Volver a República Restaurada y Porfiriato

🏛️ Cómo se construyó el orden

El mecanismo con el que un país que cambiaba de gobierno a tiros pasó treinta años sin hacerlo.

Los primeros años: de la bandera al cargo

Díaz llegó al poder en 1876 con la bandera de la no reelección, y su primer gobierno la cumplió: al terminar su periodo entregó el cargo a Manuel González, un general de su confianza. Durante cuatro años González fue el presidente y Díaz mantuvo influencia desde fuera, con la gubernatura de Oaxaca y la secretaría de Fomento entre otras posiciones.

El gobierno de González cargó con las medidas impopulares —una crisis de la moneda, una ley que reconocía deuda inglesa, escándalos de contratos— y cuando terminó, el regreso de Díaz en 1884 se presentó como una vuelta al orden. Ese arreglo de cuatro años es lo que hizo posible que volviera sin haber roto formalmente su propia bandera.

A partir de ahí las reformas fueron llegando una tras otra: en 1888 se modificó la Constitución para permitir la reelección inmediata por un periodo, y en 1892 se suprimió todo límite. No hubo golpe ni suspensión del orden legal: se cambió la ley por los cauces que la ley preveía, con un congreso que aprobaba lo que se le mandaba. Reconocer eso es lo que permite entender por qué el régimen podía sostener que era constitucional.

En orden
  1. 1876

    Porfirio Díaz llega al poder tras el Plan de Tuxtepec

  2. 1880

    Manuel González ocupa la presidencia y Díaz manda desde fuera

  3. 1884

    Díaz vuelve a la presidencia y ya no la suelta hasta 1911

  4. 1888

    Se reforma la Constitución para permitir la reelección y Díaz repite mandato

  5. 1892

    Una reforma más suprime todo límite a la reelección presidencial

Cómo se gobernaba de verdad

El sistema no funcionaba por decretos sino por acuerdos. Díaz negoció con cada poder regional —caciques, hacendados, jefes militares, gobernadores— un trato tácito: conservas tu posición y tus negocios, y a cambio garantizas el orden en tu zona y no disputas el poder nacional. Cuando alguien no aceptaba, se le movía de estado, se le daba un cargo lejos o se le retiraba el apoyo frente a un rival local.

El instrumento de ese arreglo en el territorio fue el jefe político, una autoridad intermedia entre el gobernador y los ayuntamientos, nombrada desde arriba y con atribuciones amplísimas: vigilaba elecciones, autorizaba reuniones, resolvía pleitos de tierras y mandaba a la fuerza pública. Para la mayoría de la gente, el jefe político era el gobierno.

El orden se sostuvo también con fuerza. Los rurales, una policía montada creada para acabar con el bandidaje en los caminos, resultaron eficaces y volvieron seguros los transportes; también se usaron para reprimir. Y funcionó la ley fuga, la práctica de matar a un detenido alegando que intentaba huir. Que la seguridad de los caminos y esa práctica sean parte del mismo capítulo no es una contradicción del relato: es lo que había.

  • Jefe político

    Autoridad intermedia entre el gobernador y los ayuntamientos, nombrada desde arriba. Vigilaba elecciones, autorizaba reuniones y resolvía pleitos de tierras. Para la mayoría, era el gobierno.

  • Cacique

    Quien manda de hecho en una región por su fuerza económica, familiar o armada, sin que ese poder venga de un cargo. El sistema los incorporó en vez de combatirlos.

  • Rurales

    Policía montada creada para acabar con el asalto en despoblado. Hicieron seguros los caminos y sirvieron también como fuerza de represión.

  • Ley fuga

    Práctica de dar muerte a un detenido alegando que intentaba escapar. No estaba en ninguna ley: el nombre es irónico.

Las elecciones y la prensa

Hubo elecciones cada cuatro años, y después cada seis. Se celebraban, se contaban votos y se publicaban resultados. Lo que no había era competencia: el voto era indirecto —los ciudadanos elegían electores y estos al presidente—, las autoridades locales organizaban la votación, y los candidatos de oposición que llegaban a presentarse no tenían acceso a la prensa ni protección frente a las autoridades que vigilaban la casilla.

Con la prensa el arreglo fue parecido. No hubo censura previa declarada: la Constitución de 1857 garantizaba la libertad de imprenta y esa garantía siguió en el texto. Lo que hubo fue subsidio a los periódicos afines, compra de plumas y aplicación selectiva de la ley contra los críticos, a veces con cárcel prolongada. Los hermanos Flores Magón, que publicaban Regeneración, pasaron por ella varias veces antes de tener que irse del país.

Esa manera de gobernar tiene un nombre que conviene manejar con cuidado: se le llama dictadura, y la descripción es defendible por la concentración de poder y la falta de competencia real. Pero decirlo sin explicar el mecanismo deja fuera lo más interesante, que es cómo un régimen puede concentrar todo el poder manteniendo elecciones, congreso, tribunales y una constitución vigente. Esa combinación es lo que hay que poder explicar en un examen.

En orden
  1. 1906 · 1 de julio

    El Partido Liberal Mexicano publica su programa desde San Luis Missouri

  2. 1901

    El Congreso Liberal de San Luis Potosí reúne a la oposición organizada

Lo que decía la ley y lo que ocurría
AspectoLo que establecía la ConstituciónCómo funcionaba en la práctica
EleccionesPeriódicas, para presidente, congreso y gobernadores.Se celebraban, sin competencia real ni resultados en duda.
Libertad de imprentaGarantizada, sin censura previa.Subsidio a los afines y aplicación selectiva de la ley contra los críticos.
División de poderesCongreso y tribunales independientes del ejecutivo.Un congreso que aprobaba lo que se le enviaba.
FederalismoEstados con gobernador electo y leyes propias.Gobernadores acordados desde el centro y jefes políticos nombrados.
No reelecciónBandera del régimen al llegar al poder.Reformada en 1888 y suprimida como límite en 1892.

Dato: El régimen no rompió la Constitución de 1857: la reformó más de treinta veces. Su letra y la práctica del gobierno acabaron sin parecerse, y aun así el texto seguía siendo formalmente el mismo que habían defendido los liberales en la Guerra de Reforma.

Basado en: Gloria M. Delgado de Cantú, «Historia de México», y el programa de Historia de México I de la DGB/SEP.