🌵 La separación de Texas
Cómo un plan mexicano para poblar el norte terminó con ese norte separándose.
Un norte vacío que había que poblar
Al independizarse, México heredó un territorio enorme y despoblado en el norte. Texas tenía unos pocos miles de habitantes no indígenas, quedaba a meses de camino de la capital, y estaba expuesta a incursiones de pueblos nómadas y a la presión de un vecino que crecía rápido.
La respuesta fue una política de colonización que el propio gobierno mexicano diseñó: se ofrecieron tierras baratas a familias extranjeras dispuestas a establecerse, con la condición de hacerse católicas, tomar la nacionalidad mexicana y respetar las leyes del país. Buena parte de quienes llegaron eran estadounidenses del sur, y llegaron por decenas de miles.
La política funcionó en su objetivo declarado —poblar— y falló en el que no se dijo en voz alta: integrar. En pocos años los colonos superaban ampliamente en número a la población mexicana de la provincia, seguían hablando inglés, mantenían sus vínculos comerciales con Estados Unidos y, en muchos casos, conservaban esclavos pese a que México había abolido la esclavitud.
Colonización
Política de poblar un territorio ofreciendo tierras a quien se establezca en él. México la aplicó en el norte por falta de población propia dispuesta a mudarse tan lejos.
Empresario
Particular autorizado por el gobierno para traer un número determinado de familias colonas a cambio de tierras. Stephen Austin fue el más conocido en Texas.
Ley de colonización
Las disposiciones que fijaban las condiciones para los colonos: religión, nacionalidad y obediencia a las leyes mexicanas. Se cumplieron poco y se vigilaron menos.
Dato: Las distancias explican mucho: de la Ciudad de México a San Antonio había meses de camino, mientras que de Texas a Nueva Orleans había días por mar. La provincia estaba integrada comercialmente con Estados Unidos mucho antes de separarse.
El trato que se rompió
El acuerdo con los colonos se había hecho bajo la Constitución de 1824, es decir, bajo el federalismo: Texas formaba parte de un estado con congreso y leyes propias, y esa autonomía era parte de lo que hacía tolerable estar en México. Varios colonos habían llegado atraídos justamente por eso.
Cuando el centralismo se impuso en 1836 y los estados pasaron a ser departamentos gobernados desde la capital, el trato cambió sin que a los colonos se les preguntara. No fueron los únicos en reaccionar: en Zacatecas hubo un levantamiento contra el centralismo y fue sofocado por la fuerza, y Yucatán llegó a declararse independiente por un tiempo.
Esto importa para no contar mal el episodio. La primera bandera de la rebelión texana no fue la independencia, sino el regreso a la Constitución de 1824, y con esa bandera se sumaron también mexicanos de la provincia. La independencia se declaró después, cuando la rebelión ya estaba en marcha y la mayoría angloamericana impuso su objetivo.
1836
Las Siete Leyes convierten al país en una república centralista
1836: la campaña y San Jacinto
Santa Anna marchó al norte con un ejército reunido a prisa, mal abastecido y obligado a cruzar cientos de kilómetros de desierto en invierno. Buena parte de la tropa llegó agotada y enferma antes de combatir. Ese detalle logístico explica más del resultado que cualquier consideración sobre el valor de unos y otros.
La campaña empezó con victorias mexicanas. El Álamo, una misión fortificada en San Antonio, fue tomada tras un sitio de días; poco después, un contingente rebelde que se había rendido en Goliad fue fusilado por orden expresa de Santa Anna. Esas dos acciones le dieron a la rebelión lo que le faltaba: motivos para pelear hasta el final y para conseguir apoyo en Estados Unidos.
El desenlace llegó en abril, en San Jacinto. El ejército mexicano fue sorprendido en una posición mal elegida y derrotado en menos de veinte minutos; Santa Anna fue capturado. Estando preso firmó los tratados de Velasco, en los que se comprometía a retirar las tropas. El congreso mexicano los desconoció de inmediato —un prisionero no puede ceder territorio— y México no reconoció la independencia de Texas. Pero en los hechos, la provincia quedó fuera de su control.
1836 · abril
La derrota de San Jacinto consuma la separación de Texas
| Aspecto | La versión que se sostiene | La que no |
|---|---|---|
| Cuándo empieza | Con la política de colonización, veinte años antes. | En 1836, con la campaña militar. |
| Qué la desata | El cambio al centralismo, que rompió el trato con los colonos. | Una traición súbita y sin aviso. |
| Su primera bandera | El regreso a la Constitución de 1824, con mexicanos sumados. | La independencia desde el primer día. |
| Por qué se pierde | Distancia, logística y un gobierno sin recursos para sostener campañas. | Por una sola derrota mal peleada. |
| Qué reconoce México | Nada: desconoció los tratados firmados por un prisionero. | La independencia de Texas, por tratado. |
Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.