Volver a La transición

📉 El año de 1994

Un levantamiento en enero, dos asesinatos políticos, una elección y una devaluación en diciembre: cómo se concentró en doce meses la crisis de todo el periodo.

Los asesinatos

El 23 de marzo de 1994, en un mitin en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, fue asesinado Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del partido en el poder. Es el primer asesinato de un candidato presidencial en México desde 1928, y ocurrió en un año que había empezado con un levantamiento armado. El impacto político fue enorme y el económico también: la percepción de riesgo del país cambió de un día para otro.

En septiembre fue asesinado José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del mismo partido. Dos asesinatos de figuras centrales del grupo gobernante en seis meses, con investigaciones que produjeron versiones sucesivas y detenciones que después se revirtieron, dejaron una sensación de descomposición interna que ningún discurso oficial pudo contener.

Sobre las investigaciones conviene ser preciso. En el caso de Colosio hay un autor material detenido en el lugar y condenado; las hipótesis sobre si actuó solo o si hubo participación de otros se investigaron durante años con conclusiones que cambiaron y que siguen sin cerrar el debate público. En el de Ruiz Massieu hubo un proceso que involucró a familiares del presidente saliente y que también tuvo revocaciones posteriores. Lo que puede afirmarse es qué pasó y cuándo; lo que sigue discutiéndose es el móvil y el alcance de las responsabilidades, y así conviene presentarlo.

En orden
  1. 1994 · 23 de marzo

    Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI, es asesinado en Tijuana

  2. 1994 · septiembre

    José Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI, es asesinado en la Ciudad de México

Dato: El asesinato de Colosio es el primero de un candidato presidencial mexicano desde el de Obregón en 1928, que la unidad 6 cuenta. Entre uno y otro pasaron sesenta y seis años sin que un aspirante a la presidencia fuera asesinado, y ese intervalo mide justamente lo que el arreglo político del siglo XX había conseguido.

La apuesta cambiaria

Para entender diciembre hay que ver qué se venía haciendo con el tipo de cambio. El peso operaba dentro de una banda que se deslizaba lentamente, lo cual mantenía la moneda relativamente fuerte y ayudaba a bajar la inflación, pero también encarecía las exportaciones y abarataba las importaciones, de modo que el déficit con el exterior crecía año con año.

Ese déficit se financiaba con capital extranjero que entraba a comprar deuda del gobierno. Y aquí está la decisión clave: a lo largo de 1994, conforme las malas noticias políticas encarecían el financiamiento, el gobierno fue sustituyendo su deuda en pesos por instrumentos indexados al dólar, los tesobonos, que resultaban más atractivos para el inversionista porque lo protegían del riesgo cambiario. El efecto es que el riesgo no desapareció: se trasladó del inversionista al Estado mexicano.

Al llegar diciembre, las reservas del banco central se habían reducido de manera considerable y los tesobonos por vencer superaban con mucho lo que quedaba en la caja. La nueva administración intentó un ajuste de la banda cambiaria el 20 de diciembre; la reacción fue una salida masiva de capital en horas y el 22 el tipo de cambio se dejó flotar. El peso perdió cerca de la mitad de su valor en semanas.

En orden
  1. 1994 · diciembre

    El peso se devalúa a las tres semanas del cambio de gobierno y estalla otra crisis

Cómo se arma una crisis cambiaria

  1. Una moneda fuerte que abarata importar

    La banda cambiaria ayuda contra la inflación y agranda el déficit externo.

    • Las exportaciones se encarecen y las importaciones se abaratan.
    • El déficit con el exterior crece año con año.
    • Se financia con capital extranjero que compra deuda del gobierno.
  2. El riesgo se traslada al Estado

    La deuda en pesos se sustituye por instrumentos indexados al dólar.

    • Las malas noticias políticas encarecen el financiamiento en pesos.
    • Los tesobonos atraen inversión porque protegen del riesgo cambiario.
    • Ese riesgo no desaparece: ahora lo carga el Estado mexicano.

    Ojo: Esta es la decisión que hace la diferencia. Sin ella, una devaluación habría sido costosa; con ella, se volvió una crisis de pagos.

  3. El desenlace

    Las reservas no alcanzan para lo que vence y la banda se rompe.

    • Los tesobonos por vencer superan con mucho las reservas disponibles.
    • El intento de ajustar la banda el 20 de diciembre provoca salida masiva de capital.
    • El 22 se deja flotar el tipo de cambio y el peso pierde cerca de la mitad de su valor.

El rescate bancario y la deuda que quedó

La devaluación se transmitió de inmediato a las tasas de interés, que subieron a niveles altísimos. Millones de personas y empresas tenían créditos a tasa variable —hipotecas, tarjetas, créditos de automóvil, créditos de empresas pequeñas— y sus pagos mensuales se multiplicaron sin que su ingreso cambiara. La cartera vencida de los bancos creció con rapidez, y buena parte de esos bancos acababa de ser privatizada entre 1991 y 1992, en varios casos con poca experiencia bancaria de sus nuevos dueños y con supervisión insuficiente.

Ante el riesgo de que el sistema de pagos se detuviera, el gobierno intervino en 1995 asumiendo deudas de la banca a través de un fondo creado para ello. La decisión evitó que la gente perdiera sus depósitos y que la cadena de pagos del país se rompiera, y a la vez convirtió deuda privada en deuda pública, que la población terminó pagando con impuestos durante décadas. Es una de las decisiones más discutidas de la historia económica mexicana reciente.

Las dos posiciones se pueden formular con precisión y conviene hacerlo. Quienes la defienden sostienen que un colapso del sistema de pagos habría sido mucho más costoso para todos, incluidos los ahorradores, y que ningún país deja caer su sistema bancario completo. Quienes la critican no suelen negar eso, sino que apuntan a cómo se hizo: qué créditos se aceptaron en el rescate, con qué revisión, con qué transparencia y qué consecuencias tuvo para quienes habían tomado un crédito y no fueron rescatados. Distinguir la decisión de rescatar de la manera de rescatar es lo que permite discutir el tema en serio.

En orden
  1. 1991

    El gobierno vuelve a vender a particulares los bancos nacionalizados en 1982

  2. 1995

    El gobierno asume deudas de los bancos para evitar que el sistema de pagos se detenga

El rescate bancario, dos discusiones distintas
AspectoSi había que rescatarCómo se rescató
Qué se discuteSi dejar caer el sistema de pagos era una opción real.Qué créditos se aceptaron, con qué revisión y con qué transparencia.
Argumento principalUn colapso bancario habría costado más a todos, incluidos los ahorradores.El costo pudo ser menor y mejor repartido con otras reglas.
Grado de acuerdoBastante alto: casi nadie sostiene que había que dejarlo caer.Bajo: es donde está el desacuerdo real y sigue vivo.
ConsecuenciaSe evitó que la gente perdiera sus depósitos.Deuda privada convertida en pública y pagada con impuestos durante décadas.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México II de la DGB/SEP.