delgado.
- El sarcómero se acorta un poco con cada jalón.
4. Se suelta y repite
Con ATP nuevo, la cabeza se desengancha y vuelve a empezar.
- Una molécula de ATP permite que la cabeza suelte la actina.
- La cabeza se recarga y se engancha más adelante.
- El ciclo se repite muchas veces por segundo mientras haya señal, calcio y ATP.
Ojo: Que el ATP haga falta para SOLTAR y no solo para jalar explica el rigor mortis: al morir se acaba el ATP, las cabezas quedan enganchadas y el músculo se pone rígido.
5. Se relaja
El calcio se recoge y los sitios vuelven a taparse.
- Cesa la orden nerviosa y el calcio se bombea de vuelta a su depósito.
- Los sitios de la actina se tapan y las cabezas ya no pueden engancharse.
- El músculo se deja estirar por su antagonista.
Ojo: Relajarse no es acortarse al revés: es dejar de jalar. Quien devuelve el músculo a su largo es el otro músculo del par.
Dato: Recoger el calcio para relajarse también consume ATP. Relajar un músculo no es gratis: cuesta energía, igual que contraerlo.
De dónde saca energía el músculo, y qué pasa cuando falta oxígeno
Toda contracción gasta ATP, y una fibra muscular tiene ATP guardado para muy poco: unos segundos de esfuerzo intenso. Todo lo demás hay que irlo fabricando sobre la marcha, y hay dos maneras.
Con oxígeno suficiente, la fibra hace respiración celular aeróbica: rinde muchísimo ATP por molécula de glucosa y sus desechos son agua y dióxido de carbono. Es la vía de todo esfuerzo sostenido.
Cuando el esfuerzo es tan intenso que la sangre no alcanza a llevar oxígeno al ritmo que se gasta, la fibra recurre a la fermentación láctica: obtiene ATP sin oxígeno, mucho menos por glucosa, y produce lactato. Es una solución de emergencia que permite seguir unos segundos más, y por eso una carrera de cien metros se corre casi sin respirar y un maratón no.
Y aquí hay que corregir algo que se repite mucho: el dolor muscular que aparece uno o dos días después de un entrenamiento fuerte NO es ácido láctico. El lactato se elimina de la sangre en menos de una hora, mucho antes de que el dolor empiece. Ese dolor tardío es microdaño en las fibras y la inflamación que lo repara. Lo que sí produce el lactato es el ardor que sientes DURANTE el esfuerzo, y ese se quita al parar.
| Aspecto | Con oxígeno (aeróbica) | Sin oxígeno (fermentación láctica) |
|---|---|---|
| Cuánto ATP rinde por glucosa | Mucho | Muy poco |
| Qué produce además | Dióxido de carbono y agua | Lactato |
| Cuánto puede durar | Horas, mientras haya combustible | Segundos o pocos minutos |
| En qué esfuerzo domina | Caminar, trotar, un maratón | Un sprint, levantar algo muy pesado |
| Qué se siente | Se puede sostener y conversar | Ardor en el músculo, que cede al parar |
Dato: El lactato no es un desecho inútil: el hígado lo reconvierte en glucosa y el propio corazón puede usarlo como combustible. Tiene mala fama por un malentendido que lleva décadas circulando.
Cómo cambia un músculo con el ejercicio
Un músculo responde a lo que se le pide, igual que el hueso. Y lo hace de dos maneras distintas según el tipo de ejercicio, lo que explica por qué un maratonista y un levantador de pesas no se parecen en nada.
El entrenamiento de fuerza —cargas altas y pocas repeticiones— provoca hipertrofia: las fibras existentes se engrosan porque fabrican más miofibrillas. Ojo con el detalle: en un adulto casi no se crean fibras nuevas. Las que tienes las tenías; lo que cambia es su grosor.
El entrenamiento de resistencia —esfuerzo moderado y prolongado— casi no engrosa la fibra, pero multiplica sus mitocondrias y los capilares que la irrigan. El músculo no se ve mucho más grande y se vuelve mucho mejor para trabajar con oxígeno durante horas.
Y funciona en los dos sentidos: un músculo que no se usa se atrofia. Basta un brazo enyesado unas semanas para que se note más delgado al quitar el yeso.
Dato: Un músculo no puede contraerse «a medias» fibra por fibra: cada fibra se contrae del todo o no se contrae. La fuerza se gradúa reclutando más o menos fibras, no contrayendo cada una con más ganas.
Basado en: Biggs, Biología, cap. 32 «Los sistemas tegumentario, esquelético y muscular», sección 3.