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🧩 La sociedad novohispana: castas, mestizaje y diversidad

Cómo la sociedad novohispana ordenaba a la gente por corporación y calidad, qué muestran y qué no las pinturas de castas, y qué mezcla cultural dejaron tres siglos de convivencia.

La sociedad corporativa y de estamentos

La sociedad novohispana no se organizaba solo por la cantidad de dinero que alguien tuviera. Cada persona pertenecía, además, a una corporación: un cuerpo legal reconocido que la agrupaba con otras y que le daba ciertos derechos y ciertas obligaciones. La república de indios y la república de españoles eran las dos corporaciones más amplias, pero dentro de cada una había otras más pequeñas: los gremios de artesanos, las cofradías religiosas, las órdenes militares o monásticas, y el consulado de comercio de los grandes mercaderes. Pertenecer a una corporación decía tanto de una persona como su fortuna, y a veces más.

Entre los españoles, la ley distinguía el lugar de nacimiento sin quitarle a ninguno su condición: un peninsular, nacido en España, y un criollo, nacido en América de padres españoles, eran legalmente los dos «españoles». La diferencia estaba en la práctica, no en el papel, y fue creciendo con el paso de las generaciones: hacia el siglo XVIII, la disputa entre unos y otros por los cargos de gobierno y por los puestos de la Iglesia se volvió más visible, aunque esa disputa como causa política se cuenta en el tema de las reformas borbónicas y en el de por qué se rompe Nueva España.

Los pueblos indígenas tenían su propia jerarquía interna. La nobleza indígena, encabezada por los caciques, conservaba privilegios heredados —entre ellos, quedar libre de cierto tributo y de cierto trabajo— que no alcanzaban a los macehuales, la gente del común, que sí debía tributo y trabajo a la Corona. Al mismo tiempo, la ley trataba a los indígenas como personas necesitadas de una protección especial, parecida a la que se daba a los menores de edad: para atender sus pleitos se creó, hacia finales del siglo XVI, el Juzgado General de Indios, pensado para que un pueblo pudiera reclamar, por ejemplo, el despojo de sus tierras.

Un cuarto grupo, las personas de origen africano, esclavizadas y libres, tuvo un lugar propio en este orden, con sus propias restricciones y sus propias formas de conseguir su libertad; ese proceso se cuenta completo en el tema de la esclavitud africana.

En orden
  1. 1535 · 14 de noviembre

    Antonio de Mendoza toma posesión como primer virrey de Nueva España

  • Corporación

    República de indios, república de españoles, gremios, cofradías, órdenes y el consulado de comercio, entre otras.

  • Peninsular y criollo

    Legalmente, ambos españoles; la diferencia de origen pesó cada vez más en la práctica hacia el siglo XVIII.

  • Cacique y macehual

    El cacique, de la nobleza indígena, conservaba privilegios; el macehual, gente del común, debía tributo y trabajo.

El «sistema de castas»: lo que se sabe y lo que se discute

Al conjunto de esas categorías por origen y mezcla se le llama, hoy, sistema de castas. Los nombres eran varios y no siempre los mismos: mestizo para el hijo de español e indígena, castizo para el hijo de español y mestiza, mulato para el hijo de español y persona de origen africano, morisco para el hijo de español y mulata, y zambo o lobo para el hijo de indígena y persona de origen africano, entre otras combinaciones que las fuentes de la época nombraban con creatividad.

La imagen más conocida de ese sistema son las pinturas de castas, series de cuadros del siglo XVIII, casi siempre de dieciséis escenas, que muestran a una familia con el nombre de su categoría debajo. Conviene tener presente para quién se pintaban: sobre todo para compradores europeos, curiosos por un territorio que les resultaba exótico, y también para la élite novohispana, que las encargaba para mostrar la variedad y el orden del reino. No son un recuento de población ni un documento oficial, y esto se nota en que los nombres de las categorías cambiaban de una serie a otra.

Lo que sí está documentado son las consecuencias legales de la calidad: la limpieza de sangre exigida para ciertos cargos, órdenes religiosas y universidades; la prohibición de portar armas para algunos grupos; y el tributo que debían pagar los mulatos y los negros libres, distinto del que pagaban los pueblos indígenas. Lo que se discute entre quienes investigan es qué tan rígido era este sistema en la vida diaria, y lo que no puede establecerse es la proporción exacta de cada categoría antes de que hubiera un censo de fines del siglo XVIII.

«Prohibimos y defendemos, que en las Reducciones, y Pueblos de Indios puedan vivir, ó vivan Españoles, Negros, Mulatos, ó Mestizos, porque se ha experimentado, que algunos Españoles, que tratan, traginan, viven, y andan entre los Indios, son hombres inquietos, de mal vivir […] y los Negros, Mestizos, y Mulatos, demas de tratarlos mal, se sirven de ellos […] y en quanto a los Mestizos, y Zambaygos, que son hijos de Indias, nacidos entre ellos, y han de heredar sus casas, y haciendas, porque parece cosa dura separarlos de sus padres, se podra dispensar.»
Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias, libro VI, título III («De las reducciones, y pueblos de indios»), ley XXI · Disposiciones de Felipe II a Felipe IV, recogidas en la Recopilación impresa en Madrid en 1681

Qué hay que ver aquí: La ley separa a la gente por calidad y lo justifica con un prejuicio presentado como experiencia: «se ha experimentado». Pero lee el final: la misma ley tiene que admitir que muchos mestizos eran hijos de mujeres indígenas, habían nacido en el pueblo e iban a heredar ahí, y deja abierta la excepción. Es la discusión de esta sección en pequeño: las categorías estaban escritas en la ley, y las familias reales no cabían del todo en ellas.

