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🗿 La guerra con Estados Unidos

Los dos años en que México perdió más de la mitad de su territorio, y por qué llegó tan mal preparado.

Cómo se llega a la guerra

La anexión de Texas a Estados Unidos, casi una década después de la separación, fue el detonante inmediato. México nunca había reconocido esa independencia y advirtió que consideraría la anexión un acto de guerra. Estados Unidos la consumó de todos modos.

El siguiente paso fue la frontera. México sostenía que el límite de Texas era el río Nueces; Estados Unidos, que era el río Bravo, mucho más al sur. La franja entre ambos ríos no la controlaba nadie de manera efectiva. El presidente James Polk mandó tropas a ocuparla, y el choque que se produjo ahí se presentó ante el congreso estadounidense como sangre derramada en territorio propio.

Detrás había algo más amplio que una disputa de límites. En Estados Unidos se había extendido la idea de que a esa nación le correspondía expandirse hasta el Pacífico —lo que sus partidarios llamaron destino manifiesto—, y California era el objetivo real: un territorio despoblado, con puertos en el Pacífico y sin defensa mexicana efectiva. Polk había intentado comprarlo antes de la guerra.

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  1. 1846 · mayo

    Estados Unidos declara la guerra a México

  • Destino manifiesto

    Idea difundida en Estados Unidos según la cual a ese país le correspondía extenderse por el continente. Servía de justificación pública a la expansión territorial.

  • La franja en disputa

    El territorio entre los ríos Nueces y Bravo, que cada país consideraba suyo y que ninguno controlaba de verdad. Ocuparla fue lo que provocó el primer choque.

  • Anexión de Texas

    Incorporación de Texas a Estados Unidos como estado, casi una década después de su separación. México había advertido que la consideraría causa de guerra.

Un país que no podía pelear

México llegó a la guerra en la peor condición imaginable. La hacienda pública estaba quebrada, se debía sueldos al ejército, y el gobierno cambió varias veces durante los dos años que duró el conflicto. En plena invasión estalló además un levantamiento en la capital por el intento del gobierno de tomar bienes de la Iglesia para financiar la defensa.

El territorio jugaba en contra. Había que defender a la vez California, Nuevo México, el norte y las costas, con caminos malos y sin ferrocarril. Estados Unidos podía mover tropas y abastos por mar; México movía todo a pie y a lomo de mula.

Y aun así se peleó, y en varios lugares se peleó bien. Hubo resistencia en Monterrey y en la Angostura, donde el resultado quedó en el aire. Pero un desembarco en Veracruz abrió el camino a la capital por el oriente, y en septiembre de 1847 se libraron los combates de Molino del Rey y Chapultepec. La capital fue ocupada y la bandera estadounidense se izó en el Palacio Nacional.

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  1. 1847 · 13 de septiembre

    Cae el Castillo de Chapultepec y las tropas estadounidenses ocupan la capital

Dato: Los cadetes que murieron defendiendo el Castillo de Chapultepec se recuerdan como los Niños Héroes. El episodio es real; el número exacto, los nombres y las circunstancias se fijaron décadas después, y los historiadores discuten los detalles sin poner en duda que hubo cadetes muertos ahí.

El tratado y lo que dejó

La paz se firmó en febrero de 1848 en la villa de Guadalupe Hidalgo. México cedió Alta California y Nuevo México —lo que hoy son California, Nevada, Utah y partes de Arizona, Nuevo México, Colorado y Wyoming— y aceptó el río Bravo como límite de Texas. En conjunto, más de la mitad del territorio que tenía al independizarse.

El tratado incluyó un pago de quince millones de pesos y la cancelación de reclamaciones de ciudadanos estadounidenses contra México. Conviene decirlo con precisión: no fue una compra, fue una cesión impuesta por la derrota con una compensación pactada. Presentarla como venta borra la guerra; omitir el pago deja incompleto el documento.

También estableció derechos para los mexicanos que quedaron del otro lado: podían conservar su nacionalidad o adoptar la estadounidense, y se les garantizaban sus propiedades. Esa garantía se cumplió mal, y de ahí vienen despojos que marcaron a esas comunidades durante generaciones.

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  1. 1848 · 2 de febrero

    El Tratado de Guadalupe Hidalgo cede más de la mitad del territorio

  2. 1853 · diciembre

    Santa Anna vende La Mesilla a Estados Unidos

«V. La línea divisoria entre las dos Repúblicas comenzará en el Golfo de México, tres leguas fuera de tierra, frente a la desembocadura del Río Grande […]. VIII. Los mexicanos establecidos hoy en territorios pertenecientes antes a México, y que quedan para lo futuro dentro de los límites señalados por el presente Tratado […] podrán permanecer en donde ahora habitan, o trasladarse en cualquier tiempo a la República Mexicana, conservando en los indicados territorios los bienes que poseen […]. XII. En consideración a la extensión que adquieren los límites de los Estados Unidos […] pagará el Gobierno de los mismos Estados Unidos la suma de quince millones de pesos.»
Tratado de Guadalupe Hidalgo, artículos V, VIII y XII · 2 de febrero de 1848

Qué hay que ver aquí: Tres cosas que suelen contarse mal. El artículo V fija la frontera en el río Bravo, que era la pretensión estadounidense y no la mexicana. El VIII promete a los mexicanos que quedaron del otro lado conservar sus bienes, promesa que se cumplió mal y dio lugar a despojos. Y el XII habla de un pago: por eso no basta decir «nos quitaron el territorio» ni decir «se lo vendimos». Fue una cesión impuesta por la derrota, con una compensación de por medio.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.