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🚜 El Programa Bracero

De 1942 a 1964, millones de contratos llevaron a mexicanos a trabajar temporalmente en el campo y los ferrocarriles de Estados Unidos, con promesas que no siempre se cumplieron.

Un acuerdo de guerra

En agosto de 1942 los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron un acuerdo para que trabajadores mexicanos fueran contratados de manera temporal, sobre todo en la agricultura y al principio también en los ferrocarriles. La razón fue la guerra: había dejado a Estados Unidos sin suficiente mano de obra, porque buena parte de sus hombres estaban en el frente y la producción de alimentos y el transporte no podían detenerse.

El acuerdo no era solo un permiso para cruzar la frontera: incluía condiciones firmadas que el gobierno mexicano exigió como parte de la negociación, pensadas para proteger a quien se fuera a contratar lejos de casa.

Terminada la guerra, el acuerdo no se dio por concluido. Se fue renovando una y otra vez, porque a los patrones agrícolas estadounidenses les seguía conviniendo esa mano de obra, y del lado mexicano seguía habiendo quien buscara ese contrato.

En orden
  1. 1942 · agosto

    Empieza el Programa Bracero: trabajadores mexicanos contratados en Estados Unidos

  • Salario igual

    El mismo que se pagaba a los trabajadores locales por el mismo trabajo.

  • Transporte, vivienda y alimentación

    A cargo del patrón, durante todo el tiempo que durara el contrato.

  • Sin uso militar

    El acuerdo prohibía que se empleara a los contratados como soldados.

  • Sin discriminación

    El trato debía ser el mismo que el que recibía cualquier trabajador local.

Cómo funcionaba

Los aspirantes se anotaban en centros de contratación en México, donde se les hacían revisiones médicas. En los centros de recepción del lado estadounidense, a muchos los fumigaron con insecticida antes de dejarlos pasar, algo que quedó documentado en fotografías y testimonios de la época.

La contratación era por temporadas: un trabajador firmaba para una cosecha o un periodo, y al terminar podía volver a casa o presentarse de nuevo para otro contrato. No había un contrato único de por vida, sino uno cada vez.

A lo largo de los veintidós años que duró el programa se hicieron alrededor de cuatro millones y medio de contratos. Es una cifra que conviene leer con cuidado, porque cuenta contratos, no personas distintas: muchos trabajadores repitieron temporada tras temporada, así que el número real de braceros que participaron fue menor a esa suma.

Dato: Las fotografías de la fumigación en los centros de recepción son hoy de las imágenes más citadas del programa: muestran que a quienes llegaban a trabajar se les rociaba insecticida antes de admitirlos, como parte del trámite.

Lo que no se cumplió

Las condiciones firmadas no siempre se respetaron. Investigaciones sobre el programa documentan salarios más bajos de lo pactado, descuentos adicionales al sueldo, malas condiciones de vivienda y trato discriminatorio hacia los braceros, pese a que el acuerdo prohibía exactamente eso.

Al salario también se le aplicaba un descuento fijo: se retenía el diez por ciento como fondo de ahorro, que debía entregarse en México cuando el trabajador regresara. En la práctica, muchos braceros nunca lo recibieron.

Décadas después, grupos de exbraceros se organizaron para reclamar ese dinero retenido, y el gobierno mexicano terminó haciendo pagos parciales a quienes lograron acreditar su participación en el programa. Cuánto se retuvo en total y cuánto llegó a devolverse son cifras que las distintas fuentes no coinciden en dar.

Al margen y después

Junto a los contratados creció otra corriente: la de quienes cruzaban sin documentos y sin pasar por ningún centro de contratación. A algunos patrones esa opción les convenía más, porque evitaba las obligaciones de salario, vivienda y trato que el acuerdo exigía para los braceros con contrato.

En 1954 el gobierno estadounidense lanzó una campaña de deportaciones masivas que se conoció como «Operación Espalda Mojada», nombre que ese mismo gobierno le dio a partir de un término despectivo hacia quienes cruzaban el río sin documentos. La campaña convivió esos años con el programa de contratación legal, que siguió vigente en paralelo.

El programa terminó a fines de 1964, por la presión de sindicatos y grupos de derechos civiles de Estados Unidos que lo veían como una fuente de trabajo barato, y porque la mecanización de labores como la cosecha del algodón redujo la necesidad de contratar tantos trabajadores. Lo que no terminó ahí fueron las redes que el programa había ayudado a trazar: rutas, pueblos de origen y lugares de destino que siguieron funcionando aunque ya no hubiera contrato de por medio.

En orden
  1. 1964

    Termina el Programa Bracero después de veintidós años de contratación

Qué tan firme es cada dato
AspectoQué se afirmaQué tan firme es
El acuerdo y su finQue el acuerdo se firmó en agosto de 1942 y que el programa terminó a fines de 1964.Documentado: las fechas y el texto del acuerdo se conservan en archivos de los dos países.
Cuántas personas participaronQue se hicieron alrededor de cuatro millones y medio de contratos.No determinable con precisión: esa cifra cuenta contratos, no personas distintas, porque muchos repitieron.
El fondo de ahorroQue a los braceros se les retuvo el diez por ciento del salario como fondo de ahorro.En disputa: cuánto se retuvo en total y cuánto se devolvió no tiene una cifra acordada entre las fuentes.
El origen de la migración posteriorQue el programa fue el origen de la migración mexicana a Estados Unidos que siguió después.En disputa: fue un factor importante según muchos estudios, pero esa migración ya existía antes del programa.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México»; estudios sobre el Programa Bracero y la migración mexicana (El Colegio de México, El Colegio de la Frontera Norte), y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.