📜 De la sucesión al levantamiento
Cómo una campaña electoral que pedía votar terminó convocando a tomar las armas.
Un libro y un partido
En 1908, un hacendado de Coahuila llamado Francisco I. Madero publicó «La sucesión presidencial en 1910». El libro no pedía derrocar a nadie: aceptaba buena parte de la obra del régimen y proponía una sola cosa concreta, que la vicepresidencia y los cargos se disputaran de verdad y que se respetara el principio de no reelección.
Al año siguiente, Madero fundó el Partido Antirreeleccionista y se echó a recorrer el país en tren, dando discursos en plazas y estaciones. Esa gira es la parte que menos se recuerda y la que más explica lo que vino después: llenó plazas en ciudades donde nadie esperaba que la oposición tuviera público, y demostró que el descontento no era de unos cuantos.
El lema con el que hizo campaña —«Sufragio efectivo, no reelección»— tomaba prestada la bandera con la que el propio Díaz había llegado al poder en 1876. Usar contra el régimen su propio principio fundador no era un adorno retórico: dejaba al gobierno sin argumento para rechazar la demanda.
1908 · marzo
Díaz declara a James Creelman que México está listo para la democracia
1908
Madero publica «La sucesión presidencial en 1910»
1909
Madero funda el Partido Antirreeleccionista y recorre el país
Dato: Madero era abstemio, vegetariano y espiritista, y provenía de una de las familias más ricas del norte. Nada en su biografía anunciaba a un jefe de revolución.
La elección de 1910
En junio de 1910, semanas antes de la votación, Madero fue detenido en Monterrey y trasladado a San Luis Potosí bajo cargos de incitar a la rebelión. Desde la cárcel vio celebrarse la elección y vio publicarse el resultado: Díaz y su vicepresidente Ramón Corral, reelectos casi por unanimidad.
Salió bajo fianza con la ciudad por cárcel, y en octubre cruzó la frontera hacia Estados Unidos. Ahí redactó el documento que cambió la naturaleza del conflicto. El Plan de San Luis desconoce el resultado, declara nulas las elecciones, se nombra a sí mismo presidente provisional y llama a levantarse en armas.
El plan fija una fecha exacta: el domingo 20 de noviembre de 1910, a las seis de la tarde. Esa precisión es lo que lo distingue de una protesta: no denuncia un abuso, organiza una respuesta. Y aunque el levantamiento de ese día fue mucho menor de lo que el plan esperaba, la fecha quedó como el arranque formal de la Revolución.
1910 · junio
Madero es encarcelado en San Luis Potosí y Díaz se reelige
1910 · 5 de octubre
Plan de San Luis: Madero desconoce la reelección y convoca a las armas
1910 · 20 de noviembre
Fecha señalada en el Plan de San Luis para el levantamiento
«Se declaran nulas las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República […]. El 20 de noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan.»
Qué hay que ver aquí: Fíjate en qué NO dice. No habla de repartir tierras ni de derechos de los trabajadores: su artículo 3.º menciona la restitución de tierras despojadas, pero de pasada y sin decir cómo. El plan es un documento político sobre elecciones, y por eso el campo que se sumó a él iba a quedarse esperando.
Quién sí se levantó
El 20 de noviembre casi no pasó nada. Madero cruzó la frontera y no encontró a la gente que esperaba; los levantamientos aislados fueron sofocados. Lo que salvó al movimiento no fue el plan sino quiénes lo tomaron por su cuenta en las semanas siguientes, y por motivos que no siempre eran los del plan.
En Chihuahua se levantaron Pascual Orozco, arriero, y Francisco Villa, que se movía en la clandestinidad; los dos conocían la sierra y sabían pelear en ella. En Morelos, Emiliano Zapata encabezó a pueblos que llevaban años pleiteando en tribunales sus tierras contra las haciendas azucareras, y que vieron en el llamado la oportunidad de resolverlo de otro modo.
Ahí está el nudo que va a marcar toda la etapa siguiente. El plan hablaba de votos; los que lo hicieron realidad en el campo peleaban por tierra. Mientras el enemigo fuera el mismo, la diferencia no se notó.
Sufragio efectivo, no reelección
El lema del maderismo. Pedía dos cosas: que el voto contara y que nadie repitiera en el cargo. Sigue impreso hasta hoy en documentos oficiales del gobierno mexicano.
Presidente provisional
La figura que el Plan de San Luis usa para gobernar mientras se convoca a elecciones nuevas. Madero se nombra a sí mismo, con la promesa de dejar el cargo en cuanto se vote.
Maderismo
El movimiento que se organizó alrededor de esa demanda electoral. Su fuerza estaba en las clases medias urbanas y en rancheros del norte, no en el campo del sur.
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.