Las tres cajas del sistema de castas
AspectoQué se afirmaQué tan firme es
Había restricciones legales atadas a la calidadDocumentado.La limpieza de sangre para ciertos cargos, órdenes y universidades, la prohibición de portar armas para algunos grupos y el tributo de mulatos y negros libres aparecen en las leyes y en los registros de la época.
Qué tan rígido era el sistema en la vida diariaEn disputa.Muchos historiadores sostienen que, sobre todo en el siglo XVIII, la calidad de una persona podía cambiar de un documento a otro según su riqueza, su oficio y su red social.
La proporción exacta de cada categoría antes de fines del siglo XVIIINo puede establecerse.No hubo un censo general de la población novohispana hasta un censo de fines de ese siglo, así que cualquier cifra anterior es una estimación.

Dato: Algunas series de pinturas de castas fueron más allá de las categorías más conocidas y llegaron a nombrar mezclas con términos como «tente en el aire» o «no te entiendo», pensados para describir combinaciones cada vez más lejanas de los troncos español e indígena.

Mestizaje y diversidad cultural

La mezcla biológica de la población, con su distinción respecto a la mezcla cultural, ya se explicó en el balance de la conquista; aquí interesa seguir esa segunda mezcla a lo largo de los tres siglos siguientes, porque no se detuvo con la conquista sino que siguió cambiando.

En la cocina se juntaron ingredientes de los dos lados del Atlántico en un mismo plato, y esa costumbre no dejó de crecer. En la lengua, el náhuatl y otras lenguas indígenas siguieron habladas, sobre todo en el campo, mientras el español que se hablaba aquí se llenaba de palabras de origen indígena. En la música y en las fiestas de los pueblos, un santo católico convivía con prácticas anteriores, y ese cruce se sigue viendo en las fiestas patronales de muchas comunidades.

Las ciudades fueron, sobre todo, el espacio de la mezcla: los barrios de la Ciudad de México y de Puebla juntaban a personas de distintas calidades en un mismo mercado y una misma calle. A ese cruce se sumó un grupo que rara vez se recuerda: personas llegadas de Asia por el Galeón de Manila, a quienes en la época se llamaba, de manera genérica, «chinos», aunque entre ellas hubiera filipinos y personas de otros lugares de Asia.

El campo indígena, en cambio, fue el espacio donde más siguió una misma lengua durante más tiempo: lejos de las ciudades, muchos pueblos conservaron el uso cotidiano de su lengua durante generaciones, y esa continuidad es tan parte de la historia cultural del periodo como la mezcla misma.

  • Cocina

    Ingredientes americanos y europeos en un mismo plato, desde el maíz y el chile hasta el trigo y el cerdo.

  • Lengua

    El náhuatl y otras lenguas indígenas siguieron vivas, y el español de aquí se llenó de palabras de origen indígena.

  • Música y fiestas

    Un santo católico conviviendo con prácticas anteriores en las fiestas patronales de los pueblos.

  • El Galeón de Manila

    Trajo personas de Asia, llamadas entonces «chinos» de forma genérica, que se sumaron a la mezcla en las ciudades.

Cómo se contesta esta pregunta en un examen

Al contestar sobre la sociedad de castas hay tres confusiones frecuentes que conviene evitar. La primera es confundir «casta» con «clase»: una calidad decía el origen que la ley y la costumbre le atribuían a alguien, no necesariamente cuánto dinero tenía; hubo mestizos y mulatos con negocios prósperos, y españoles pobres sin ninguno. La segunda es presentar una pintura de castas como si fuera una fotografía de la época: es una representación ideal, pensada para un público concreto, y no un documento que cuente cuántas personas había de cada categoría. La tercera es idealizar el mestizaje como una fusión armoniosa entre iguales, cuando la calidad de cada quien decidió, durante tres siglos, su lugar en la sociedad y estuvo escrita en restricciones legales concretas.

El tumulto de 1692, que estalló por la escasez de maíz, es un buen ejemplo de que el orden por calidad no impedía que varios grupos compartieran un mismo problema: en la protesta que incendió el palacio virreinal y el ayuntamiento participaron indígenas, mestizos, mulatos y españoles pobres. El desarrollo del motín se cuenta en el tema de las rebeliones y la resistencia indígena; aquí importa su efecto sobre la sociedad de castas, porque después de ese día las autoridades intentaron separar a la población indígena de la traza, el centro de la ciudad, para volver a marcar con más claridad los límites entre calidades que la protesta había cruzado.

Una respuesta completa distingue, entonces, tres niveles: la corporación y la calidad como los que ordenan legalmente a la sociedad; el sistema de castas como el vocabulario que nombra las mezclas, con sus pinturas como fuente que hay que leer con cuidado; y la diversidad cultural, que se construyó durante tres siglos y no se puede resumir en una sola palabra.

En orden
  1. 1692 · 8 de junio

    La escasez de maíz desemboca en el motín que incendia el palacio virreinal y el ayuntamiento

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.